Desguaces La Torre, la compañía controlada por Luis Miguel Rodríguez García Rivera, conocido como 'El Rey de la chatarra', arrastra graves problemas financieros y contables desde al menos hace dos años. Garrido Auditores, auditor del ejercicio 2014 de la compañía, último ejercicio cuyas cuentas están ahora disponibles en Registro Mercantil, denegó entonces expresar una opinión sobre las mismas ante las debilidades contables mostradas, y advirtió que existía una situación indicativa de "una incertidumbre sobre la capacidad de la entidad para continuar su actividad".

La compañía, fundada en 1981, es propietaria del que pasa por ser el mayor desguace de Europa, situado en la salida 24 de la carretera Madrid-Toledo, la A-42. En una nave que ocupa 10.000 metros cuadrados la empresa almacena y vende piezas de repuesto; en otra de 8.000 metros cuadrados se desmontan y limpian las piezas de los automóviles deshechados.

En otro edificio de 8.000 metros cuadrados se almacenan y venden piezas de repuesto de cacharrería. Desguaces La Torre, registrada ayer por agentes de la Agencia Tributaria que embargaron bienes por deudas con Hacienda, emplea otras tres naves para prensado de vehículos; venta de piezas y atención telefónica; y exportación.

Dos hermanos, una cuñada, y dos hijas de Luis Miguel Rodríguez trabajan en Desguaces La Torre

La meticulosidad necesaria para organizar cientos de miles de repuestos en el desguace madrileño brilla por su ausencia en la contabilidad de la compañía. Las últimas cuentas disponibles a las que ha accedido Vozpópuli a través de Insight View, de 2014, contienen demasiadas llamadas de atención por parte del auditor. Tantas que este denegó expresar una opinión sobre las mismas tras detectar "debilidades de control interno que no nos han permitido obtener evidencia de auditoría suficiente".

Las debilidades contables se referían, por ejemplo, a la falta de un "adecuado registro y valoración" del inmovilizado material y su amortización acumulada. El auditor también echaba de menos en las cuentas explicaciones sobre saldos bancarios por importe de 264.342,5 euros; partidas "pendientes de aplicación con saldo neto deudor por importe de 537.510,8 euros"; o "la corrección de saldos acreedores dando de baja tres millones de euros (...)".

La empresa ingresó en 2014 más de 23 millones de euros por venta de chatarra y de repuestos de vehículos

Además el auditor apuntaba que a 31 de diciembre de 2014 existían deudas con bancos "no registradas" por importe de 0,86 millones de euros. El no registro de estas deudas suponía que la deuda financiera comunicada por la empresa estaba infravalorada, y las reservas sobrevaloradas.

Las lagunas contables de las últimas cuentas disponibles de Desguaces La Torre no acaban ahí. El auditor advertía de la existencia de actas consecuencia de una inspección fiscal en relación con el Impuesto de Sociedades de los años 2003 y 2005, que se traducían en una deuda tributaria de 1,5 millones que la empresa debía haber provisionado. Las cuentas de 2014 de la empresa muestran que como resultado de todas las actuaciones de Hacienda, en total se reclamaban 12,4 millones de euros.

Además, Desguaces La Torre no aportaba en esas mismas cuentas la "información exigida" sobre el periodo de aplazamiento de pago a proveedores.

"La situación de exceso de la cifra de acreedores a corto plazo sobre la del activo corriente" y las pérdidas continuadas, eran en opinión del auditor, indicativas de una incertidumbre sobre la capacidad de la compañía para mantener la actividad.

A 31 de diciembre de 2014 la empresa presentaba un fondo de maniobra negativo por importe de 24,4 millones, y admitía en sus cuentas que existían "determinados créditos impagados". La compañía aseguraba que el socio mayoritario (Luis Miguel Rodríguez ), dotaría "del apoyo financiero necesario a la sociedad para hacer frente a sus obligaciones financieras".

En ese último ejercicio auditado Desguaces La Torre registró pérdidas de 1,6 millones y mantenía cuotas de préstamos con bancos impagadas por importe de 3,3 millones. La compañía ingresó 23,1 millones de euros, 10,5 millones por venta de chatarra y el resto por venta de repuestos.

Vozpópuli se puso ayer jueves en contacto con la compañía para ampliar esta información, pero no se obtuvo respuesta.

Créditos de 5,7 millones a otra empresa de Rodríguez

De acuerdo a las cuentas de Desguaces La Torre de 2014, la empresa había concedido créditos por importe de 5,7 millones de euros a la sociedad vinculada La Casa Grande del Aceite de Oliva.

Esta última compañía, que tiene como objeto social la producción agrícola y ganadera, fue constituida en 1990 en Torrejón de Velasco (Madrid). Las últimas cuentas disponibles en Registro Mercantil, al menos a través de Axesor, son de 2010. La sociedad está administrada por Luis Miguel Rodríguez y su exmujer, Asunción Fernández López.

Una familia dedicada al negocio de la chatarra

Las cuentas de 2014 de Desguaces La Torre exponen las remuneraciones a personas vinculadas a Luis Miguel Rodríguez. Su hermano Gustavo ganó 31.142,11 euros; otro hermano, Juan Ignacio, cobró 27.2512,9 euros; una cuñada percibió 15.518 euros; una de sus hijas, 21.291 euros; y otra, 7.933,89 euros. Luis Miguel Rodríguez ganó 96.014,9 euros.

La compañía empleaba a finales de 2014 a 404 personas, de las cuales 365 eran hombres y 39 mujeres.