Antonio Camuñas fue presidente de la Cámara de Comercio España-Estados Unidos y, por tanto, es especialista en las relaciones políticas y comerciales de ambos países. Por eso resulta interesante saber su opinión sobre lo que ocurrió hace unos días en la Cumbre de la OTAN, cuando Pedro Sánchez y Joe Biden compartieron un 'paseo' que Moncloa magnificó.

En esta entrevista, el abogado, fundador de Global Strategies -firma de diplomacia corporativa- y socio y jefe de Diplomacia Global en Crowe ofrece su visión sobre las relaciones internacionales, sobre la situación de España en el exterior y sobre los problemas internos que resultan más inquietantes.

Pregunta: Los expertos contaron 26 pasos los que caminaron juntos Pedro Sánchez y Joe Biden…

Respuesta: Fue una interceptación, pues parece que Biden iba pensando en otra cosa y se encontró al presidente de España. Hay quien dijo que Biden no sabía quién era Sánchez, pero yo eso no me lo creo. Ahora bien, haría una reflexión: si tras llevar en el cargo medio año alguien no te ha llamado, es que no quiere hablar contigo. Es como la chica que no te coge el teléfono.

P: Pero esto da cierta sensación de debilidad, ¿no cree?

R: Bueno, es que yo interpreto que esto está hecho para su parroquia, para satisfacer a sus propios votantes y reafirmarles en su voto. Pero no creo que haya favorecido a Sánchez como figura política y a España, en absoluto.

P: Me pregunto qué pensarían en Marruecos…

R: Es que este hombre es muy osado. Es esa osadía la que le permitió volver al PSOE tras ser expulsado con cajas destempladas. Y es esa osadía la que le hizo enfrentarse a todo su partido. O situarse en el salón del trono al lado de los reyes de España. ¿Pero cómo se le ocurren esas cosas? Él no mide en ese sentido y eso le hace obtener éxitos tan importantes como la presidencia del Gobierno, pero también recibir golpes como el de su encuentro con Biden.

P: Pero la debilidad internacional…

R: Eso que dices es cierto. Mira, a principios de esta semana hubo una reunión entre el secretario de Estado de los Estados Unidos, Anthony Blinker, y el ministro de Exteriores marroquí, Nasser Bourita. Fue en Italia y ahí se trataron diversos temas importantes, lo que deja claro que Marruecos está ocupando a un país que le correspondería a España. Pero claro, es que está interviniendo en el Sahel, en Libia o en Siria. En este momento, España lo único que aporta de verdad como socio es una plataforma natural, que es la Península Ibérica, que eso no se va a mover. Al igual que Europa, España es incapaz de involucrarse en una guerra y aguantar el peso de la opinión pública cuando se dispara un tiro.

España es incapaz de involucrarse en una guerra y aguantar el peso de la opinión pública cuando se dispara un tiro.

P: Pero cuando uno ofrece señales de debilidad, se expone de una mayor forma a los riesgos…

R: Por descontado. Uno se tiene que hacer respetar, de ahí la fuerza de la disuasión. España está dando unos ejemplos de debilidad tremenda. Sin ir más lejos, la jugada de traer al líder del Frente Polisario es la mayor afrenta que se le puede hacer al rey de Marruecos, que es la única persona que manda de verdad en Marruecos. Entonces, has hecho una afrenta e inmediatamente has tenido una respuesta, como es la cancelación de la operación del Estrecho, la 'invasión' de Ceuta y el cierre de las importaciones de compras de empresas españolas, que, por ejemplo, al sector azulejero de Castellón le ha tenido que costar muchos millones de euros.

P: ¿Se ha descuidado 'el exterior' por estar demasiado centrados en nuestros conflictos domésticos?

R: Eso es así. España está muy centrada en su proceso de implosión interna; y en cómo destrozar el régimen del 78, que se estableció con buenas intenciones, pero de forma realmente ingenua. Cuando la maquinaria interna no te funciona, es muy difícil pensar en el exterior. Mira, ayer vi un capítulo de la serie Billions, que para mí es la gran serie de Wall Street y Washington. Había un personaje, llamado Taylor Mason, que interpreta el primer actor que no tiene género asignado y que es un personaje muy inteligente. Pues bien, dice una frase: “eventualmente, todos los sistemas se derrumban”. Efectivamente, es así. Yo ya he vivido el derrumbe del 'franquismo', cosa que se inició bastante antes que muriera Franco.

