La Liga ha frenado la renovación de Lionel Messi por el Fútbol Club Barcelona al incumplir, de momento, con los límites del control financiero de la patronal, según ha podido confirmar Vozpópuli por fuentes conocedoras de la negociación.

Las reglas del control financiero de LaLiga que preside Javier Tebas conllevan que el club encabezado por el abogado Joan Laporta aplique una rebaja salarial que aún no ha consumado. La oferta de Laporta a la máxima estrella de La Liga, de 326 millones de euros, en buena parte, ya adeudados, a lo largo de una década, como avanzó este medio, no acaba de convencer al jugador por su letra pequeña ni tiene aún encaje dentro del límite que la patronal exige al Barcelona a tenor de sus actuales ratios financieros.

Su presupuesto para la temporada 2020/2021, aprobado por la directiva de Josep Maria Bartomeu y finalmente asumido también por la de Laporta, ha contemplado gastos en salarios deportivos por alrededor de 500 millones de euros (la cifra prepandemia rondaba los 600 millones) e ingresos por partidas que no se han dado.

Entre estas últimas aparecen, por ejemplo, la de que regresara el público a los estadios el pasado mes de enero, o una operación de 100 millones anuales por cinco años procedentes de la externalización de parte de la marca del Barcelona - Barça Corporate - que Laporta ha puesto en suspenso.

La salida de Messi desinflaría la marca del Barcelona por debajo del Madrid, United y City
La salida de Messi desinflaría la marca del Barcelona por debajo del Madrid, United y City. Europa Press

El resultado de lo anterior sería de unas pérdidas más abultadas incluso que los 97 millones de la temporada 2019-2020. El agujero podría superar los 300 millones al cabo del presente ejercicio. La masa salarial debería caer alrededor de un 75%, de los 600 millones prepandemia y 500 millones presupuestados por el club para la temporada que acaba de terminar a entre unos 100 y 200 millones.

El Barça, el más golpeado por la covid

Ya a finales de 2020, LaLiga avisó al Barcelona que debía aplicar una rebaja salarial superior al 42%, la mayor de todo el fútbol español, hasta los 382-345 millones. El club blaugrana, que llegó a ser el que más facturaba a nivel mundial justo antes de la covid, acusaba ya las derivadas de haber vivido durante años al límite de su cuenta de resultados a costa de unas elevadas deudas a corto y largo plazo.

Desde entonces, la entidad culé solo ha conseguido diferir el pago de unos 150-300 millones en salarios, pero apenas ha podido rebajar, realmente, unos 70 millones su masa salarial, que se ha convertido en parte de la enorme deuda del club, de más de 1.200 millones (la facturación de casi dos años).

Dentro de esa morosidad se halla también una flamante refinanciación de Goldman Sachs de 525 millones y un crédito avalado por el Instituto de Crédito Oficial (el Estado) de alrededor de 150 millones.

Es precisamente el marco antes descrito, esgrimido por el propio Barcelona para suspender impuestos por cerca de 25 millones de euros durante la pandemia, el que provoca dudas sobre la solvencia del club de cara a activos como el de su máxima estrella, Lionel Messi.

La paradoja con Messi

La oferta de 30 millones netos anuales al argentino diferidos en una década -su contrato anterior era de 70 millones anuales- no está suficientemente respaldada por la actual estructura financiera del Barcelona, según remarcan fuentes cercanas a La Liga.

Paralelamente, un 'no' del 10 pondría en jaque ciertos ingresos futuros con los que cuenta Laporta. La marca del seis veces balón de oro aporta el 14-15% del valor actual de la entidad blaugrana (entre 100 y 170 millones anuales).

"Hay que liberar más masa", insisten fuentes cercanas a La Liga, tras lograr el club una reducción del 10% en ciertos pesos pesados, como Gerard Piqué, y apuntar a la salida de otros, como los franceses Antoine Griezmann - que cobra hoy anualmente lo que pasaría a cobrar Messi - y Ousmane Dembélé.

Reducir gastos, hipotecarse... o Superliga

Semejante contexto explica el respaldo, primero, de Bartomeu, y luego el de Laporta, a la polémica Superliga europea impulsada por el presidente del Real Madrid, Florentino Pérez.

Y es que, a diferencia de lo que ha sucedido con otros clubes que son sociedades anónimas deportivas -con accionistas/inversores privados- como el Atlético de Madrid, el Barcelona, de sus socios, no puede recurrir a una ampliación de capital ad hoc para capear el actual temporal, remarcan fuentes del sector.

Solo puede contener gastos -lo que tiene como riesgo el poner en cuestión potenciales ingresos-, disparar la facturación de forma extraordinaria por la vía de la Superliga y/o negociar un trato más beneficioso que el actual de la UEFA y/o La Liga, o hipotecarse a cuenta del Camp Nou, el nuevo Espai Barça y sus propios jugadores.