El Banco de España ha actualizado a la baja sus previsiones de crecimiento para la economía española respecto a los pronósticos que barajaba en diciembre, recortando ocho décimas su estimación de subida del Producto Interior Bruto (PIB) hasta el 6% en 2021, debido a los retrasos en la vacunación y la demora en la implementación de los fondos europeos.

Así se recoge en su Informe trimestral de la economía española divulgado este martes, en el que proyecta tres posibles escenarios condicionados a la evolución de la pandemia, el desarrollo de la vacunación y el impacto más o menos duradero de la crisis económica desencadenada en el año 2020 -observado sobre todo en la actitud de los consumidores hacia el gasto y la velocidad de recuperación de los flujos de turistas-.

El escenario central prevé que el PIB crezca un 6% este año y que se recupere el nivel pre-pandemia en 2023; el escenario suave (más favorable) cree que el crecimiento podría ser del 7,5% y que la actividad se habrá recuperado en 2022; mientras que el severo (el menos optimista) pronostica que el avance del PIB se quedará en un 3,2% y que habrá que esperar hasta el año 2024 para cerrar la brecha con el año 2019.

Aunque el escenario central "contempla la posibilidad de que en los próximos meses surjan nuevos brotes de la enfermedad, de similar intensidad al del inicio del año, de modo que, para su contención, se precisaría aplicar restricciones de naturaleza análoga a la de las vigentes recientemente", es optimista en tanto que confía en que la administración de las vacunas permita retirar gradualmente las medidas de contención "hasta su desaparición prácticamente plena a finales de 2021".

Crecimiento en el segundo semestre

Para lograr ese crecimiento anual del 6%, el Banco de España parte de la premisa de que se producirá una recuperación sólida de la economía española en la segunda mitad del año, ya que ese mismo escenario central pronostica una caída del -0,4% en el primer trimestre. En el suave prevén un crecimiento del 0,4% entre enero y marzo, y en el severo, una caída del -0,9%.

"Tras un primer semestre débil, sería consecuencia de la aceleración de la actividad en la segunda mitad del año, debida a los avances en el proceso de vacunación y a la implementación de programa NGEU", dice el supervisor en alusión a los fondos europeos del Mecanismo de Recuperación, para los que asume una incorporación más tardía de la inicialmente prevista.

Otra de las premisas que incorpora la institución que gobierna Pablo Hernández de Cos es que la tasa de ahorro irá disminuyendo progresivamente en favor del consumo, aunque seguirá siendo superior a niveles pre-crisis en el año 2024. En el escenario suave asume que el consumo crecerá con fuerza, mientras que en el severo prevé que se mantenga la actitud de precaución de los hogares.

Respecto al turismo, el Banco de España cree que los flujos de turismo receptor no alcanzarán un grado de normalización relativamente elevado hasta 2022, tal y como recoge en su escenario central.

En caso de que la recuperación del turismo sea más temprana el crecimiento podría ser superior, mientras que en el escenario severo "la inmunización más tardía tanto de la población española como de la de los países emisores de turistas y el comportamiento más precavido de los hogares harían que todavía en 2023 este componente de demanda se situase por debajo de los niveles previos a la pandemia".

Déficit público y empleo

En el ámbito de las finanzas públicas, el supervisor espera que "el saldo de las Administraciones Públicas mejore apreciablemente a lo largo del horizonte de proyección, como consecuencia tanto de la naturaleza temporal de las medidas discrecionales adoptadas para afrontar la pandemia como de la mejora cíclica".

Aunque advierte de que al final del horizonte de proyección, a término de 2023, el déficit público permanecería todavía en cotas muy elevadas, del 4,4% del PIB, en el escenario central, y la deuda pública se situaría en niveles similares a los de 2020.

En concreto, esperan que el déficit sea del 7,7% este año, baje al 4,8% en 2022 y cierre en el 4,4% en 2023 -en el escenario central-. La evolución podría ser más positiva (-6,8%, -3,9% y -3,4%, en el escenario suave) o más negativa (-9,1%, -6,5% y -5,8%).

La deuda pública, por su parte, se situará en el 117,9% del PIB a cierre de este año en el escenario central, en el 115,4% en el suave y en el 122,6% en el severo.

En cuanto al empleo, medido en horas trabajadas, esperan que crezca un 7,5% este año y que el avance se modere hasta el 5% y 1,7%, respectivamente, en 2022 y 2023. "Como reflejo de la evolución del empleo, la tasa de paro empezaría a descender, en este escenario, a lo largo de 2021, aunque se mantendría por encima de los niveles pre-pandemia hasta mediados de 2023".

Riesgos que llevarían al escenario severo

Aunque el supervisor dibuja ese escenario como el central, alerta de que "no pueden descartarse episodios más intensos de contagios, vinculados a las nuevas cepas más infecciosas" y de que "el proceso de producción de vacunas está experimentando algunas demoras que, de no superarse, podrían suponer desviaciones con respecto al calendario de inmunización considerado en el escenario central".

Si se producen ambas cosas, habría posibilidad de que se produzca un repunte de la enfermedad de más intensidad a corto plazo, que requeriría un endurecimiento de las medidas de contención por encima de los niveles vigentes en los dos primeros meses del año y que provocaría, además, que la inmunidad de la población se alcanzaría de forma más tardía. En este caso, el supervisor advierte de que el escenario severo sería el real.