P: Son varios movimientos rupturistas y parece que no tienen una oposición firme...

R: La derecha española atávicamente tiene tres referencias: el rey, el Ejército y la Iglesia. Son tres ejes que hoy en día están inhabilitados. La izquierda los ha desactivado con tres fórmulas: a la monarquía la ha hostigado; al Ejército lo ha trufado con personas afines y lo ha convertido en lo que popularmente se conoce en una ONG, dentro de que es una fuerza que sigue siendo enormemente capaz y prestigiosa. Y a la Iglesia la tiene absolutamente asustada con la posibilidad de quitarle la educación concertada y cobrarle el IBI. Esto último implicaría quebrar todas las parroquias de España.

La derecha española atávicamente tiene tres referencias: el rey, el Ejército y la Iglesia. Son tres ejes que hoy en día están inhabilitados

P: ¿Hacia dónde caminamos por estos lares?

R: Pues mira, creo que el régimen del 78 tendrá que evolucionar hacia otra cosa, pues ha periclitado. Yo soy un hijo de la Transición y de esa España en la que pareció que la concordia fue posible. Yo vi desde el exterior el interés que generó ese proceso en el mundo político, económico y periodístico. Y vi cómo ese proceso sirvió de ejemplo en la ola de democratizaciones que se produjo en Iberoamérica. Todo eso ha saltado por los aires.

P: Nombra Iberoamérica...

R: Allí España está ahora mismo aliada con todos los poderes que tienen el máximo interés en desestabilizar el centro y el sur de ese continente, cosa que a Estados Unidos no le hace la menor gracia, como puedes imaginar. Mira, un diplomático español me contaba que asistió a la toma de posesión de Rafael Correa como presidente de Ecuador. Pues bien, le sorprendió que quien estuviera sentado a la izquierda del presidente fuera el líder del Frente Polisario. ¡Están todos conectados y da la impresión de que España forma parte de todo eso! ¿Qué hizo Delcy Rodríguez aquí, en Barajas? Son muchas preguntas: ¿qué le debemos a esos poderes?

P: Políticas erróneas, pérdida de peso en el exterior, empresas españolas que decrecen allende los mares...

R: Creo que ha habido decisiones muy equivocas. Eso conlleva reacciones. Mira, ya haciendo las cosas bien es difícil que todo salga como tenías planeado, así que imagina lo que ocurre cuando las haces mal. Hemos dado pasos muy equivocados desde la época de Rodríguez Zapatero, cuando se inició una confrontación con Estados Unidos. Pero en fin, se han encargado de que España se encuentre actualmente en un punto muy lejano a aquel donde están los intereses reales del país. Te pongo un ejemplo: los españoles no conciben que podamos tener enemigos en el exterior, e incluso competidores. Ni se contempla que España pueda tener una situación de conflicto con otro país. Estamos todos entregados a la idea de que Europa nos va a proteger y, en tal caso, Estados Unidos. Eso es muy bonito, pero entre medias te puedes encontrar con un disgusto con Ceuta o Melilla.

P: En Marruecos, encantados...

R: Marruecos está aprovechando la situación de una manera impresionante. Le compra 12.000 millones de euros anuales de armas a Estados Unidos; y Francia le vende una barbaridad de armamento. Lo de EEUU no es para usarlo contra España, sino para ser socio del país. En ese contexto, nosotros estamos muy mal situados y sin visos que haya una conciencia nacional que permita que una empresa de esa naturaleza, de eventual acción contra un enemigo, vaya a tener el menor respaldo nacional. Y esto es terrible.

P: Miremos a Oriente, a la derecha del mapa. Ahí se encuentra el gigante chino, que es el que ha abierto un tiempo político y militar totalmente novedoso...

