El Banco de España propone a la Unión Europea (UE) que el Fondo de Recuperación en el que están trabajando los países actúe como un Banco Central paralelo que, además de financiar a los Estados -vía subsidios a fondo perdido y préstamos- pueda comprar deuda de los países en caso de que se produzcan dificultades en sus condiciones de financiación, es decir, si se dispara su prima de riesgo. 

"El diseño del Fondo discutido en este artículo toma elementos de distintas propuestas recientes. No obstante, una diferencia sustancial es que se propone que este pueda comprar deuda pública de los Estados miembros, en un contexto en el que estos deberán satisfacer unas necesidades de financiación en los próximos años muy cuantiosas como consecuencia de la responsabilidad central que han asumido en la lucha contra la pandemia y sus consecuencias económicas", explica el supervisor en su último informe.

Este aspecto es "novedoso respecto de las propuestas que se han planteado hasta la fecha para dotar de contenido el futuro 'Fondo de Recuperación y Reconstrucción', incluyendo la de los Gobiernos francés y alemán. Este objetivo justifica el mayor tamaño del Fondo propuesto. Además, no se debe desaprovechar la oportunidad de otorgar a este Fondo una vocación de largo plazo, que permita acometer los retos comunes que se identifiquen en el marco de una estrategia europea de carácter permanente", pide el Banco de España.

Fuentes de la institución señalan a Vozpópuli que esperan que su propuesta sea tenida en cuenta. La novedad radica en que proponen "una segunda pata" para ese fondo de reconstrucción: la primera sería para financiar a los países y la otra para comprarles deuda si se dispara su prima de riesgo y no tienen capacidad de financiarse.

Compara su posible funcionamiento con el del BCE

El objetivo de que el Fondo pueda comprar deuda es "impedir un aumento desmesurado de la carga financiera inmediata de aquellos países sujetos a un mayor estrés fiscal y permitir que acometan sin disrupciones la financiación de la recuperación y reconstrucción de sus economías", dado que el Banco Central Europeo (BCE) sólo puede comprar deuda en función de los criterios de representatividad de cada país.

"El papel del Fondo debería ser el de proporcionar una salvaguarda utilizable en caso de riesgo de materialización de escenarios de excesivo tensionamiento en las condiciones de financiación de algún emisor soberano dentro de la UE", apunta el supervisor.

El Banco de España dice que se podría tomar como modelo los programas de compra del Banco Central Europeo (BCE) al adquirir deuda pública, aunque advierte de que habría algunas diferencias.

En primer lugar, los criterios para ver qué deuda de qué país se compra no obedecerían a la representatividad de la economía de los países en la UE -como en el caso del BCE-, sino que se elegiría la deuda en función de las necesidades de cada país, con el objetivo de "lograr una estabilidad en las condiciones de financiación" de todos los estados. 

Otra diferencia con el BCE estaría en que mientras éste acumula reservas bancarias (dinero) como respaldo para la comprar deuda, el Fondo tendría que ofrecer un activo de alta calidad crediticia. El Banco de España señala que ese activo que sirva como respaldo podría ser desde "una compañía financiera o no financiera, un ente de dominio público o incluso la ciudadanía en general".

Dinero repartido con condiciones

Además de poder salir al rescate de la deuda de los países, el Fondo tendría que acumular dinero para poder dar préstamos reembolsables y ayudas a fondo perdido (la opción preferida por el Gobierno de España) a los países. El Banco de España cree que la cantidad total que debería movilizar sería de 1,5 billones de euros, el triple de la propuesta del eje franco-alemán, de 500.000 millones. 

Este dinero se acumularía mediante la emisión de deuda mancomunada de todos los países a muy largo plazo -similar a la deuda perpetua que proponía el Gobierno-, más recursos aportados por los países a los Presupuestos de la Unión y también la recaudación de nuevos impuestos, como una tasa al plástico, tributos medioambientales y para empresas multinacionales del ámbito digital. 

Además, proponen que el dinero se reparta a los países sujeto a condiciones: que el dinero se destine a proyectos que fomenten el crecimiento económico a largo plazo. "Con una condicionalidad en el uso de sus recursos ligada a los propios objetivos de la estrategia de recuperación, con especial énfasis en facilitar la financiación de proyectos que permitan recobrar el vigor y la capacidad de crecimiento de las economías de la UE tras la pandemia".

Vocación permanente

Esto permitirá eliminar "riesgos de transferencias permanentes inducidos por comportamientos oportunistas de los miembros".

Considera que debe ser un fondo eficiente, "regido por el principio de uso adecuado y proporcional de los recursos públicos", y también solidario, ya que debe "hacer especialmente accesibles sus recursos a aquellos que más lo necesiten", entre los que se encuentra España.

El Banco de España cree además que este mecanismo de ayuda a los países de la UE debería perpetuarse en el tiempo, y no durar únicamente dos años, hasta 2022, como proponen los países más reacios a su uso (Países Bajos, Suecia, Dinamarca).