Los acuerdos alcanzados entre los sindicatos y las direcciones de Banco Santander y BBVA para despedir de forma no traumática a 3.572 y 2.935 trabajadores de sus plantillas, respectivamente, han puesto de manifiesto las dificultades que tiene trabajar con más de 50 años de edad incluso en sectores económicos en los que tradicionalmente se obtienen beneficios, salvo en contadas ocasiones. La frontera de los 50 años ha servido a las dos entidades bancarias de referencia para reducir el volumen de sus plantillas a golpe de talonario.

Además de las indemnizaciones correspondientes y otros incentivos por antigüedad, trienios… ambos bancos han establecido una “prima por dificultades especiales de colocación de 15.000 euros” a los despedidos de 50 años o más. No es algo que pueda extrañar después de analizar pormenorizadamente los datos del mercado laboral del pasado mes de mayo.

En España, a 31 de mayo pasado, un total de 6,929 millones de personas buscaban trabajo, de las que 2,584 millones, el 37,29%, tenía más de 50 años. Pero hay un dato más que preocupante: casi un millón de personas (929.000) con 50 ó más años buscan empleo desde hace más de dos años. Son el 65% de todos los que persiguen un trabajo desde hace al menos 24 meses. Si el ángulo se abre hasta los mayores de 45 años, se roza los 1,1 millones de personas y se supera el 76%.

Los ejemplos más recientes que se han producido en las grandes empresas españolas reducen las esperanzas de alcanzar una solución en el horizonte más cercano. Del total de colocaciones realizadas en el mes de mayo (1,567 millones) sólo el 17% (266.984) correspondió a personas mayores de 50 años.

Radiografía del empleo

Aunque hay más mujeres en busca de empleo que hombres (3,83 millones frente a 3,1 millones), la situación para los mayores de 50 años es más dramática en el caso de los varones desempleados desde hace más de dos años: 69,2% de los demandantes, frente al 62,7% de las mujeres. La respuesta puede estar en que el empleo en los hogares está mucho más extendido entre las mujeres, especialmente en la franja de edad analizada.

Son datos del Servicio Público de Empleo Estatal (SEPE). Los últimos que ha publicado el Ministerio de Trabajo y que indican también que el 38% de los parados (1,438 millones) que buscan empleo tienen más de 50 años y el 36,41% de los que no están parados (1,146 millones). El problema viene cuando se pone el punto de mira en los mayores de 50 años que buscan empleo desde hace más de dos años sin estar en el paro. Son 285.245 personas, pero representan el 77,82% de la cifra total, aunque en el caso de los hombres roza el 80%.

La población española de entre 50 y 64 años, es decir, todavía en edad de trabajar, asciende a poco más de 10 millones de personas, de acuerdo con el último censo de población del Instituto Nacional de Estadística. Están en paro 1,438 millones, el 38% de todos los desempleados de España en mayo (3,781 millones). Con una antigüedad en el paro de más de dos años, son 643.673, el 60,66% de la cifra total.

La OCDE destacó en un informe publicado a comienzos de año que España está a la cola de los países desarrollados en cuanto a tasa de empleabilidad de los mayores de 55 años. En el caso de los mayores de 66 años, un colectivo al que se pretende incentivar para retrasar la entrada efectiva en el sistema público de pensiones, la tasa es casi cuatro veces inferior a la media de la OCDE. El nivel de empleabilidad en la población de entre 55 y 64 años es del 54,7%, más de seis puntos porcentuales inferior a la media de la organización.

Medidas insuficientes

A lo largo de los últimos años no han sido muchas las medidas puestas en práctica por los distintos gobiernos fuera cual fuera su signo político. El de Mariano Rajoy penalizó en 2013 el despido de los mayores de 50 años, con el fin de favorecer la continuidad de la vida laboral y promover lo que él denominó el “envejecimiento activo”. El porcentaje de despedidos en un ajuste colectivo no podría nunca superar el porcentaje de trabajadores mayores de esa edad sobre el total de plantilla.

Los Presupuestos Generales del Estado para el presente año incrementan las dotaciones en un 30% para las políticas activas de empleo en general y hacen hincapié en los parados mayores de 45 años, aunque en mucha menor medida que en el desempleo juvenil, a través de subvenciones directas y programas específicos de formación. El Plan 2050 que presentó Pedro Sánchez el pasado 20 de mayo no deja de ser un compendio de buenas voluntades a 30 años en el empleo juvenil, femenino y en la permanencia en el mercado de trabajo durante más tiempo, pero no pasa de ser un ejercicio meramente teórico.

Atendiendo al nivel de estudios cursados por los demandantes de empleo, el 43,42% de los mayores de 50 años declara poseer únicamente estudios primarios y el 39,7%, estudios secundarios. Los mayores sin ningún tipo de estudios copan el 39% del total. En el caso de los que buscan trabajo y se encuentran en siutación de paro, alrededor del 42% del total con estudios primarios tienen más de 50 años.