El Banco de España conocía perfectamente todos los riesgos de que Bankia saliera a bolsa e incluso tenía estimado cuánto podría costar el rescate de la entidad: 15.000 millones. Así lo demuestran unos correos internos del regulador que han entrado esta semana en la Audiencia Nacional tras la petición expresa hecha por la acusación popular, la Confederación Intersindical de Crédito (CIC).

Uno de ellos, del 8 de abril de 2011, enviado por el jefe de inspección encargado de supervisar a Bankia, José Antonio Casaus, con copia a Pedro Comín, dice lo siguiente: "la salida a bolsa con un banco doble es el primer paso para nacionalizar las pérdidas, algo injusto y contrario a lo que nos pide la norma (velar por un uso eficiente de los recursos públicos".

Unos días después, señalaba en un correo dirigido exclusivamente a Comín que "este grupo no es viable sin un cambio de control que posibilite una drástica reducción de los costes de financiación [...] y un tijeretazo a los costes de personal [...]. En caso contrario, se acabará malvendiendo el banco cotizado, por un lado, y el Frob tendrá que hacerse cargo del banco no cotizado, por el otro, con un coste para el contribuyente de en torno a 15.000 millones, frente a la opción de coste cero para el contribuyente que supondría que el grupo fuera comprado hoy por una entidad potente y solvente".