La crisis política en el PSOE tiene riesgo de provocar consecuencias económicas. La supuesta trama de corrupción en el seno del principal partido del Gobierno amenaza el 'rating' soberano de España por el deterioro institucional. Moody’s, la agencia de calificación líder en el mundo, se preparaba para subir la nota a España en septiembre, pero los escándalos que cercan al Gobierno podrían poner en cuestión esta revisión, según fuentes financieras consultadas por Vozpópuli.
El PIB español crece a un ritmo cercano al 3%, que sitúa al país a la cabeza de las economías avanzadas y por encima de la media de la zona euro. Y la menor exposición a los aranceles de Donald Trump le da más capacidad de resistencia, con una tasa de paro en mínimos de 17 años. “Una subida de ráting requiere algo más que fundamentales económicos, la parte institucional es clave”, advierten fuentes financieras.
Ante una escalada del caso de supuesta corrupción en el PSOE, la incertidumbre se instalará en los mercados y “tarde o temprano” acabará afectando a las inversiones, advierten desde un banco de inversión.
A esta situación política se suma la ausencia de Presupuestos Generales, una vez que Moncloa ha tirado la toalla para aprobar los de 2025 y, antes de conocerse el informe de la Guardia Civil que implica a Santos Cerdán, ya trabajaba en tejer los apoyos políticos para sacar adelante las cuentas de 2026.
Lejos queda la triple A de principios de 2000
El Gobierno lleva tiempo ‘peleando’ que Moody’s le suba la calificación crediticia, que supondría un espaldarazo para la política económica. Pero la agencia internacional no ha movido la calificación de solvencia de España en los últimos seis años del ‘Baa1’.
Entre las empresas del Ibex y la banca de inversión se considera que la economía es el "último sostén" al que se agarra Pedro Sánchez para seguir en La Moncloa
Se trata de un aprobado lejos de la nota de máxima calidad, la triple A, que queda a siete escalones en la clasificación de la agencia. Tanto Portugal como Irlanda están en zona de calificación de A, sobre todo por sus planes para atajar tanto el déficit como la deuda públicos.
Entre los inversores y los medidores de riesgos, el principal talón de Aquiles de la economía española es la ingente cantidad de deuda pública, por encima del 100%. De hecho, echan en falta que el Ejecutivo de Pedro Sánchez no aproveche la bonanza económica para recortar el desfase de las cuentas públicas. Tras el rescate de 2012, Moody’s llevó al borde del bono basura la nota de España, que entre 2001 y 2010 demostraba su solvencia económica y estabilidad institucional con una triple A.
Debilidad institucional en medio de la incertidumbre por los aranceles
Sin ir más lejos, Moody’s ya ha alertado en otras ocasiones del impacto de la fragilidad política, que siembran dudas sobre la regulación en España. En marzo, cuando tenía que examinar la nota, el medidor de riesgos advertía de que España afrontaba con una preocupante "debilidad institucional" la guerra comercial y el aumento del gasto en Defensa para cumplir con las exigencias de la OTAN.
El 26 de septiembre Moody's y Fitch examinan la solvencia de España, que podría implicar mejoras en la nota
Este “riesgo político interno”, como apuntaba en su informe sobre la economía española del 28 de marzo, era para Moody’s uno de los principales obstáculos para mejorar el ‘rating’. El 26 de septiembre es la fecha en rojo que tienen marcado en rojo en el Ministerio de Economía, cuando en los círculos financieros se apunta a una subida de la nota.
“Pero todo puede posponerse si la crisis del PSOE va a más”, apuntan las fuentes consultadas. El mismo día Fitch, otra de las grandes agencias internacionales, tiene previsto también examinar la economía española. En su caso, otorga a España una ‘A-‘. La economía se está convirtiendo, como coinciden distintas fuentes financieras de empresas del Ibex y de la banca de inversión, en el “último sostén” al que se agarra Sánchez. “La crisis que le cerca puede empezar a preocupar seriamente al mundo inversor”, indican las fuentes.
lepanto_2_0
14/06/2025 09:08
Cuando una organización entra en descomposición, por comportamientos inapropiados y corruptos de sus miembros, especialmente cuando éstos son los que se han apropiado de los órganos de dirección de la misma y la han convertido en una estructura vertical caudillista, con el objetivo de utilizarla en beneficio propio, para lucrarse y para medrar desde los lugares de privilegio que ocupan: la organización se precipita en el abismo de su propia autodestrucción. Sólo una regeneración celular de todas sus estructuras puede salvar algo de lo que al final quede de ella y comenzar una nueva andadura. Es lo que está sucediendo con el PSOE de Sánchez. La podredumbre ha llegado tan lejos y es de tal magnitud, que corre el peligro de autodestruir al partido. El 'pegamento' del que los dirigentes del partido han hecho uso y abuso, como único aglutinador de voluntades para unir a la organización, que se basa en el usufructo del poder y en el disfrute de los cargos ocupados, junto a los beneficios que los acompañan, ya no están garantizados a los niveles de los que han disfrutado hasta la fecha, por lo que un escalofriante temor y terror está recorriendo hasta el último rincón de su ámbito de influencia. El PSOE de Sánchez está muerto, pero todavía no lo sabe. El olor a podrido es ya insoportable, pero aquellos y aquellas dirigentes que lo componen no están dispuestos a reconocerlo y dejar que su "amado" partido se regenere. Refugiados en el búnker de su obscenidad política, continuarán con su mismo proceder hasta la debacle final. Definitivamente, sus supuestos ideales y el partido poco les importan; el estado de derecho, poco; el interés general y el bien común, menos; la democracia, nada; y España ……... Y recuerden ... a una democracia sólo puede salvarla el pueblo. Sin acción no hay movilización y sin movilización no hay posibilidad de que se produzcan cambios. La situación política actual en nuestro país precisa de un cambio radical y profundo: requiere de una auténtica revolución. Una revolución que debe ser necesariamente cívica, pacífica y democrática; pero firme, decidida y comprometida. «Sin Revolución no hay Solución».
rrg000
14/06/2025 13:44
Veo muchas similitudes entre Sánchez en España y Maduro en Venezuela
fmoz
14/06/2025 21:38
La realidad se ve desde fuera. Habría que hacerlo desde dentro y quizás muchos de los votantes de Sánchez se pensarían lo que hacen. Es incuestionable el deterioro institucional y moral que sufren nuestro gobierno y la clase política en general. La unica forma de recuperación pasa por sustituir tanto chupóctero por perdonas que puensen en las personas y no en el beneficio propio o drl grupo de élite al que pertenecen. Por la libertad, por la igualdad y por la unidad de una España con una historia única e imposible de igualar por ningún país del globo solo hay una solución. El pueblo debe hablar e imponerse la cordura. Sin revolución no hay solución.