El fondo británico Oceanwood, especializado en la inversión en compañías cotizadas en el sur de Europa, abandonó el capital de Abengoa poco antes de su caída gracias a un maratoniano bocazas del grupo.

Julián García Woods, socio de Oceanwood, explicó el pasado mes de enero ante el juez Ismael Moreno, de la Audiencia Nacional -el mismo que ordenó el registro realizado ayer martes de la sede de la compañía española en Sevilla, como informó Vozpópuli- por qué el fondo retiró su inversión de Abengoa.

"Las cuentas de Abengoa eran engañosas, tenían varias cosas que no gustaban", afirmó el directivo de Oceanwood el pasado 14 de enero en su declaración ante el juez, como testigo, a través de videoconferencia.

El Juzgado de Instrucción número dos de la Audiencia Nacional admitió en febrero de 2017 una querella presentada por accionistas del grupo, reunidos en la Asociación de Perjudicados por Abengoa, contra el expresidente de la compañía Felipe Benjumea y el ex consejero delegado Manuel Sánchez Ortega, por un presunto delito contable.

Abengoa, Deloitte, Felipe Benjumea o el exconsejero delegado Manuel Sánchez Ortega están siendo investigados

En febrero de 2020 el juez Ismael Moreno decidió ampliar las imputaciones a Abengoa y a Deloitte por la supuesta falsedad contable del grupo en las cuentas de los años 2014, 2015 y 2016. También fue imputado el profesional de Deloitte que firmó las auditorías, Manuel Arranz, así como los que fueran principales directivos del área financiera del grupo, José Ángel García Quílez y María del Sol Santanta Valencia.

Las declaraciones de la mayoría de los investigados en el caso se han ido sucediendo desde mediados de 2019 hasta este mismo año. También las de testigos como Julián García Woods.

En esa compañía había un descontrol total", dijo ante el juez en enero el socio del fondo Oceanwood

El fondo Oceanwood llegó a tener el 4% de Abengoa, pero deshizo su inversión en el grupo poco antes de que estallara la crisis de la compañía, a finales de 2015. En agosto de ese año, Abengoa anunció que ponía en marcha una ampliación de capital de 650 millones de euros, pocos días después de asegurar que la empresa no requería ninguna inyección de capital.

La ampliación de capital no llegó a realizarse; Felipe Benjumea tuvo que abandonar el grupo en septiembre de 2015, presionado por los acreedores financieros, principalmente Santander. Desde entonces, la empresa trata de evitar la quiebra y liquidación.

El maratoniano de Abengoa

"Abengoa ofrecía una deuda corporativa y otra con recurso, los datos no eran claros, tampoco lo era la contabilidad de los pagos a proveedores", declaró el pasado mes de enero Julián García Woods ante el juez. "Los números de la compañía eran muy difíciles de analizar, muy complicados", dijo. "Para nosotros había un total descontrol en esta compañía", aseguró.

Pero lo que realmente hizo sospechar a García Woods que algo no iba bien en Abengoa no fueron sesudos análisis contables, ecuaciones matemáticas o informes forensic. Lo que mosqueó al hoy socio de Oceanwood fue lo que le contó en una conversación un directivo algo bocazas de Abengoa.

García Woods relató al magistrado que era aficionado a los maratones, y que habló de ello con un directivo de Abengoa, que también corría maratones. "Me dijo que los corría en menos de tres horas", recordó en su declaración. Bajar de las tres horas en un maratón está al alcance de muy pocos.

"Eso me extrañó, y comprobé en registros oficiales las marcas del directivo de Abengoa en maratones. Y ví que en realidad los corría en más de cuatro horas", contó el socio de Oceanwood. "Si alguien es capaz de equivocarse en algo así, pierde credibilidad en todo lo demás", añadió García Woods ante el magistrado de la Audiencia Nacional.