El presidente del Foro Nuclear, Ignacio Araluce, denunció este jueves que la carga fiscal que afrontan las centrales nucleares hace “insostenible” su operación, ya que les ha llevado en 2020 a tener un flujo de caja negativa por primera vez en la historia.

Así se expresó Araluce en una rueda de prensa de balance de la actividad de las centrales nucleares en 2020, año en que volvieron a ser la primera fuente de generación con el 22% de la producción eléctrica en España.

Sobre su situación financiera, explicó que los impuestos y tasas suponen algo más del 60% de sus ingresos de operación y que junto a los gastos operativos los superan.

En concreto, detalló que en 2020 la carga fiscal de las nucleares alcanzó alrededor de los 22 euros por megavatio hora producido, cuando el precio medio del mercado mayorista alcanzó los 34 euros por megavatio hora.

La covid agrava el problema

A este respecto, admitió que la situación generada por la pandemia ha agravado el problema, aunque sostuvo que la tendencia apunta a que la caja negativa se pueda convertir en estructural.

Por ello, pidió “tomar cartas en el asunto” ya que, según recordó, el Plan Nacional Integrado de Energía y Clima (Pniec) contempla que algunas de estas instalaciones sigan operando hasta 2035.

Si se considera que somos necesarios durante la transición energética hay que hacer que las centrales nucleares seamos viables”, defendió Araluce, quien alertó de que “no se puede pedir a un actor privado que lo haga por amor al arte”.

Además, lamentó que lejos de mejorar la situación en 2020 se han aprobado nuevos impuestos como la tasa a las nucleares en Cataluña o la destinada a pagar a las fuerzas de seguridad desplegadas en estas instalaciones, además de la subida en la tasa pagada a Enresa por el tratamiento de los residuos.

Eólica al acecho

Por otro lado, Araluce destacó la contribución de esta tecnología a la generación eléctrica en 2020, año en que volvió a liderar el mix de generación con el 22% del total y en el que contribuyó a evitar 20 millones de toneladas de emisiones de CO2 a la atmósfera.

Sin embargo, dio por hecho que “en los próximos años ya no seremos la primera fuente de generación por la gran penetración de las renovables” y, especialmente, de la energía eólica, que “está muy cerca y seguro que pasará a ser la primera en el corto plazo”.

En todo caso, defendió que la nuclear siguió por encima de la eólica en 2020 pese a que su capacidad instalada, de unos 7 gigavatios (GW), representa apenas una cuarta parte de la potencia eólica, que alcanza ya los 27 GW en España.