El Fondo Monetario Internacional (FMI) está muy preocupado por la desigualdad. Su presidenta, Kristalina Georgieva, se ha reunido este lunes con los líderes de la Unión Europea y con el Banco Central Europeo (BCE) y les ha advertido de que su máxima inquietud ahora mismo es el incremento de la divergencia entre los países de la Unión Europea y también dentro de cada país, algo que está sucediendo ya en España.

La evolución económica de las últimas décadas del país ha contribuido a que se incremente paulatinamente la diferencia de riqueza entre el norte y el sur, separados por la línea divisoria que marcaría la frontera entre la Comunidad de Madrid y Castilla-La Mancha.

Para medir esta desigualdad en la evolución de la riqueza es recomendable utilizar la variable de PIB per cápita, que tiene en cuenta el factor poblacional, y que ha pasado de ser de 11.584 euros por habitante en el conjunto de España en 1975 a 24.808 euros por persona en 2019, lo que supone un crecimiento medio anual del 1,75%, según recoge el Consejo General de Economistas en el Estudio '45 años de evolución económica, social y empresarial de las Comunidades Autónomas en España'.

Las comunidades que más han crecido en este periodo en PIB per cápita han sido Galicia, Castilla y León, La Rioja, Aragón y -como excepción de la mitad sur peninsular- Extremadura. Todas superan holgadamente un crecimiento anual del 2%, por encima de la media, mientras que en el extremo contrario se sitúan los archipiélagos, Cantabria y Asturias, al no alcanzar crecimientos del 1,5%.

Madrid divide el mapa de la desigualdad

Sin embargo, aunque no todas hayan crecido al 2%, el mapa resultante del PIB per cápita muestra una clara desigualdad en función de las coordenadas.

"Las regiones de la mitad norte tienen un PIB per cápita mayor que aquellas situadas en la mitad sur; de forma más precisa, geográficamente las mayores cifras, además de Madrid, se han ido deslizando hacia el noreste peninsular. Claramente por encima de la media nacional se sitúan Madrid, País Vasco, Navarra y Cataluña", apuntan.

Andalucía, Extremadura, Castilla-La Mancha, Ceuta y Melilla se sitúan a la cola, como se aprecia en el mapa. Estas últimas tienen un PIB per cápita que representa sólo un 75% de la media nacional, mientras que las regiones más ricas, como Madrid, Cataluña, País Vasco y Navarra tienen un PIB per cápita equivalente al 140%.

La desigualdad queda reflejada en la distancia que hay entre los extremos, ocupados por Madrid y Extremadura, ya que el PIB per cápita de Madrid multiplica por 1,86 veces el extremeño: 34.748 euros frente a a 18.637.

La brecha aumentará por la covid-19

Los expertos advierten de que esta brecha podría incrementarse en 2020 y 2021 por el efecto de la pandemia de la covid-19 en la economía, ya que ésta ha afectado especialmente al turismo -actividad con mayor peso en el tejido productivo del sur y levante peninsular, así como las islas-.

Los economistas explican esta brecha por las variaciones que ha sufrido el tejido productivo en cada comunidad a lo largo de los últimos años, la evolución de su población y el nivel de productividad.

Evolución del mapa de la desigualdad desde 1975
Evolución del mapa de la desigualdad desde 1975

La productividad es una de las variables clave para determinar el nivel de vida de la población, ya que "si los salarios que se pagan en una región evolucionan de forma similar a las vecinas, pero no lo hace igualmente la productividad, el ajuste deberá producirse a través de la emigración o mediante transferencia de rentas", explican.

En cuanto al peso de las distintas comunidades sobre el PIB nacional, el porcentaje de Madrid y Cataluña se sitúa en 19,88% y 19,42% respectivamente a cierre de 2019, después de que la primera adelantara a la segunda en casi tres puntos porcentuales desde 1975. A estas les sigue Andalucía, con un 13,62%.