¿Cuál ha sido la postura de Sándor Csányi, vicepresidente de la UEFA, en la polémica sobre la iluminación del estadio Allianz Arena con los colores del arcoiris?

¿Ha influido el hombre más poderoso de Hungría, con el permiso del primer ministro Viktor Orbán, en la criticada decisión del organismo europeo de fútbol de impedir dicha iluminación en el partido que enfrentó a Alemania contra Hungría?

¿Ha pesado en la decisión de la organización presidida por Aleksander Ceferin los más de 2.000 millones de euros que el Gobierno de Orbán ha destinado al fútbol en la última década?

La UEFA guarda silencio. Con la amenaza de la Superliga de Florentino Pérez latente, un traspiés político, social o diplomático puede resultar fatal para los intereses de Ceferin.

En noviembre de 2019, Ceferin asistió a la inauguración del Puskas Arena con Csányi, y se entrevistó con Viktor Orbán

La organización deportiva comunicó el martes su decisión de rechazar la solicitud del alcalde de Múnich, Dieter Reiter, de alumbrar el estadio Allianz Arena con los colores de la bandera LGTBIQ, en el partido que disputaron el miércoles Alemania y Hungría.

"La UEFA, a través de sus estatutos, es una organización política y religiosamente neutral. Dado el contexto político de esta solicitud específica -un mensaje dirigido a una decisión tomada por el parlamento nacional húngaro- la UEFA debe rechazar esta solicitud", dijo el martes en un comunicado.

La medida fue presentada por el Ayuntamiento de Múnich después de que el Gobierno de Orbán aprobara unas medidas legislativas que prohíben cualquier referencia a la homosexualidad en las escuelas, lo que ha tensionado enormemente la relación entre Hungría y sus socios europeos.

Csányi, vicepresidente de la UEFA, dispone de una fortuna valorada en más de 1.000 millones de euros

El rechazo de la UEFA a la petición del alcalde de Múnich ha generado también un alud de críticas hacia el organismo presidido por Aleksander Ceferin, que se han fundido esta semana con contundentes reacciones de los Gobiernos europeos hacia Viktor Orbán y su política hacia el colectivo LGTBIQ. Se ha llegado a sugerir que Hungría debería abandonar el club de la Unión Europea.

"La ley es una vergüenza. Claramente discrimina a personas con base a su orientación sexual. Y lo hace en contra de valores fundamentales de la Unión Europea", ha declarado Ursula von der Leyen, presidenta de la Comisión Europea.

La UEFA ha argumentado su postura sobre la iluminación del estadio diciendo que se trataba de una petición política, y para acallar las críticas ha reforzado en los últimos días sus mensajes de apoyo a las reivindicaciones del colectivo LGTBIQ, y ha ilustrado su logo con los colores del arcoiris.

Desde que Orban fue nombrado primer ministro, en 2010, y Csányi presidente de la Federación de Fútbol de Hungría, juntos no han parado de inaugurar estadios

Pero el organismo no ha explicado de qué manera se llegó a tomar la decisión, si fue consensuada por su Comité Ejecutivo. Dicho comité es el órgano supremo de decisión de la UEFA, y está integrado por el presidente, Aleksander Ceferin, y otros 16 miembros "incluyendo al menos una mujer".

En el Comité Ejecutivo de la UEFA están presentes seis vicepresidentes. Ninguno de ellos, ninguno en la UEFA, tiene un perfil como el de Sándor Csányi. La mayoría son exdeportistas, directivos de sus respectivas federaciones de fútbol nacionales, como el español Luis Rubiales. Pero Sándor Csányi, al que la revista Forbes estima una fortuna valorada en más de 1.000 millones de dólares, es otra cosa.

Csányi, cercano al presidente Viktor Orbán, accedió en 1992, tras haber pasado una década trabajando en la Administración pública, a la presidencia del OTP Bank, el mayor banco comercial de Hungría, puesto que ocupa desde entonces.

Viktor Orbán ha comprometido más de 2.000 millones de euros del país en la industria del fútbol

En la actualidad también es vicepresidente de la mayor petrolera del país, MOL; propietario del grupo Bonafarm, el mayor conglomerado alimentario y agrícola húngaro; copresidente de la Asociación Nacional de Empresarios y Empleadores; copresidente del Consejo Empresarial Chino-Húngaro, y presidente de diversas fundaciones.

También ha hecho carrera Csányi en el mundo del fútbol europeo. Coincidiendo con la elección de Viktor Orbán como primer ministro de Hungría, en 2010, Sándor Csányi fue designado ese mismo año presidente de la Federación Húngara de Fútbol. De ahí pasó al Comité Ejecutivo de la Uefa y al Consejo de la FIFA.

En la última década, Csányi ha asistido a una abrumadora apuesta del primer ministro por la industria del fútbol. Juntos no han parado de inaugurar estadios por todo el país.

La Federación Húngara de Fútbol no ha querido pronunciarse sobre la polémica de la iluminación del estadio

Viktor Orbán es un apasionado del deporte rey, jugó en el Felcsut, el equipo de su localidad, de delantero, a nivel semiprofesional. Bajo su mandato, se han construido en Hungría los nuevos estadios del Debrecen, el Ferencvaros o el Estadio Nacional, el Nepsta. El diario The Guardian ha valorado que en los últimos diez años el Gobierno de Orbán ha comprometido más de 2.000 millones de libras en la construcción de estadios y en medidas fiscales de apoyo a las inversiones en fútbol.

En noviembre de 2019 el presidente de la UEFA asistió junto con Csányi a la inauguración del Puskas Arena, en Budapest, con capacidad para 68.000 espectadores, una faraónica obra a la que se destinaron unos 500 millones de euros. Con motivo de ese acto, Ceferin se reunió también con Viktor Orbán.

El creciente poder que Hungría, Orbán y Csányi han tomado en la UEFA y en el fútbol europeo lleva a preguntarse si el organismo presidido por Aleksander Ceferin no está cayendo en una dependencia húngara mal vista por el resto de Gobiernos europeos.

Este diario se ha puesto en contacto durante la semana con el OTP Bank que preside Sándor Csányi, el grupo energético MOL, y también con la UEFA, para aclarar cuál es la postura del empresario húngaro respecto a la polémica generada esta semana.

La UEFA instó a este periódico a trasladar la cuestión a la Federación Húngara de Fútbol. Márton Dinnyés, al frente del gabinete de comunicación de la federación húngara, indicó el miércoles a Vozpópuli que, mientras Hungría estuviera disputando la Eurocopa, no harían declaraciones al respecto. Tras la derrota de la selección húngara frente a la de Alemania, la Federación no ha vuelto a responder a las consultas enviadas.