David Morales, exmilitar y propietario de Undercover Global (UC Global), la empresa investigada por el presunto espionaje a Julian Assange para Estados Unidos en la embajada de Ecuador en Londres (Reino Unido), exigió a los técnicos de su compañía que habilitaran un sistema de acceso en “streaming” al sistema de cámaras de la embajada. Así lo reflejan los correos, chats y documentación que analiza la Policía Judicial, a los que ha tenido acceso Vozpópuli.

Morales ha afirmando de forma recurrente que tanto él como la empresa habían realizado el espionaje que es objeto de investigación a petición del Ministerio de Relaciones Exteriores y Movilidad Humana de Ecuador.

Sin embargo, los testigos protegidos, extrabajadores de la empresa, aseguran que Morales manifestó que el objetivo del sistema en “streaming” era que "los amigos de Estados Unidos pudieran acceder en tiempo real a todo lo que sucedía en la embajada". 

La empresa fue contratada por el Gobierno de Ecuador, entonces presidido por Rafael Correa, para encargarse de la seguridad de la embajada del país sudamericano en Londres. El objeto del contrato era muy simple, apostar a un operador de seguridad en la entrada de la embajada, con turnos de 24 horas, para controlar el acceso a la misión diplomática. Fue durante la vigencia de este contrato (2015-2018) cuando UC Global, con sede social en Puerto Real (Cádiz) y oficinas en Jerez de la Frontera (Cádiz), habría realizado labores de espionaje para Estados Unidos según ha sido denunciado en el marco de la causa que instruye el Juzgado Central de Instrucción 5 de la Audiencia Nacional.

El contrato implicaba comunicar cualquier tipo de amenaza contra la embajada al Servicio Nacional de Inteligencia de Ecuador, denominado SENAIN. Para ello desde el comienzo del asilo se contaba con un circuito cerrado de cámaras de seguridad, pero sin sonido, ubicadas dentro del edificio, con el objetivo de detectar cualquier tipo de acceso ilegítimo al inmueble.

La documentación consultada refleja que "a partir de un determinado momento por parte de David Morales se dio órdenes de que se cambiase el sistema de cámaras para que las nuevas grabaran imagen y audio". Así, en diciembre de 2017 se cambiaron todas las cámaras y se instalaron otras con micrófono oculto. Los correos de la empresa acreditan cómo se solicitó expresamente a la empresa proveedora (espiamos.com) que las nuevas cámaras llevaran micrófonos que no pudieran ser perceptibles. Además, los operadores de la empresa siempre negaron que las cámaras estuvieran grabando todas las conversaciones.

Morales manifestó que el objetivo del sistema en “streaming” era que "los amigos de Estados Unidos pudieran acceder en tiempo real a todo lo que sucedía en la embajada". 

A los micrófonos de las cámaras se unieron otros micrófonos escondidos en la embajada. Un ejemplo de ello fue el micrófono lapa más potente, introducido en la base del extintor de la sala de reuniones, una estancia donde Julian Assange mantenía encendido un distorsionador que dificultaba la captación del sonido del micrófono de la cámara. Varias de las grabaciones de ese micrófono oculto ya se encuentran en poder de la Policía Judicial y han sido incorporados a la causa.

Grabaciones a Assange y a diplomáticos

El propio David Morales ha confirmado la colocación de este micrófono, aunque afirma que se trató simplemente de “una prueba”. En la causa existen una gran cantidad de horas de grabaciones captadas por ese micrófono. En ellas se escucha a Julian Assange, abogados, visitas y los propios diplomáticos ecuatorianos.

Según la misma documentación, en un correo electrónico remitido por David Morales a los trabajadores, se solicitaban tres canales de acceso al circuito de cámaras. Uno oficial para Ecuador, otro para UC Global y un tercero para “X”, como el propio David Morales indicó en sus correos. Los testigos protegidos han declarado que “X” sería EEUU, y afirman que se negaron a abrir el “streaming” por considerarlo algo "terrible".

De igual forma, siempre según la documentación consultada, se copiaban los pasaportes de los visitantes, tomando fotos de sus visados para acreditar sus viajes. En ocasiones, además, se accedía a sus teléfonos (con la copia por ejemplo de los whatsapps  recibidos, como sucedió durante la visita de un congresista y un periodista norteamericanos) o consultando los teléfonos para fotografiar los códigos de la tarjeta SIM y el número IMEI, como pasó con la periodista italiana Stefania Maurizi. Las imágenes se remitían a la sede de la empresa en Jerez de la Frontera, y allí se habría habilitado un servidor FTP que permitía el acceso de terceros, tal y como aseguran los testigos protegidos.

Uno de estos testigos ha aportado "varias grabaciones realizadas con los micrófonos que abarcan horas continuadas de grabación sin discriminar su contenido”. De hecho, el propio David Morales ha aportado también una grabación de ese micrófono, pero afirmando de nuevo que se trató de una mera prueba, aunque la misma captó conversaciones de terceras personas, entre ellos el Embajador o el Cónsul de Ecuador. Por otra parte, el mismo testigo protegido afirma contar “con fotos del extintor del salón de reuniones de la embajada donde se emplazó el micrófono imantado recubierto por la base de PVC de dicho extintor. También cuento con multitud de fotos del baño de mujeres, tomadas para analizar qué elementos podían ser empleados para la colocación de micrófonos”.

"Los amigos americanos"

Este testigo añade que David Morales comentó abiertamente que “los amigos americanos” le habían pedido colocar micrófonos, esta vez en toda la embajada, pero que le habían solicitado que lo hiciera él personalmente, sin contar con nadie más.

"En concreto, Morales indicó a varios trabajadores, entre los que yo me encontraba, que su intención era colocarlos en todos y cada uno de los extintores (pegándolos con un imán dentro de la base de PVC), argumentando para ello que al haber un extintor por habitación podrían incluir así la habitación del propio asilado, el Sr. Assange, por lo que se podrían realizar escuchas en toda la misión diplomática”, concluye el testigo. De hecho, en un correo del 21 de abril de 2017 David Morales indicaba a sus trabajadores lo siguiente: “Se nos requiere la posibilidad de introducir uno o más micrófonos en el dormitorio del huésped. Estos estarán camuflados y estarán grabando en tiempo real”.

En otros correos electrónicos incluidos en la causa se puede observar cómo la empresa especuló con instalar “un micrófono que escuchara a través de las paredes”. Se planeaba introducirlo en el despacho del embajador, tal y como reflejan los correos: “Colocar ahí un micro para escuchar la habitación contigua, lógicamente escondiéndolo de todo”.