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Cómo crear una startup sin saber de código: el caso de Woom

Clelia Morales y Laurence Fontinoy no creen que sea necesario ser ingeniero para lanzar una startup: "Tienes que tener idea, pasión y conocimientos a nivel de gestión de equipos".

Clelia y Laurence, fundadoras de Woom Fertility
Clelia y Laurence, fundadoras de Woom Fertility Woom

Son mujeres, no saben de código y tienen su propia aplicación sobre fertilidad. Clelia Morales y Laurence Fontinoy van contra el estereotipo del joven geek que dirige una startup; una dupla que ha apostado por un proyecto tecnológico con impacto social. La intención: ayudar a mujeres a quedar embarazadas con Woom.

Tanto Morales como Fontinoy dicen tener el ADN tecnológico, al haber crecido profesionalmente como responsables de comunicación y marketing de gigantes como e-bay y Google. De ahí que no crean en la premisa de que es necesario ser ingeniero para lanzar una startup. “Tienes que tener idea, pasión y conocimientos a nivel de gestión de equipos. Y eso claramente lo traemos”, dice Morales sin tapujos.

En noviembre de 2015, y con la peculiaridad de que aún no tenían producto, Woom ganó el tercer lugar en el concurso de SeedRocket

La idea fue lo primero y con ella se presentaron al concurso de SeedRocket. En noviembre de 2015, y con la peculiaridad de que aún no tenían producto en mano, Woom ganó el tercer lugar. Con el premio vino el espacio como residentes en el Campus Madrid de Google y el asesoramiento de expertos del mundo de las startups.

Aunque pasaron por una aceleradora como SeedRocket, Morales y Fontinoy estaban seguras de cómo querían gestar su proyecto. “No puedes empezar con una infraestructura grande cuando tienes que hacer una prueba de producto y de mercado y además comprobar que tu idea es válida”, explican.

No puedes empezar con una infraestructura grande cuando tienes que hacer una prueba de producto y además comprobar que tu idea es válida

La primera adición al equipo fue un CTO (director técnico) por horas que se encargó de entender el producto y desarrollar el código para la aplicación. Así, tras año y medio de gestación, nació la aplicación. Hoy por hoy, son un equipo de ocho, más de 55.000 usuarias registradas y más de 20.000 usuarias activas.

El equipo Woom
El equipo Woom Cortesía de Woom

Más que desarrollo

En el mundo de la tecnología se acumulan perfiles tan variopintos como se puedan imaginar. Susan Wojcicki es consejera delegada de YouTube con sus estudios en Historia y un máster en Economía; Sheryl Sandberg lleva la dirección ejecutiva de Facebook con un título en Economía; y Ruzwana Bashir fundó la startup de viajes Peek.com con su formación en Filosofía y Política.

En el mundo de la tecnología se acumulan perfiles tan variopintos como se puedan imaginar: historiadores, filósofos, diseñadores,...

Los retos al momento de dirigir un proyecto como Woom van más allá del código, aunque ambas coinciden en que es un elemento vital. “Nadie tiene todos los aspectos. Al final es el equipo completo”, señala Fontinoy. El networking, cuentan, también fue la clave. Ambas acudieron a personas de su pasado profesional y se valieron de los contactos que ser residentes en el Campus Madrid puede facilitar.

“Es una ayuda a muchos niveles: para encontrar talento y proveedores, porque puedes tardar mucho tiempo en encontrar quién es el buen abogado con quien trabajar, el buen contable… Al ser startup, necesitas todas estas profesiones a tu alrededor”, explica Fontinoy, quien admite que el Campus también las ha ayudado a nivel inspiracional y que ahora no podrían pensar en estar en una aisladas en una oficina.

Es difícil impulsar empresas cuando ya hay cargas económicas nada más empezar

Tras su experiencia, ambas emprendedoras insisten en que en España es necesaria la ayuda para poder despegar. “Es muy difícil levantar una empresa cuando al día uno tienes costes, altos además, sin facturar, que no van en función del progreso del negocio. Creo que en Europa y en otros países no es así. Es difícil impulsar empresas cuando ya hay cargas económicas nada más empezar”, señala Morales.

Mujeres para mujeres

Una startup como Woom –explican– es un salto al vacío, impulsado por “la convicción y la vocación de hacer algo que puede impactar en la vida de la gente”. No siempre hay un camino fácil para las parejas que quieren concebir y la falta de información o la desinformación en materia de fertilidad son una de las causas.

Por ello, esta aplicación no sólo trabaja algoritmos para determinar cuándo es más probable quedar embarazada, sino que también ofrece contenidos informativos y educativos sobre nutrición, deporte, fertilidad y vida sexual para que las mujeres conozcan mejor su cuerpo y sus ciclos.  El algoritmo, señala Morales, ha sido probado por varios médicos, tanto en España como en el extranjero, y el equipo de producción de contenidos verifica las informaciones con profesionales en la materia. El objetivo: ayudar a acortar los plazos a la hora de tener niños.

En España, la media de las mujeres no tiene su primer hijo hasta los 31 años, según datos del Instituto Nacional de Estadística publicados en 2015. El segundo, por su parte, no llega hasta pasados los 33. Este es, precisamente, el grupo etario al que le resulta más complejo concebir, porque se trata del momento en el que la fertilidad de las mujeres empieza a caer. “Woom ayuda a entender mejor el cuerpo para aprovechar los momentos propicios; calcula la ventana fértil de la mujer, la probabilidad de embarazo cada día en función de datos suyos (como su peso, altura, estilo de vida, regularidad de su ciclo)”, explica Fontinoy.

Si el mundo del emprendimiento puede ser un 80-20 (en la relación entre hombres y mujeres), el del inversor puede ser un 99-1

Aunque admiten haber tenido un recibimiento positivo –porque la fertilidad es un asunto de dos–, Morales asegura que “es complicado explicarle el ciclo de la mujer a un hombre que nunca lo ha vivido”. Pero tuvieron que hacerlo, porque la primera inversión fue propia y la segunda necesitó ya de inversores; así que para conseguirlos tuvieron que hablar con muchos hombres. “Si el mundo del emprendimiento puede ser un 80-20 (en la relación entre hombres y mujeres), el del inversor puede ser un 99-1”, dice Fontinoy, algo que sorprendió a ambas fundadoras en un primer momento.

Del grupo de 18 inversores con el que cuenta Woom, cinco son mujeres. Y no es casualidad, insisten. Lo buscaron así apropósito. La intención, ahora, es conquistar y ayudar a mujeres en otras latitudes, como por ejemplo en Latinoamérica.

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