La petición de condonación de la deuda adquirida por el BCE a través del programa de compra de bonos por la emergencia de la pandemia del coronavirus (PEPP por su siglas en inglés) ha vuelto a suscitar un debate en el que hay tantas adhesiones como discrepancias. A favor, un centenar de economistas que propugnan una condonación de las cantidades que el Banco Central Europeo ha comprado desde marzo del pasado año. En contra, el comprador, el BCE, que asegura que sería muy perjudicial para los balances de los bancos centrales de la Eurozona. La polémica va más allá de si la petición se circunscribe al apoyo financiero del BCE desde marzo de 2020, como parece, o si subyace en el trasfondo del comunicado una intención más allá de la financiación puntual de una circunstancia excepcional desde el punto de vista sanitario y también económico.

Puede que no le falten razones a la institución monetaria europea para su oposición. En medio, como casi siempre, los números. El Banco de España, un banco central más de los ejecutores de las decisiones que se toman en Fráncfort cada mes, ha ingresado entre 2015 y 2019 millones un total de 17.711 millones de euros por los intereses de la deuda comprada a través de la política monetaria de la institución de que preside Christine Lagarde, a razón de 3.540 millones anuales. Los datos de 2020 no han sido presentados todavía.

La Unión Europea y el BCE han sido los primeros en señalar la imposibilidad de llevar a cabo la petición por el hecho de que el propio Tratado de la Funcionamiento de la UE lo prohíbe en su artículo 123. Tanto Luis de Guindos como Christine Lagarde, las dos caras más representativas de la institución financiera europea, han hablado de lo que podría afectar la petición a las cuentas de resultados de los bancos centrales, a los tipos de interés de la deuda y a la credibilidad futura de su política monetaria. El manifiesto, que exige una quita total, ha sido firmado hace unos días por un centenar de economistas europeos liderados por Thomas Pikkety y que han suscrito, entre otros, la presidenta del PSOE, Cristina Narbona, y el responsable económico de Podemos, Nacho Álvarez.

Reparto de la financiación

De acuerdo con las últimas cifras publicadas por el BCE, la financiación realizada a través de la PEPP desde su puesta en marcha, hace casi un año, asciende a 768.148 millones de euros para el conjunto de la Eurozona, de los que 89.846 millones corresponderían exclusivamente a España. Otra cosa es si la petición “insinuara” su extensión a todas las ayudas financieras llevadas a cabo por el BCE con cargo a la PSPP (Public Sector Purchase Programm), que ascendían a 2,476 billones de euros a finales de enero pasado, de los que 294.999 millones correspondían a España.

El 22 de enero de 2015, el Consejo de Gobierno del BCE decidió que las compras de activos debían ampliarse para incluir un programa de compra de valores públicos en el mercado secundario

El 22 de enero de 2015, el Consejo de Gobierno del BCE decidió que las compras de activos debían ampliarse para incluir un programa de compra de valores públicos en el mercado secundario. El objetivo era facilitar las condiciones monetarias y financieras, incluidas aquellas relevantes para las condiciones crediticias en la empresas y los hogares en la zona euro, apoyando así el consumo y la inversión en la Eurozona y contribuyendo, en última instancia al regreso, a medio plazo, de las tasas de inflación a niveles inferiores, pero cercanos, al 2%.

El BCE ha señalado que una condonación de la deuda de 384.845 millones de euros tiraría por tierra la credibilidad de la política económica de la Eurozona, pondría en peligro la calificación de la deuda de la zona por parte de las agencias de calificación de solvencia y también la cuenta de resultados de los bancos centrales.

Los beneficios, al Tesoro

Los resultados de un banco central no dejan de ser un reflejo del de cualquier otra entidad financiera, con algunas diferencias en la composición da sus activos y pasivos. El Banco de España obtuvo un beneficio neto de 2.252 millones de euros en 2019 (último dato del que hay datos completos), un 2,41% más que en el año anterior. La norma general, es que todos los beneficios del Banco de España se ingresen en la cuenta del Tesoro Público. En ese ejercicio, el margen de intereses, alcanzó los 6.100 millones de euros, de los que 4.323 millones (casi el 71%), correspondieron a los derivados de la compra de deuda pública ordenada por el BCE para cumplir los objetivos de política monetaria.

Desde que se puso en marcha la PSPP, el Banco de España ha obtenido un beneficio neto de 10.204 millones de euros y ha ingresado 25.826 millones en términos netos entre 2015 y 2019, a razón de 5.100 millones de euros anuales. Los ingresos por intereses sobrevenidos por la compra de deuda pública mantienen una media anual de 3.500 millones. En 2015, cuando se puso en marcha el PSPP, los ingresos por este concepto apenas alcanzaron los 1.705 millones de euros.

La deuda pública española se situó en enero pasado en 1,137 billones de euros, de los que algo más del 44% está en manos de inversores no residentes en España

La deuda pública española se situó en enero pasado en 1,137 billones de euros, de los que algo más del 44% está en manos de inversores no residentes en España. Alrededor del 27% corresponde al Banco de España. Son alrededor de 300.000 millones de euros, de los que un 10% es compra directa de la institución que preside Pablo Hernández de Cos, y el resto, la mayoría, a las operaciones que realiza por mandato del Banco Central Europeo. El BDE tiene un 8,3391% del BCE, según las últimas estadísticas.

El tipo de interés medio de la deuda española ha caído hasta el 1,851%. En 2019 se situaba en el 2,183% y en 2012, el año de la mayor crisis de solvencia de la Unión Europea, era del 3,897%. El BCE cree que una quita de la deuda comprada bajo el paraguas del PEPP podría dañar la credibilidad de su política monetaria y poner en peligro los bajos tipos de interés a los que hoy se financian economías más débiles como España, Italia o Grecia, impensables en las circunstancias económicas actuales. El bono español a 10 años cotiza en el mercado secundario al 0,173%, cuando en julio de 2012 había que pagar el 7,6% para conseguir financiación.