Los depósitos a plazo se han convertido en los últimos años en un problema tanto para los clientes como para las entidades financieras. Para los primeros, porque la rentabilidad obtenida se ha desplomado hasta reducirse a cantidades testimoniales: cinco euros por cada 10.000 depositados a periodos de entre uno y dos años. Para los bancos, porque tienen dinero gratis y hasta con descuento en el Banco Central Europeo y sin límite. Además no existe tanta demanda solvente para prestarlo sin aumentar los niveles de riesgo.

Así las cosas, los gestores de los bancos se han esforzado en el arte de la 'seducción financiera' para convencer a los ahorradores de que es mejor asumir algo de riesgo en estos tiempos de tipos cero que inmovilizar el dinero durante un par de años y ver cómo pierde capacidad de compra por la inflación. La operación ha consistido en cambiar el activo financiero para que entren en juego más comisiones, entre ellas las llamadas comisiones de éxito, ligadas a la buena marcha de los mercados.

Durante los primeros meses de este año, la fuga de depósitos a plazo de las entidades financieras ha ascendido a 11.200 millones de euros, según los datos publicados por el Banco de España correspondientes al mes de abril. Puede que sea fruto exclusivamente de la casualidad, pero entre enero y mayo, las entradas netas de dinero en los fondos de inversión (la diferencia entre las nuevas suscripciones y los reembolsos) han sido de 11.580 millones de euros, según los datos de Inverco, la Asociación de Instituciones de Inversión Colectiva y Fondos de Pensiones. Más coincidencias. En el mes de abril, el saldo vivo de los depósitos a plazo se redujo en 2.277 millones de euros; un mes después, en mayo, las suscripciones netas se elevaron en 2.498 millones.

Con el margen de intereses limitado, los ingresos de los bancos se sustentan en las comisiones, sobre todo, y en los resultados por operaciones financieras. Sirva como ejemplo un fondo de una entidad bancaria cualquiera, con un perfil de riesgo alto, con inversiones mayoritarias en EE UU y en los sectores de tecnología y salud que ofrece como referencia una rentabilidad anual en torno al 17%, con comisiones de gestión, de depósito, de reembolso y de “éxito”, ésta del 9%. Es la comisión invisible como se la conoce en la jerga bancaria.

La rentabilidad obtenida por los bancos se ha desplomado hasta reducirse a cantidades testimoniales: cinco euros por cada 10.000 depositados a periodos de entre uno y dos años

Bankinter declaró en el primer trimestre de este año unos ingresos por comisiones de 170 millones de euros, de los que un tercio correspondió a la comercialización de productos financieros no bancarios y otros 29 millones vinculados a los servicios de valores (colocación, compraventa, administración y custodia, así como gestión del patrimonio).

Los fondos ligados a las entidades bancarias se han quedado con entre el 85 y el 90% del nuevo dinero, dejando el resto para las gestoras independientes o vinculadas a compañías aseguradoras. Caixabank gestiona hoy fondos por un valor en el mercado de 73.600 millones de euros, casi 4.400 millones más que en diciembre. Banco Santander, 2.523 millones más (47.958 millones); BBVA, 2.225 millones más (40.571 millones). El cuarto en el ránking, Kutxabank, está muy lejos (19.374 millones), aunque su apuesta por estos activos financieros es clara: gestiona 1.787 millones más que a cierre de 2020. Mutua, Bestinver, Renta 4, Mapfre o Abante también han aumentado el patrimonio gestionado en esta primera mitad del año, pero su papel sigue siendo muy secundario en comparación con el de los bancos.

El reclamo de los fondos de inversión es la buena marcha de los mercados en los últimos meses. Su patrimonio en el mes de mayo ha marcado un nuevo récord histórico, con 294.765 millones de euros. Son 20.410 millones de euros más que a cierre del pasado año, pero no todo este incremento (un 7,4%) se ha debido a la entrada de nuevo dinero. Una parte importante, 8.800 millones de euros (el 43% del total), es fruto de las revalorizaciones originadas por los rendimientos del mercado desde comienzos de año.

Durante los primeros meses de este año, la fuga de depósitos a plazo de las entidades financieras ha ascendido a 11.200 millones de euros

Y es que en los cinco primeros meses del año han llegado a los fondos de inversión domésticos 54.091 millones de euros y han salido, en forma de reembolsos, 42.510 millones. Los más beneficiados han sido los de renta fija internacional y renta fija mixta internacional, los de renta variable internacional que no inviertan en Europa, EE UU, Japón y países emergentes y los globales. Y es que el Ibex, por ejemplo, lleva acumulada una ganancia por encima del 10% en lo que va de año; el Dow Jones, del 12%; el Nasdaq, un 13%; el FTSE, un 9,5%; el CAC-40, un 18%; y el Nikkei, apenas un 5%.

Por el lado de los clientes, la razón de escapar de los depósitos a plazo es muy simple. La pandemia ha enseñado a los hogares españoles la diferencia entre tener dinero ahorrado y disponer de liquidez en momentos tan difíciles como los vividos a partir de marzo de 2020. En 2016, hace solo cinco años, los hogares tenían ahorrados en depósitos a plazo 257.940 millones de euros. En ese año, cuando el BCE bajó el precio del dinero al 0%, los depósitos tenían una rentabilidad media del 0,30%, seis veces la actual. Lejos, eso sí, del 2,76% con el que se retribuían los ahorros hace diez años, en 2011.

Hoy, el saldo vivo de los depósitos a plazo, ha bajado de los 100.000 millones de euros, concretamente hasta los 99.505 millones, según los últimos datos recogidos por el Banco de España, y sigue sin encontrar suelo. En apenas diez años, el volumen de ahorro depositado a plazo en los bancos se ha reducido un 76% y el tipo de interés se ha desplomado un 98,2%.

¿Por qué los fondos de inversión?

¿Y por qué los fondos de inversión? Para los ciudadanos más conservadores, las primeras experiencias inversoras suelen canalizarse a través de los fondos de inversión. Su relación con el dinero invertido se lleva a cabo a través del gestor bancario, más o menos de la misma forma que controla su patrimonio en depósitos y cuentas corrientes. La diferencia es que la rentabilidad media de los fondos en los cinco primeros meses de 2021 es del 3,26% y a un año, del 10,16%, según Inverco. Hay algunos tipos de fondos que ganan más (hasta un 14,4% en lo que va de año) y cinco de ellos tienen rentabilidades negativas.