El ahorro bruto de los hogares españoles ascendió a 8.505 millones de euros en el primer trimestre del año, una cifra que casi triplica los 3.213 millones del mismo periodo del año anterior, según los datos que publicó el Instituto Nacional de Estadística. La tasa de ahorro se ha situado de esta manera en el 4,9% de la renta disponible a finales del mes de marzo y en el 10,6% si se eliminan los efectos estacionales y de calendario.

Las dudas acerca de la recuperación económica y de cuándo se alcanzarán los indicadores de condiciones de vida previos a la pandemia, así como el temor a las consecuencias del desmesurado incremento de la deuda pública (como posibles subidas de impuestos), están detrás de este cambio de tendencia que se ha dejado sentir con fuerza durante el pasado año y en el primer trimestre del presente ejercicio. En España se ahorra el 10,6% de lo que se dispone, pero en la Eurozona, la histeria ha llevado a sus ciudadanos a conservar el 21,5% de la renta entre enero y marzo. Se trata de la segunda cifra más alta desde que Eurostat, la oficina estadística europea, tiene datos: 1999.

La pregunta es si el ahorro de los ciudadanos españoles y europeos se mantendrá cuando desaparezcan los riesgos sanitarios y las restricciones o si mantendrán en el futuro. El Banco de España cree buena parte del ahorro registrado en España en 2020 ha sido forzado por las limitaciones de movilidad, los cierres de los locales ocio y restauración y de los comercios. Esta cantidad la estima en el 2,5% del PIB, es decir, alrededor de 28.000 millones de euros. Pero cree también que buena parte de este ahorro no es transferible en el futuro, “no es aplazable”. El gasto que no se ha podido realizar en el sector de la restauración es difícil que se pueda recuperar. Y es que los incrementos de la deuda se acaban trasladándose tarde o temprano a los impuestos.

En España se ahorra el 10,6% de lo que se dispone, pero en la Eurozona, la histeria ha llevado a sus ciudadanos a conservar el 21,5% de la renta

Las razones de precaución son las segunda en orden de importancia Y aquí es donde el Banco de España destaca el “componente ricardiano” en el ahorro de los hogares, tesis que puede hacerse extensivo al entorno de la Eurozona. El economista británico David Ricardo sostenía, a finales del siglo XVIII y principios del XIX, que cuando un Gobierno aumenta los gastos mediante el incremento de la deuda con el objetivo de estimular la demanda, ésta acaba por no sufrir ningún cambio. Y eso es lo que parece que está sucediendo desde hace ya quince meses.

Las trayectorias seguidas por el ahorro y la deuda soberana son muy similares desde que estalló la crisis financiera internacional en 2008. La deuda de los países de la Unión Europea se ha mantenido desde ese año hasta 2019 entre el 80 y el 90% del Producto Interior Bruto (diez puntos porcentuales menos en el caso de la Eurozona), hasta que llegó la pandemia. El abrupto desplome de la actividad económica, así como la pérdida instantánea de millones de puestos de trabajo, cambió por completo las condiciones de vida de todas las familias y despertó los fantasmas de una recesión de consecuencias nunca vistas.

En apenas un año, la deuda pública de los países de la Eurozona ha pasado del 77,6% del PIB al 90,8%, lo que equivale a decir que se ha incrementado en cerca de 1,5 billones de euros, hasta totalizar más de 8,6 billones de euros. En Alemania, el aumento ha sido de diez puntos porcentuales, hasta el 69,8% del PIB o lo que es igual, 2,32 bilones.

Pero hay casos donde los efectos han sido devastadores. En España, por ejemplo, la deuda ha crecido del 95,5% del PIB al 120% a finales de 2020, hasta superar los 1,34 billones, (1,39 billones a cierre de abril). En Italia asciende a más de 2,573 billones y supera en un 56% el valor de la producción del país de un año. O en Grecia, donde los “números rojos” se sitúan en 341.000 millones para un país con un Producto Interior Bruto anual de 166.000 millones: más del doble.

El Banco de España cree que buena parte de este ahorro “no es aplazable”. El gasto que no se ha podido realizar en el sector de la restauración es difícil que se pueda recuperar

Hay algunos estados que parecen inmunes a los vaivenes económicos sea cual sea su origen. Es el caso de Estonia, un pequeño país báltico que se incorporó a la Unión Europea en la gran ampliación de 2004 y a la moneda única en 2011. Su relación deuda/PIB es la más baja de la región, con el 18,2% del PIB, por delante de Luxemburgo, una de las economías más ricas del planeta (24,9%), y Bulgaria (25%).

El ahorro también se ha visto fuertemente afectado por la Covid-19. Los años de crisis económica suelen desarrollar el espíritu más conservador de los ciudadanos. En 2009, tras la quiebra de Lehman Brothers, los hogares de la Eurozona destinaron alrededor del 15% de su renta disponible al ahorro. Pero con el paso del tiempo y la lenta mejora de la economía, las dudas se fueron disipando y tuvieron su reflejo en el porcentaje que destinaron las familias a ahorrar, que bajó hasta el 12% en 2012, nivel en el que ha permanecido, con mínimas fluctuaciones, hasta el pasado año.

En el segundo trimestre de 2020, con la prohibición casi total de desplazamientos y con solo los servicios esenciales funcionando con más o menos normalidad en la mayor parte de Europa, los ciudadanos de la Eurozona destinaron al ahorro hasta el 25% de su renta, la cifra más alta en lo que va de siglo. La desescalada del tercer trimestre la “redujo” al 17%, pero con la llegada de 2021 y de la cuarta ola de la pandemia ha vuelto la prudencia.

Evolución del ahorro

En España, la evolución ha sido muy parecida, aunque en niveles de ahorro algo inferiores a los europeos, por las diferentes formas de vida de sus ciudadanos y las costumbres de consumo derivadas de su ubicación geográfica. En 2011, un año con una fuerte crisis económica, la tasa se elevó hasta el 10,2% de la renta disponible, un rango parecido con el que se ha cerrado el primer trimestre de este año (10,6%).

Los niveles más bajos de ahorro se contabilizaron a mediados de 2014, cuando se bajó de la frontera del 5%. Después, hasta 2020, la media se ha situado entre el 6 y el 7%. A principios de 2020, cuando únicamente circulaban noticias que amenazaban con la posibilidad de la extensión de un virus procedente de China por Europa, subió por encima del 10% y entre abril y junio se disparó hasta el 25,7% de la renta.