Las cuentas públicas de 2013 se han salvado gracias a una subida de la presión fiscal en Renta e IVA por encima de máximos históricos. Según los registros existentes hasta 1995 facilitados por la Agencia Tributaria, lo normal era que una familia pagase alrededor del 11 por ciento de sus rentas, pero las continuas alzas de impuestos aprobadas por Montoro han llevado el tipo efectivo hasta el 12,7 por ciento, unas cotas nunca conocidas.

La retención media de las rentas exclusivamente salariales ha alcanzado el 16,8 por ciento cuando lo habitual era que oscilase entre el 14 y el 15. Los pensionistas han pasado a contribuir con un 7,4 por ciento de su prestación frente al tradicional 4 ó 5 por ciento. Y otro tanto sucede con el IVA, cuyo tipo efectivo se ha disparado desde una media habitual del 11 por ciento hasta un 15,3 por ciento.

La retención media de las rentas exclusivamente salariales ha alcanzado el 16,8 por ciento cuando lo habitual era que oscilase entre el 14 y el 15.

Todo lo cual ha permitido que la recaudación por IRPF se estabilice en el entorno de los 70.000 millones, unos guarismos que sólo se han dado en el pico de la burbuja, en los años 2007 y 2008 cuando se ingresaron 72.614 millones y 71.341 millones.

Respecto al IVA, la vuelta de tuerca ha sido tan brutal que explica que los ingresos por este tributo hayan crecido 2.629 millones en dos años hasta los 51.931 millones, una cifra que plantea dudas sobre la progresividad de las medidas y que supera cualquier recaudación anterior salvo las de 2006 y 2007, cuando la caja se alimentaba de la venta de viviendas y se sumaron los 55.000 millones.

Por si fuera poco, estos repuntes se han visto acompañados de una fortísima subida durante los años de la crisis del 47,8 por ciento en lo recaudado por IBI, desde los 7.000 a los 10.000 millones. 

Tipos medios en los principales impuestos
Año Renta bruta de los hogares Base imponible consolidada IS Gasto final sujeto a IVA Consumos sujetos a II.EE.
(2)
Total Sobre rentas Sobre gasto
(%)
1995 12,3 22,0 11,0 34,0 13,9 13,6 14,4
1996 12,1 21,9 11,1 34,4 14,0 13,6 14,5
1997 11,9 23,5 11,3 34,5 14,2 13,9 14,6
1998 12,0 21,4 11,3 36,7 14,2 13,8 14,7
1999 10,6 23,7 11,3 36,1 13,7 13,0 14,6
2000 10,9 24,1 11,2 32,3 13,6 13,3 14,1
2001 11,4 23,8 11,5 33,0 14,0 13,7 14,4
2002 11,7 24,2 11,3 33,2 14,0 13,9 14,1
2003 10,7 24,4 11,3 32,6 13,6 13,3 14,0
2004 11,0 25,1 11,3 31,2 13,8 13,9 13,8
2005 11,4 24,6 11,4 28,6 14,0 14,2 13,6
2006 11,9 23,3 11,2 27,8 14,1 14,7 13,3
2007 11,9 19,9 11,3 27,3 13,6 13,8 13,4
2008 10,9 18,6 11,2 24,4 12,5 12,1 13,2
2009 10,7 17,5 11,1 26,6 12,4 11,7 13,3
2010 11,7 18,5 12,1 25,3 13,2 12,5 14,1
2011 11,9 19,5 12,7 23,2 13,4 12,7 14,4
2012 (p) 12,5 19,6 13,3 21,8 14,0 13,4 14,8
2013 (p) 12,7 21,1 15,3 24,3 15,1 13,9 16,9

Fuente: Agencia Tributaria

Durante el ejercicio 2013, el conjunto de la Administración aumentó los desembolsos en otros 1.000 millones. Las subvenciones se quedaron igual, las inversiones recibieron otro tajo de unos 2.500 millones y los consumos intermedios retrocedieron casi 2.000 millones. Pero todos esos recortes no fueron suficientes para compensar la espiral al alza de los intereses de la deuda y las prestaciones de paro y pensiones. Por no hablar de un nuevo repunte del gasto en personal por valor de 900 millones debido a la restauración de la paga extra y pese a haber suprimido más de 100.000 empleos públicos en el último año.  

