El Instituto Nacional de Gestión Sanitaria (Ingesa), entidad dependiente del Ministerio de Sanidad, decidió tomar la iniciativa el pasado verano para centralizar las compras de material sanitario para la lucha contra el coronavirus. Una compra valorada en 2.500 millones de euros que arrancó la búsqueda de proveedores en agosto, que se esperaba tener listo en septiembre y que no se cerró hasta diciembre. Una demora que hizo que las administraciones hicieran, de nuevo, la guerra por su cuenta. Aunque, por fin, se conoce una administración que ha recurrido a este proceso: Cataluña

El Instituto Catalán de la Salud (ICS), la empresa pública de servicios de salud de la región, ha recurrido a esta compra centralizada que puso en marcha el equipo de Salvador Illa, un ministro que ahora opta a presidir Cataluña. En concreto, el ICS ha acudido a la lista de proveedores que seleccionó Ingesa para dos compras de batas y guantes valorada en un total de 36 millones de euros. Una compra que tiene como objetivo el suministro de estas dos prendas de protección durante todo 2021. 

Por un lado, la Administración catalana ha cerrado un contrato con la empresa sevillana Iturri, especializada en la fabricación de prendas para profesionales, para la compra de ocho millones de batas de alta protección de un solo uso por valor de 27 millones de euros. Una compra que el ICS ha definido como una “contratación de emergencia” y que está basado en el acuerdo marco que lidera el Ministerio de Sanidad. 

Por la misma vía se ha realizado la adjudicación de 81 millones de guantes a Nacatur 2 España. Una filial de la multinacional italiana Nacatur International, especializada en la fabricación de jeringuillas y guantes quirúrgicos. El acuerdo entre Cataluña y la empresa que eligieron los expertos de Ingesa se eleva hasta los nueve millones de euros para este suministro anual. 

Primer movimiento

Esta compra de Cataluña se considera la primera anunciada del famoso 'megacontrato'. Una iniciativa que se puso en marcha el pasado verano para que los profesionales sanitarios no sufrieran el desabastecimiento de material en su lucha en primera línea contra el coronavirus que vivieron en marzo. La elección de los proveedores se cerró a finales del mes de diciembre, cuando empezaba la tercera ola, y las comunidades (todas excepto Comunidad Valenciana) ya habían hecho acopio de forma independiente de suministro.

En total, la idea era comprar 3.700 millones de unidades de material sanitario durante los próximos dos años por un valor total de 2.500 millones de euros. El objetivo era conseguir material para defenderse de una 'posible' segunda ola de contagios durante el mes de octubre. Pero esta segunda ola se adelantó, el proceso del contrato se dilató más de lo esperado y las comunidades decidieron volver al mercado por su cuenta.

La segunda ola se adelantó, el proceso del contrato se dilató más de lo esperado y las comunidades decidieron volver al mercado por su cuenta

La Comunidad de Madrid, por ejemplo, decidió licitar su propio "megacontrato" por mil millones de euros para adquirir los productos sanitarios que permitan tener a Madrid una reserva estratégica de 8 semanas frente a la covid. Según pudo saber Vozpópuli por fuentes cercanas a la Consejería de Sanidad, Madrid plantea trabajar ya con su compra desde marzo.

Las dos justificaciones del Gobierno de Ayuso para poner en marcha este acuerdo marco al margen de sanidad son, según dichas fuentes, la "falta de productos sanitarios importantes" en el acuerdo marco de Sanidad y "la necesidad de recoger la opinión de los especialistas en Medicina Preventiva". Una reserva estratégica que también han decidido realizar otras comunidades como Galicia, Castilla y León, Castilla-La Mancha o Andalucía.