"Oiga, señor fiscal, no le atropelle". La frase de la jueza Angela Murillo, resume en gran medida lo que ha sido el interrogatorio a Rodrigo Rato por parte del fiscal Alejandro Luzón, dentro del juicio de las 'tarjetas black'. Pero más que un atropello fue un choque de trenes, con batallas ganadas para cada uno de los contrincantes y que dejó la sensación de que el expresidente de Bankia no respondió algunas de las preguntas clave.

El momento de mayor tensión en la sala se produjo cuando el fiscal trató de analizar por qué las tarjetas presuntamente opacas no fueron desglosadas en ninguno de los documentos que Caja Madrid y Bankia tenían que enviar ante los mercados, como el informe de gobierno corporativo. "No aparecen en retribución fija, ni primas, ni sistemas de ahorro, ni en otras prestaciones. Tampoco están en los informes de Caja Madrid, ni en otros conceptos. Dígame, ¿dónde salen las tarjetas?", expuso Luzón.

Rato, visiblemente nervioso y molesto, trató de esquivar la pregunta restando validez a los informes a los que aludía Luzón. "No lo he visto y no sé si responde a la realidad". También derivó su responsabilidad a la secretaría general, que no podía ser "totalmente ignorante". "Yo no di instrucciones sobre este tema", añadió.

Rato y Barcoj dieron versiones distintas sobre la cancelación de tarjetas tras el rescate financiero de Bankia

Sin embargo, Luzón insistió. Recordó que estos informes incluían la propia remuneración de Rato, que él no podía desconocer. Y puso como ejemplo a Arturo Fernández: "¿Cómo puede ser que Arturo Fernández gastara 16.000 euros con las tarjetas y en este informe ponga que sus dietas fueron de 13.000 euros?". Pero de nuevo, Rato respondió con balones fuera: "Tendremos que ver si los gastos eran exactos".

Otro momento en el que el exvicepresidente del Gobierno se vio en aprietos fue cuando el fiscal le preguntó por la cancelación de tarjetas tras el rescate de Bankia en mayo de 2012. Hasta el momento, Rato había dado la siguiente versión: las 'tarjetas black' eran una alternativa "de liquidez". Es decir, el sueldo de los directivos top del banco estaba limitado a 600.000 euros por ley, importe del que se descontaba lo que se gastara con el plástico. No eran un sobresueldo. Por ello, Luzón, extrañado, cuestionó por qué entonces ordenó cancelar las tarjetas de Ildefonso Sánchez Barcoj y José Manuel Fernández Norniella a la vez que la suya en mayo de 2012, ya que no "habría motivo" si sólo se trataba de "instrumentos de liquidez".

El acusado salió al paso con un "no lo sé, yo no era responsable". Con lo que no contaba es que unos minutos más tarde Sánchez Barcoj daría otra versión distinta: "Me dijo el presidente que cancelaba la tarjeta. Igual que nos la entregó, nos la quitó".

Barcoj, el héroe de los acusados

Tras este interrogatorio más técnico, el ex director general, Sánchez Barcoj, dio la cara ante las preguntas de acusaciones y defensas. Con su tono directo y sin pelos en la lengua provocó las carcajadas de la sala en más de una ocasión. También hizo que más de una acusado asintiera dando a entender que por fin alguien había puesto voz a sus argumentos. Incluso lo hizo con un tema sensible, como son los gastos de la tarjeta.

"Hay que tener en cuenta que una hoja de Excel es una hoja de, definiéndolo estrictamente, manipulación de datos", expuso. "Y que conste que me parece muy bien en que se lo haya gastado cada uno, sea lenceria o lo que sea", añadió.

Al margen de estas anécdotas, Sánchez Barcoj fue muy duro especialmente con el ex consejero delegado, Francisco Verdú, y el actual equipo de Bankia, a los que acusa de manipular datos e informes y contra los que incluso se ha planteado poner una demanda, según apuntó.