De modo que Montoro ha salvado las cuentas de 2013 gracias a un incremento de los ingresos por valor de 6.000 millones. No obstante, tamaño esfuerzo se ha llevado a cabo al mismo tiempo que se perdían empleos y se devaluaban los salarios. Tal y como se puede comprobar en la tabla, las bases imponibles se han desmoronado en unos 280.000 millones de euros y se sitúan en los niveles de 2005.

Bases imponibles de los principales impuestos
Año Renta bruta de los hogares Base imponible consolidada del Impuesto sobre Sociedades Gasto final sujeto a IVA Consumos sujetos a II.EE.
(1)
Total Bases sobre las rentas Bases sobre el gasto
Millones de euros
1995 242.386 35.969 180.392 31.601 490.348 278.355 211.993
1996 254.962 44.239 197.843 33.397 530.442 299.201 231.240
1997 264.910 53.742 212.638 35.923 567.214 318.652 248.562
1998 283.958 67.312 238.419 37.577 627.266 351.270 275.996
1999 306.831 68.203 264.483 40.127 679.643 375.033 304.610
2000 333.404 71.731 285.171 45.207 735.513 405.135 330.378
2001 360.539 81.523 302.466 47.464 791.992 442.062 349.930
2002 381.001 82.132 326.159 47.533 836.826 463.133 373.693
2003 411.384 95.236 353.743 51.858 912.222 506.621 405.601
2004 439.668 113.475 387.942 56.357 997.442 553.144 444.298
2005 480.812 131.690 419.387 62.041 1.093.930 612.502 481.428
2006 541.983 179.032 453.668 67.218 1.241.901 721.015 520.885
2007 572.392 177.514 482.072 71.766 1.303.745 749.906 553.838
2008 596.653 111.602 453.778 80.587 1.242.620 708.255 534.366
2009 586.253 99.529 437.427 72.524 1.195.734 685.783 509.951
2010 573.852 79.366 433.916 78.657 1.165.790 653.217 512.573
2011 576.212 67.442 408.555 81.834 1.134.043 643.654 490.389
2012 (p) 551.773 77.047 390.329 83.175 1.102.324 628.820 473.504
2013 (p) 542.593 89.301 370.786 78.732 1.081.412 631.894 449.518

Fuente: Agencia Tributaria

Había que mantener la recaudación con menos gente contribuyendo, y eso ha hecho obviamente que la presión fiscal se dispare. Sin embargo, pese a todas estas alzas impositivas, la mala noticia es que los ingresos todavía se sitúan en el 37,76 por ciento del PIB, muy por debajo de la media europea. “Este país tiene un gran problema con la política fiscal. Por lo general se percibe que se soportan muchos impuestos y, sin embargo, la recaudación es baja”, explica un exalto cargo.

No en vano, el sistema fiscal español parece un queso gruyere, plagado de exenciones, deducciones y bonificaciones. Los propios expertos que han elaborado la propuesta de reforma fiscal detectaron un agujero de 7.000 millones en la recaudación por IVA que puede achacarse a un mayor fraude. Demasiadas rentas altas se escapan al tipo más bajo de Sociedades y encima se deducen gastos. Los famosos módulos también representan una vía de escape de ingresos y, sobre todo, una fuente de fraude. Las grandes empresas consiguen ahora el grueso del león de los beneficios del exterior y, por lo tanto, no lo tributan aquí. Y, para colmo, unos tipos marginales altísimos desincentivan el trabajo y la declaración de las rentas.

A fuerza de parches para cuadrar el déficit, Montoro ha creado un Frankenstein fiscal. “Sin embargo, no se va a atrever a tocarlo mucho porque el efecto Laffer en estos momentos es más que dudoso. Todo lo que bajase el IRPF podría destinarse a recomponer el ahorro y no el consumo, de forma que la recaudación se desplomaría”, explica una fuente conocedora de los entresijos de la reforma fiscal.