Turismo

El sur de Europa, en pie de guerra contra el turismo masivo

Nuestro país vuelve a registrar cifras de récord en cuanto a llegada de turistas y recaudación al mismo tiempo que varias ciudades españolas se unen en contra de la llegada masiva de visitantes

Turistas en la playa de la Barceloneta.
Turistas en la playa de la Barceloneta. Gtres

La colocación de controles de acceso a turistas en Venecia ha dejado al descubierto las dificultades con las que numerosas ciudades gestionan sus activos turísticos y también el rechazo que muchos gobernantes locales muestran ante un turismo que consideran invasivo y perjudicial para sus ciudades.

Venecia, con unos 50.000 habitantes, recibe cada año a 30 millones de personas. De estos, aproximadamente 2,5 millones visitan la ciudad desde el mar, procedentes de los cruceros. Ante estos datos, el consistorio veneciano ha decidido limitar el acceso en temporada alta a través de controles de entrada en puntos sensibles de la ciudad. El objetivo, según el alcalde Luigi Brugnaro, es "hacer vivir mejor a las personas". La iniciativa, de momento, arrancó en el pasado puente de mayo y se repetirá en grandes acontecimientos como en carnaval de Venecia, uno de los más concurridos del mundo.

Hace unos días se firmó en Barcelona el manifiesto de la llamada Red de ciudades de Europa contra la 'turistización' (SETnet), integrada por un total de 14 ciudades, de las que 11 son españolas: Valencia, Sevilla, Pamplona, Palma de Mallorca, Madrid, Málaga, Gerona, San Sebastián Tarragona y Barcelona. Las tres restantes son la citada Venecia, Lisboa y Malta.

Sus promotores denuncian cómo, a su juicio, "en diferentes ciudades y regiones del Sur de Europa estamos viviendo movimientos de denuncia, movilización y resistencia ante los procesos de 'turistización' que en ellas se están produciendo". En su manifiesto fundacional, la plataforma asegura que el turismo masivo conlleva, entre otros problemas, "la reducción del derecho a la vivienda por la subida de los precios del alquiler, la masificación de las calles y plazas, la precarización de las condiciones laborales o la saturación de la red pública de transporte".

Intervención de las administraciones locales

Por eso los ayuntamientos de estas ciudades se han puesto manos a la obra con el fin de intervenir en lo referente al turismo. Palma de Mallorca ya ha anunciado su intención de prohibir el alquiler de viviendas a los turistas, una iniciativa pionera sacada adelante por el equipo de Gobierno municipal integrado por PSOE, Podemos y MÉS. Medidas intervencionistas a las que se suman otras grandes ciudades como Valencia, Madrid o Barcelona. La pregunta es evidente, ¿hasta qué punto pueden los consistorios limitar el acceso del turismo a sus ciudades?

"Estar contra el turismo es un error. No se puede estar en contra de los coches porque pueden atropellar gente". Así de contundente se muestra, en conversación con Vozpópuli, Doménec Biosca, presidente de la Asociación de Expertos en Empresas Turísticas. "Se trata de una cuestión ideológica", añade Biosca, que tiene claro que "el problema no es el turismo, sino como se gestiona".

En opinión de este experto, "si eliminamos el turismo, eliminamos el trabajo". Los datos le dan la razón. Este viernes hemos conocido el balance turístico del primer trimestre del año: España ha recibido 13,7 millones de turistas extranjeros hasta marzo, un 6% más que en el mismo período de 2017.

Los datos, difundidos por el Instituto Nacional de Estadística, revelan que estos turistas gastaron el 7,7% más en ese periodo. Solo en el mes de marzo, el gasto de los visitantes foráneos ascendió a 727 millones de euros. Baleares, comunidad señalada por la red de ciudades en contra de la 'turistización', es la región en la que más se ha incrementado el número de turistas internacionales y su gasto en lo que llevamos de año.

¿Es posible alcanzar un punto de encuentro? Para Doménec Biosca no hay duda. No se trata de prohibir, "sino de gestionar utilizando el sentido común". Para ello, este experto en el sector apuesta por el aprovechamiento de las nuevas tecnologías. En un campo de fútbol caben 100.000 personas y no pueden entrar de golpe 200.000, y para eso se venden entradas con tiempo, explica. Pues bien, ese sentido común "no se aplica en el caso del turismo". "Es tan simple como en un restaurante -señala Biosca-, se trata de gestionar y organizar por horas, por días. Establecer mapas en las ciudades y gestionarlos para que no todo el mundo esté en el mismo sitio a la misma hora".

El éxito del turismo consiste en la capacidad de generar empleo a la vez que se preserva la naturaleza y los recursos, y eso no tiene por qué estar reñido. El problema, apunta Biosca, es que "los que gestionan el turismo muchas veces no han hecho ni el viaje de novios". "Es fundamental que todos los responsables políticos se impliquen, sin necesidad de vivir instalados en un extremo o en el completamente opuesto".



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