El Ministerio de Trabajo ha informado este viernes de que ya hay en el país 23.473 empleadas del hogar que ya están cobrando la prestación extraordinaria que se habilitó con la pandemia, una suerte de subsidio de desempleo para este colectivo que no tenía derecho a paro. 

"Gracias al acuerdo con las entidades financieras ya están abonándose las prestaciones", ha afirmado Joaquín Pérez Rey, secretario de Estado de Empleo, en rueda de prensa para comentar los datos de paro y afiliación publicados este viernes. Si comparamos los datos de afiliación de empleadas del hogar de este septiembre con los de hace un año hay 21.308 que han dejado de trabajar, una cifra más o menos coincidente con el número de prestaciones concedidas. En total en España hay 374.395 empleadas del hogar dadas de alta a cierre del mes pasado. 

El Ejecutivo ha denegado la prestación a 1.606 empleadas del hogar que no cumplían con los requisitos y está todavía en proceso de resolver 7.500 solicitudes. 

Aunque han divulgado estas cifras, que situarían el total de solicitudes en 32.579, de las habrían sido resueltas favorablemente un 72% por el momento, el Gobierno ha admitido que hay un volumen aún mayor de solicitudes -que ni siquiera están en trámite- porque tienen que ser depuradas. 

Incidencias

"Ha habido incidencias que nos obligan a hacer un proceso de depuración: solicitudes presentadas fuerza de plazo (más allá del 21 de julio), muchas solicitudes donde se está de alta en otra actividad y no se constata que se cobre menos del Salario Mínimo Interprofesional, o casos en el que el cese de actividad ha sido anterior al 14 de marzo, o hay duplicidades", ha explicado Pérez Rey, por lo que ve "difícil dar una cifra total". 

El portavoz de trabajo ha afirmado que el volumen de trabajo del Servicio Público de Empleo Estatal (SEPE, el antiguo Inem) se ha multiplicado por seis desde marzo e incluso por siete en algunas provincias. 

Cuenta para sobrellevar este aumento de la carga de trabajo con 1.500 interinos y con la subcontratación de líneas de atención telefónica, pero aún así sufre un colapso debido al incremento de la carga de trabajo.