El Banco de España considera que uno de los principales riesgos del sector bancario en 2021 será la ciberdelincuencia. Así lo ha destacado el supervisor en la Memoria de Supervisión 2020, que se ha presentó el pasado viernes.

De esta forma, el organismo que preside Pablo Hernández de Cos pone al mismo nivel la ciberdelincuencia y el impacto de la pandemia, el potencial aumento de la morosidad, la corrección de precios en los mercado financieros y también las incertidumbres geopolíticas.

En este sentido, se ha solicitado información periódica sobre la implantación generalizada del teletrabajo y sus incidencias, sobre el uso de canales alternativos para seguir ofreciendo servicios a los clientes, así como sobre la evolución de los contagios en los empleados o el cierre de oficinas.

Y no es de extrañar, pues con el aumento del teletrabajo y el aumento del uso de los canales digitales es cada vez más común ver casos de hackeos a grandes compañías, tanto públicas como privadas. En el último año han sido victimas de la ciberdelicuencia Mapfre, Adeslas, Bankia, Vueling y el propio SEPE, ese último tal y como adelantó Vozpópuli.

El 'hackeo' del SEPE

El Servicio Público Estatal de Empleo (SEPE) sufrió hace apenas dos semanas un ciberataque de la familia 'ransomware' denominado Ryuk, que funciona secuestrando datos privados de los equipos informáticos y pidiendo un rescate por ellos.

Las casi 800 oficinas del SEPE en todo el territorio nacional tuvieron que interrumpir su actividad este martes, ya que el virus ha afectado a toda la red, lo que ha obligado a suspender todas las citas que tenía agendadas el organismo.

En el sector financiero se recuerda el ciberataque de Bankia de Denegación de Servicio (DoS, Denial of Service en inglés), sin consecuencias para sus clientes. Los informáticos de la entidad bancaria consiguieron rechazar la amenaza, que se produjo en diciembre, tal y como confirmó Vozpópuli.

En cuanto a aseguradoras, Adeslas y Mapfre estuvieron más de una semana sin poder operar por el mismo virus: un procedimiento de secuestro de datos para obtener rédito económico.