Será difícil que el consejero delegado de ACS, Marcelino Fernández Verdes, repita en 2018 como el ejecutivo mejor pagado del Ibex-35 pero no abandonará los primeros lugares de la clasificación. Y, de nuevo, gracias a la retribución variable que percibe de Cimic, filial australiana del grupo de construcción y servicios de la que es presidente, que le permitió en 2017 alcanzar unos emolumentos totales superiores a los 20 millones de euros. Durante el presente año, la cifra podría rondar los ocho millones.

Todo viene dado por el repentino repunte bursátil de Cimic en las últimas jornadas en la Bolsa de Sydney, impulsada por la bonanza de sus resultados semestrales en los que, además, la compañía anunció el incremento de su dividendo. En una sola jornada, Cimic se disparó más de un 16% y sus acciones superaron la cota de 50 dólares australianos. Una circunstancia que elevó hasta el máximo posible el bonus que Fernández Verdes tiene pendiente por cobrar y que viene desde 2014, cuando también era consejero delegado de la compañía oceánica.

La mayor parte de ese bonus, un 80%, lo percibió en 2017, lo que explica su elevada retribución durante el pasado ejercicio. El ejecutivo ha aprovechado la espectacular subida de Cimic en Bolsa para ejecutar el 20% restante, toda vez que la retribución variable de la que disfruta no es una cantidad fija sino que va en función del precio de la compañía en el mercado.

De las 1,2 millones de opciones sobre acciones que recibió en su día, a Fernández Verdes le restaban por ejecutar 240.000. Por cada una de ellas recibirá la diferencia entre el precio base fijado en su día (17,71 dólares australianos) y el que marque Cimic en Bolsa el día anterior a la ejecución de las opciones, con un límite de 32,29 dólares australianos por título. De ahí que la cota de 50 dólares australianos que la compañía superó el otro día sea marquen el máximo a percibir por el ejecutivo asturiano.

Un bonus en máximos

Fernández Verdes podía ejecutar las opciones que le quedaban desde marzo de este año, durante un periodo de doce meses. Desde entonces, las acciones de Cimic no habían superado los 45 dólares australianos, aunque tampoco habían llegado a perder la referencia de 40. El impulso de los últimos días ha sido definitivo para que Fernández Verdes apurase sus opciones, lo que le permitirá embolsarse una retribución extra por encima de los siete millones de dólares australianos (en torno a los 4,5 millones de euros).

A esta cantidad hay que sumar las que percibe por los cargos que sigue ocupando en las filiales internacionales de ACS. Además de presidente de Cimic, Fernández Verdes es el presidente del consejo de supervisión de la alemana Hochtief.

En virtud de estos conceptos, en 2017 percibió emolumentos por valor de unos tres millones de euros adicionales.

Pendiente del plan de ACS

Además, el ejecutivo será uno de los beneficiarios más destacados del nuevo programa de incentivos para altos cargos de la compañía que ACS tiene pendiente de detallar pero que no lo hará ni lo pondrá en marcha hasta que no se complete la operación de compra de Abertis, que lleva a cabo conjuntamente con el grupo italiano Atlantia.

Precisamente, Fernández Verdes fue nombrado este año presidente de Abertis, cargo que mantendrá cuando se haga efectivo el desembarco de Atlantia en el capital de Abertis, aunque será un cargo de carácter no ejecutivo. La compañía dejará de cotizar en breve, cuando Hochtief termine de ejecutar la adquisición del 100% de las acciones que está llevando a cabo a través de una orden continua de compra tras liquidarse la OPA lanzada en abril.