Abengoa solicitará distintos niveles de reducción de deuda a la banca acreedora y a los bonistas para evitar el concurso de acreedores. La compañía prevé que los bonistas estén por la labor por acceder a una quita de más del 70%, mientras que planteará a las entidades financieras otra de al menos el 25%.

La multinacional española presentará a los acreedores la próxima semana un plan de viabilidad elaborado por la consultora Álvarez&Marsal que contempla distintas quitas sobre la deuda dependiendo que esta esté en manos de los compradores de deuda cotizada o de las entidades financieras. El grupo aludirá a los "sacrificios que todos tenemos que hacer" para convencer a unos y otros y sortear el concurso de acreedores ("no es bueno para nadie"); las negociaciones tienen como fecha límite el 28 de marzo, día en el que el juzgado mercantil número dos de Sevilla declarará el concurso de la empresa sevillana (y 30 sociedades dependientes) si no lograra un acuerdo (el mayor concurso de acreedores en la historia empresarial española).

La deuda corporativa de Abengoa asciende a 9.000 millones. Los bonistas poseen 3.800 millones de deuda; la empresa energética espera que teniendo en cuenta que los grandes propietarios de esa deuda cotizada -firmas como Blackrock, Invesco, Centerbridge- se han hecho con ella en operaciones de compra con descuentos de hasta el 90%, puedan acceder a permitir una quita próxima incluso al 80%, de acuerdo a fuentes cercanas al grupo español.

El grupo reducirá su plantilla de más de 20.000 empleados a menos de 10.000 para evitar el concurso

Con los bancos Abengoa es consciente de que la negociación no será la misma. La compañía pretende reclamar una quita de al menos el 25%, sosteniendo que ya algunas entidades han apuntado en sus cuentas de 2015 esa provisión ligada a la deuda con Abengoa (superior a los 4.000 millones).

Sin embargo, los bancos acreedores de Abengoa, liderados por Santander, Bankia, Caixabank, Sabadell, Popular, HSBC, y Credit Agricole, no contemplan quita alguna. Según fuentes financieras consultadas los tres únicos escenarios posibles que consideran las entidades es el pago de deuda a través de venta de activos; mediante el desarrollo del negocio; y a través de capitalización de deuda. Las mismas fuentes precisan que sobre esa parte de la deuda capitalizable podría plantearse en el futuro algún descuento.

Tampoco las negociaciones con los bonistas se antojan sencillas a la hora de pedir una quita tan elevada como del 80%. La compañía ha requerido un préstamo de 160 millones de euros para mantener la actividad hasta marzo. Los propietarios de los bonos han trasladado a la empresa su intención de inyectar esa cantidad, pero con unas condiciones tan duras que comparados con ellos los bancos son organizaciones no gubernamentales: los bonistas aportarían ese capital pero a cambio de acciones de la filial estadounidense de Abengoa (Atlantica Yield) y con un interés del 15% y un pago adicional del 10% al vencimiento.

Reducción del tamaño a la mitad

El plan de viabilidad que la próxima semana presentará Abengoa reduce prácticamente a la mitad el tamaño de la compañía, lo que supone que de una plantilla actual superior a las 20.000 personas pasará a contar con menos de 10.000 empleados. La intención del grupo es mantener la mayor cantidad de personal en España (unas 6.000 personas, la mayoría en Andalucía).

Abengoa tratará de vender todo su negocio que no sea ingeniería y construcción, centrándose en la venta de bioernergía y de plantas energéticas. Limitará su presencia en mercados internacionales y tratará de mantener el 40% del capital de la estadounidense Atlantica Yield, que cotiza en el Nasdaq.

La empresa, aseguran fuentes cercanas al grupo, ha iniciado ya conversaciones con compañías estadounidenses interesadas en la adquisición de activos ligados a su división Abengoa Bionergía.