¿En qué lío no está metido Abengoa?

La multinacional energética española afronta litigios en medio mundo por importe de 2.126 millones de euros, como ha informado este diario; su matriz acaba de ser declarada en concurso de acreedores, y sus accionistas libran una batalla judicial por el control de la empresa. Pero las consecuencias negativas de la magnitud de la crisis del grupo con sede en Sevilla siguen aflorando en terrenos insospechados.

Como en la financiera británica Greensill, que ha solicitado la declaración de concurso de acreedores en Australia, donde se blinda la responsabilidad personal de sus administradores, según publica hoy martes Financial Times.

La firma, controlada por Softbank, especializada en el préstamo adelantado a compañías para pagar a sus proveedores, que cuenta entre sus asesores con el exprimer ministro británico David Cameron, ha quedado tocada después de que Credit Suisse haya suspendido 10.000 millones de dólares en fondos vinculados a la entidad, por las dudas generadas por el negocio de Greensill.

Greensill participó en 2014 en una ronda de financiación de Abengoa

Ya en octubre de 2019 la agencia de calificación Moody's advirtió en un informe que el tipo de financiación que ofrecía Greensill contenía "riesgos ocultos", sugiriendo falta de transparencia y aludiendo en particular a complejas operaciones de financiación, como en el caso de la compañía británica Carrillion y también, citaba Moody's, en Abengoa.

Greensill participó en una ronda de financiación de Abengoa en 2014 a través de un vehículo de adelanto de préstamo complejo. En 2016 la firma británica fue una de las pocas que se negó a firmar la homologación del acuerdo de reestructuración acordado entonces por la compañía y sus acreedores financieros.

Advertencias de los analistas

Greensill aludió entonces al "sacrificio desproporcionado" que suponía aceptar las fuertes pretensiones de quita requeridas por la empresa española.

Los analistas venían advirtiendo sobre la estructura de financiación creada por Greensill, por rozar realmente lo que sería un servicio bancario camuflado, que evitaría la transparencia exigida a las operaciones de financiación más tradicionales.

Y en los artículos publicados en los dos últimos años, básicamente en prensa anglosajona, siempre se aludía al caso de Abengoa al tratar el riesgo de la estructura de financiación creada por Greensill.

La compañía española ha presentado recientemente sus cuentas del ejercicio 2019, con retraso y sin auditar. Según las mismas, el pasivo del grupo superaba al cierre de ese año los 7.400 millones de euros.