Los hogares españoles han incrementado su ahorro en alrededor de 65.000 millones de euros desde la irrupción de la pandemia de la covid-19, una cifra que queda muy por debajo del ahorro de nuestro país vecino, Francia, en el que los ciudadanos han preservado unos 130.000 millones de euros en 2020.

La diferencia no se debe únicamente a que Francia tenga más población, ya que sus 67,4 millones de habitantes a cierre de 2020 -datos del Instituto Nacional de Estadística Francés (INSEE, por sus siglas en francés)- no duplican a la población española, de 47,3 millones de personas; mientras que su ahorro sí es del doble.

Su mayor capacidad de ahorro responde a que el Producto Interior Bruto (PIB) francés no ha caído tanto como el español (-8,3% frente a -11%), su tasa de paro se sitúa en el 8% frente al 16,1% en España, y además sus salarios son más altos.

El salario medio anual francés a cierre de 2019 -último dato disponible en Eurostat- era de 22.562 euros, un 50% más alto que el español, de 15.015 euros; mientras que su Salario Mínimo Interprofesional (SMI) asciende a 1.554,58 euros al mes, frente a los 1.108 euros mensuales de España (950 euros en catorce pagas).

Las restricciones al gasto conducen al ahorro

Según los datos de depósitos divulgados este jueves por el Banco de España, las familias en España acumulan un ahorro de 917.500 millones de euros en cuentas corrientes y depósitos bancarios a cierre de enero de 2021, lo que supone 65.600 millones más de lo que tenían ahorrado a cierre de febrero del año pasado, dos semanas antes de que se decretara el estado de alarma y el coronavirus se expandiera por el país y atacara con fuerza al tejido productivo y las rentas de las familias.

El incremento del ahorro se ha producido debido a que las restricciones a la actividad, aplicadas por las Administraciones para contener la propagación del virus, han recortado las posibilidades de gasto -tanto durante el confinamiento, como posteriormente debido a las limitaciones a la actividad-.

Han influido, además, las medidas puestas en marcha por parte del Gobierno para intentar proteger el nivel de rentas, como los Expedientes de Regulación Temporal de Empleo (ERTE), prestaciones extraordinarias por desempleo para trabajadores y autónomos, avales del Instituto de Crédito Oficial (ICO) a préstamos bancarios para autónomos y empresas, o las moratorias en el pago de impuestos que han permitido preservar capital.

Aumenta la demanda embalsada

Todas estas medidas han permitido mitigar la caída de los ingresos en las familias españolas, lo que les ha servido para aumentar su ahorro precautorio, es decir, la voluntad de ahorrar ante la incertidumbre y el miedo a que la situación económica empeore en el futuro.

El incremento del ahorro es paralelo a la caída del consumo, ya que la población prefiere guardar que gastar, lo que a su vez supone un incentivo a la baja para el PIB.

La parte positiva de esta contracción en el gasto es la generación de una demanda embalsada (decisión de aplazar compras) que se irá liberando poco a poco a medida que se supere la pandemia y se recupere el crecimiento.

El Gobierno francés quiere aprovechar el ahorro

Aunque el ahorro de los españoles durante la pandemia parece sustancioso, no lo es tanto si compara con el ahorro que se ha producido en años anteriores o en otros países, como Francia, donde los hogares han acumulado un capital de 130.000 millones de euros desde que se inició la pandemia.

Según los primeros cálculos del Banco de Francia (el banco central del país), los franceses acumularán un ahorro adicional de 200.000 millones de euros a cierre de 2021 debido a la covid-19, de los que 130.000 han sido ahorrados en el conjunto de 2020. Esto deja una media de 167 euros de ahorro al mes per cápita, frente a los 115 euros al mes por cabeza de los españoles.

El Gobierno galo, consciente de lo beneficioso que sería movilizar ese ahorro, quiere animar a los franceses a que gasten o que inviertan para intentar rentabilizar ese capital, en lugar de tenerlo en depósitos en los que la rentabilidad es nula dados los bajos tipos de interés actualmente en Europa, tal y como contaba hace unos días el diario Le Figaro.