Toda la industria del automóvil lleva en la última década perfeccionando los muchos sistemas de ayuda a la conducción en busca de minimizar los accidentes de tráfico y reducir el número de fallecidos y de heridos. Sistemas que son capaces de corregir por si mismos errores durante la conducción o avisar y prevenir de inminentes alcances. Pero a la vez, con coches cada vez más seguros e “inteligentes”, los muchos sistemas de infoentretenimiento que acompañan a los muy extendidos sistemas de navegación están haciendo aumentar la distracción al volante y los accidentes.

A ello ha contribuido en gran medida el desarrollo de las nuevas pantallas táctiles de grandes dimensiones y las muchas funcionalidades que integran, sobre todo aquellas relacionadas con los servicios asociados al móvil como Whatsapp o el propio correo electrónico. Su uso cada vez más extendido, y en muchas ocasiones indebido, durante la conducción, se ha demostrado que acarrea trágicas consecuencias. De hecho, se estima que uno de cada tres accidentes de circulación en Europa es producto de la distracción del conductor.

La integración en los modernos coches de los asistentes de navegación de Google y Apple se han convertido en un nuevo factor de distracción. Sistemas diseñados para facilitar la conducción se revelan ahora como enemigos de la seguridad vial, pues su uso mientras se conduce pueden resultar más peligroso incluso que el consumo de alcohol o de cannabis. Es el resultado de un estudio realizado por la asociación independiente de conductores británica IAM RoadSmart en colaboración con la propia Federación Internacional de Automovilismo (FIA).

Mayor tiempo de reacción

Uno de los datos más concluyentes del informe revela que es tan fácil distraerse en el manejo de los asistentes de navegación del vehículo que algunos conductores apartaron la vista de la carretera durante más de 12 segundos, el tiempo equivalente a recorrer cerca de 500 metros a una velocidad de 120 km/h. Una distracción que lleva a un notable aumento del tiempo de reacción ante cualquier imprevisto. Si éste en un conductor atento es de un segundo aproximadamente, el uso de esos sistemas táctiles hace que aumente un 57% cuando se maneja por ejemplo el sistema Apple CarPlay.

Tampoco los sistemas de control por voz son infalibles, y el tiempo de reacción de los conductores se reduce, menos que cuando se maneja de forma manual, pero aumenta respecto al de aquellos que conducen plenamente concentrados en la carretera. En el estudio salen datos curiosos como que el tiempo de reacción es mayor para los usuarios del dispositivo iOS (un 36%) frente a los de Android (un 30%), unas cifras similares a las de un conductor que chatea con el móvil (35%). Pero lo más destacable de todo es que estos resultados están muy por encima del 12% de tiempo extra que necesita un conductor que supera el límite de alcohol permitido y del 21% en el caso de consumo de cannabis.

La asociación de conductores IAM RoadSmart elaboró el estudio para conocer el tiempo de reacción de los conductores ante el uso de las pantallas táctiles en comparación con otras distracciones desafortunadamente muy extendidas. Si el tiempo de reacción de un conductor atento ante un imprevisto es de un segundo, conducir manejando el asistente de navegación lo aumenta en hasta un 57%, hablando por el móvil en la mano un 46%, enviando un mensaje de texto un 35% o haciéndolo mientras se habla por teléfono con manos libres un 27%.

Accidentes por somnolencia

Otro estudio referido a la conducción, en este caso de la Universidad de Newcastle, remarcaba una paradoja en la carretera: las vías más seguras según los criterios técnicos pueden ser más peligrosas. ¿El motivo? Las vías que se perciben más seguras hacen sentirse al conductor más confiado y que tienda a tomar mayores riesgos: aumentan la velocidad y el número  de adelantamientos. O eso, o producía algo peor: aburrimiento y somnolencia, dos estados poco favorables para prestar la atención debida a la conducción.

Contra la somnolencia se puede combatir. Un estudio publicado en la British Medical Journal se basó en 1.000 conductores de camión (530 de ellos con precedentes de accidentes de tráfico) indicaba que los conductores que consumían cafeína para mantenerse despiertos al volante tenían un 64% menos posibilidades de tener un accidente que aquellos que no hacían nada. Sin embargo, combatir a las distracciones del aburrimiento es un asunto de voluntad propia.

En esta línea, aunque la persona que conduce con somnolencia piense que no va a quedarse dormido, la DGT alerta de que ese no es el único riesgo, ya que al igual que con la conducción bajo los efectos del alcohol, aumenta el número de distracciones, se altera la capacidad para tomar decisiones, disminuye la capacidad para prestar atención al entorno y se disparan el tiempo de reacción ante los eventos del tráfico y las posibilidades de colisión por alcance, salida de la vía o invasiones de carril contrario.

Además, la conducción monótona es capaz de disminuir nuestro estado de alerta, que conduzcamos de manera subconsciente y confiada, nos despistemos o incluso distraigamos con la radio, el GPS o el teléfono móvil. La situación es para alarmarse, ya que estas distracciones son la primera causa de accidentes mortales, por delante del exceso de velocidad y de conducir bajo los efectos del alcohol u otras drogas, según la DGT.