R: España es un fiel reflejo de Europa. Este continente no es un player hoy en día. Si observas las estadísticas sobre el desarrollo de empresas tecnológicas actualmente, puedes ver que Europa está más cerca de África que de los dos gigantes que se juegan la economía mundial: China y Estados Unidos. El ministro de Exteriores ruso dijo el otro día que la Unión Europea es el coro de fondo de los Estados Unidos. No pintamos nada, somos un peón dentro del tablero.

P: ¿Cree que es positiva la relación de España con China?

R: Pues no se habla mucho, pero te diré que a raíz de una conversación con alguien importante del Gobierno me dijo, por el tema de los fondos europeos, que si la UE ponía problemas habría ayuda de China. Entonces, empecé a recabar información y me di cuenta de que Sánchez había tenido una relación muy estrecha con Xi Jinping. Vaya, la relación de España con China va mucho más allá de lo que nos imaginamos, lo cual es muy importante, pero es otro elemento más que no ayuda a ver dónde está situada España desde la perspectiva americana.

P: ¿Nos hemos convertido en colonias dentro de un mundo digital, de las que se extraen recursos sin dejar riqueza?

R: Eso está muy bien visto. Europa tiene, por ejemplo, incapacidad para instalar el 5G. Fíjate que en la última entrevista de Biden con Hungría y Polonia, agradece que no se hayan prestado a desarrollar el sistema chino del 5G, lo que les permitirá seguir compartiendo información sensible de índole militar y de inteligencia con esos países. No desarrollamos nuestra tecnología y estamos a expensas de las decisiones de los dos grandes. Y del conocimiento.

¿Te imaginas que se implanta, como en China, un sistema de carné por puntos para la ciudadanía? Es decir, determinados comportamientos te penalicen para acceder a determinados beneficios, como el de viajar.

P: ¿Hacia dónde nos encaminamos, dado este contexto?

R: Pues no lo sé porque realmente tampoco está claro hacia donde evolucionará la democracia. En cualquier caso, sorprende ver el porcentaje de españoles que cree que el Estado debe proveer desde el nacimiento hasta la muerte todo lo que necesita el individuo. Es difícil vaticinar lo que va a ocurrir cuando una mayoría de los ciudadanos se conformaría con que el Estado le suministrara componentes para llevar el pelo de colores, una suscripción a Netflix y un cupón para viajar una vez al año a un sitio determinado. Este fenómeno también afecta a Estados Unidos. En los 40 años que llevo viviendo allí, ha experimentado un giro hacia la izquierda enorme. Es que es muy tentador el mensaje de la izquierda. ¿Pero no ven que es mentira?

P: La esperanza de que te puede caer un premio del Estado que te solucione la vida...

R: Mira, yo soy aficionado a la magia, me gusta hacerla. Lo que propone la izquierda es puro ilusionismo. Su discurso se basa en trucos, pero lo que dice no es real. Aquí, en Occidente, hemos perdido algo tan importante como adecuarnos al principio de realidad. ¡Nos hemos olvidado de ello! De que la vida es tal y como es. Eso es grave.

P: Quizás hemos iniciado una edad oscura y no nos hemos dado cuenta...

R: Más que una etapa oscura, es un momento de riesgo. Quizás nos encaminemos hacia un totalitarismo. Ten en cuenta que lo que más puede, frente a todo, es el miedo. El miedo tiene un poder extraordinario y el miedo es explotado por quienes mandan. La pandemia ha dado una oportunidad de oro para explotar el miedo. De hecho, se ha llevado a cabo un gran experimento social, aprovechando esta situación, para controlar a las sociedades. Esto no es fácil a priori, pues la publicidad va por otro camino. Por el 'sé tú mismo', el 'rompe las reglas' y el 'date un capricho'. Pero la deriva, aun así, es peligrosa. El control social durante la pandemia ha sido muy efectivo. Estábamos encerrados y a las 20.00 aplaudíamos en el balcón. Es una lección aprendida por los que mandan, una experiencia. Y no olvides que todo poder tiene la tentación de controlar al máximo.

P: Con la tecnología de su lado...

R: Que ayuda a controlar a la población. ¿Te imaginas que se implanta, como en China, un sistema de carné por puntos para la ciudadanía? Es decir, determinados comportamientos te penalicen para acceder a determinados beneficios, como el de viajar.