La Agencia EFE ya ha puesto en marcha el plan para desalojar una parte de su cuartel general ubicado en la Avenida de Burgos de Madrid. La empresa pública de noticias se mudó a este edificio en 2013 desde su antiguo emplazamiento, en la calle de Espronceda, en la capital. En un principio, ocupaba quince de las dieciocho plantas, lo que en la práctica suponía algo más de 11.000 metros cuadrados.

La agencia, que lleva años inmersa en dificultades económicas, reeditó el año pasado los números rojos que arrastra desde hace años y ya prepara ajustes de plantilla. En ese plan de reducción de costes es en el que se incluye la reorganización de su sede.

Por ahora, ya se ha desalojado una de las plantas superiores y ya hay conversaciones con otras empresas públicas para que la puedan ocupar. Fuentes sindicales apuntan a que el nuevo inquilino podría ser Correos, pero fuentes oficiales de la agencia señalan que no hay nada decidido, pese a los comentarios que se han desatado en el seno de la empresa pública durante las últimas semanas.

Desde los sindicatos también señalan que próximamente se desalojarán otras dos plantas, la 11 y la 13, y tachan de “insultante” que la plantilla tenga que enterarse por los pasillos de los cambios previstos.

A este respecto, la presidenta Gabriela Cañas envió un comunicado interno el pasado 3 de marzo en el que ya avanzaba los planes para reorganizar la sede de Madrid, la más costosa de todo el grupo. Por ahora, EFE ha desmantelado el Museo EFE inaugurado en 2016 por su “nula” actividad y la segunda planta, dedicada a eventos, también se va a reformular. EFE prevé recurrir a sus convenios con el Instituto Cervantes y la Casa de América, que cuentan con grandes auditorios, para organizar eventos “a un precio final más reducido”.

EFE, en números rojos

La agencia arrastra una situación económica muy complicada desde hace años. En una reciente reunión con los sindicatos, la dirección avanzó que el año pasado la compañía registró unas pérdidas operativas de 11,2 millones de euros y un resultado neto negativo de cerca de nueve millones. La facturación fue de 84 millones, también más baja que en 2019.

La gravedad de la situación es tal que, con los números en la mano, la Agencia EFE se encuentra en causa de disolución. El patrimonio neto de la compañía ha quedado por debajo de la mitad de su capital social, lo que con la ley en la mano obligaría a los gestores a restablecer la situación en el plazo de un año.

No obstante, los cambios legislativos en materia concursal aprobados por el Gobierno para afrontar la pandemia permiten a las empresas no tener en consideración las pérdidas de 2020 "a los solos efectos de determinar la causa de disolución". Estas cifras se suman a las pérdidas acumuladas de los últimos años: -8,8 millones (2019), -6,1 millones (2018), -13,17 millones (2017), -9,8 millones (2016) y -7 millones (2015), por citar los ejercicios más recientes.

Aparte de la reducir gastos, EFE se puso en manos de Deloitte para elaborar un plan estratégico para los próximos años. Como también desveló este diario, la consultora recetó a la agencia que aumentase los contenidos sobre América Latina, la información económica y deportiva, así como los contenidos en inglés y la producción multimedia.