El BBVA controló las comunicaciones de sus empleados con al menos una decena de periodistas especializados en información económica para averiguar el origen de las informaciones aparecidas en la prensa sobre operaciones de la entidad y cambios en su cúpula directiva.

Dentro del sumario del caso BBVA-Villarejo, al que ha tenido acceso El País, están recogidos correos dirigidos al jefe de Seguridad del banco, Julio Corrochano, con listados de redactores y sus números de teléfono para averiguar con qué empleados mantuvieron contacto. 

El sumario refleja que la actividad se extendió en el tiempo, con ejemplos desde 2012 hasta 2018 y distintos medios de comunicación. La práctica consistía en cruzar esos números de teléfono con el registro de llamadas de los terminales de la entidad, o revisar sus correos electrónicos corporativos. Precisamente, el banco subraya que esta práctica está amparada en la legalidad y "en la propia normativa interna de la entidad", que es la que presta los equipos y dispositivos móviles que utilizan los empleados. 

Por su parte, la documentación que BBVA entregó recientemente al juzgado que investiga la relación del banco con el excomisario jubilado José Manuel Villarejo incluye largos listados de llamadas salientes y entrantes a diferentes redactores del ámbito económico con detalles como la hora, la duración y la localización desde donde se realiza la comunicación. 

Un portavoz del banco consultado por el diario de Prisa apunta que "no se han localizado evidencias de que este mismo análisis hubiese sido encargado a Cenyt ni que Cenyt hubiese elaborado listados de llamadas como los generados por los servicios internos del banco, o cualesquiera otros". Cenyt es la empresa de Villarejo. En otra de las piezas del caso Villarejo sí existen pruebas de espionaje ilegal efectuado por el excomisario a diferentes redactores económicos de varios medios.

Dentro de la compañía cundía la preocupación por la existencia de posibles 'topos' que filtrasen información a los medios sobre lo que ocurría de puertas hacia dentro. Uno de los correos encontrados ponen de manifiesto que se llega a dudar de integrantes del propio equipo de Comunicación y del gabinete de prensa.