La Seguridad Social acabó 2016 con un déficit del entorno del 1,7%. Así lo ha señalado la ministra de Empleo y Seguridad Social, Fátima Báñez, durante su comparecencia en la Comisión del Pacto de Toledo del Congreso, que ha aprovechado para culpar al Partido Socialista de la parte más importante del desfase.

Báñez ha recordado que el sistema entró en déficit en 2010, cuando gobernaba el PSOE, y ha asegurado que el mayor deterioro del sistema se produjo, precisamente, entre 2008 y 2011, bajo el mandato del Gobierno de José Luis Rodríguez Zapatero. Los déficit que se han ido acumulando después, según ha dicho, han sido algo menores.

En cualquier caso, ha insistido en que el empleo es la mayor garantía del sistema y que las cifras de cierre de 2016 invitan al optimismo. Según sus palabras, ahora por cada pensionista que se incorpora al sistema, cinco personas entran al mercado laboral. "Y esa es la clave de bóveda de la sostenibilidad del sistema de pensiones", ha subrayado.

Hay que hacer reformas

Aún así, ha reconocido que habrá que hacer reformas en el futuro avanzando en la separación de fuentes del sistema, potenciando el alargamiento de la vida laboral, conviertiendo las rebajas de cotizaciones en bonificaciones para sanear las cuentas y mejorando la contribución de los diferentes regímenes. Para conseguirlo, ha pedido al Pacto de Toledo que busque el consenso y anteponga el interés de los ciudadanos a sus convicciones políticas.

Báñez también ha explicado la subida de las pensiones del 0,25% para 2017. Aunque este incremento supondrá una pérdida de poder adquisitivo de más de un punto para los pensionis, la ministra ha defendido a capa y espada el índice de revalorización que diseñó el Partido Popular para sustituir al IPC. "Es predecible, fiable y certero", ha dicho. Además, da seguridad a los pensionistas porque saben que sus prestaciones siempre subirán aunque los precios vuelvan a negativo.

Báñez asegura que los pensionistas han ganado unos 2.000 millones de poder adquisitivo en los últimos tres años

De hecho, la ministra ha negado la mayor y ha asegurado que los pensionistas no solo no han perdido poder adquisitivo en 2016, sino que han ganado casi 2.000 millones en los últimos tres años gracias al nuevo índice, que las pensiones dejen de ser una decisión arbitraria de cada Gobierno, fortalece el sistema y ayuda a corregir el déficit al asegurar que el gasto del sistema no crecerá por encima de los ingresos.

En concreto, la ministra sostiene que ganaron 499 millones en el año 2014, el primero en el que se aplicó, 855 millones en 2015 y 528 millones en 2016. Lo cierto es que los precios han estado en negativo en 2014 y 2015, pero en 2016 se han recuperado con fuerza. El argumento del Gobierno se basa en que el repunte de precios se ha producido solo en los últimos meses del año, lo que ha evitado dicha pérdida de poder adquisitivo.