Sandbox

El 'sandbox' de Escolano puede romper con la España del 'ladrillo y el turismo'

El Gobierno tiene entre sus manos una oportunidad de "oro" para colocar a España en la punta de la lanza de la innovación financiera 

El ministro español de Economía, Román Escolano, estrecha la mano del presidente del Banco Central Europeo (BCE), Mario Draghi
El ministro español de Economía, Román Escolano, estrecha la mano del presidente del Banco Central Europeo (BCE), Mario Draghi EFE

La moción de censura de Pedro Sánchez puede poner en riesgo una de esas leyes que no cambiará el mundo, pero que sí puede conseguir que España de un salto de calidad y se le deje de reconocer sólo por el ladrillo y el turismo.

El 'Proyecto de Ley de medidas para la transformación digital de sistemas financieros' que ha lanzado a consulta pública Román Escolano puede marcar un antes y un después en la reputación de este país. Y es que bajo este nombre tan largo, el ministro ha lanzado la ley que dará forma al que será el primer 'banco de pruebas' español, en el que las fintech, insurtech, bancos y aseguradoras podrán testear productos financieros. 

Este marco legal es conocido en el mundo como 'sandbox', que traducido al español sería caja de arena. Como ese espacio en el que los niños pequeños desarrollan sus habilidades jugando, mientras los padres los tienen vigilados en una zona segura. Traducido al sector, los niños serían las empresas tecnofinancieras y los padres los reguladores como la CNMV o el BdE, que velan porque estos proyectos crezcan, se desarrollen y hagan crecer al mercado. 

El 'sandbox' es una escaparate fantástico para los inversores

Desde el bufete Hogan Lovells apoyan esta iniciativa y han colaborado en la elaboración del décalogo de la Asociación Española de Fintech e Insurtech. Consideran que el 'sandbox' es una escaparate fantástico para los inversores y "sería una pena que esta legislatura se agotara antes de que se apruebe". 

El socio de instituciones financiera Jaime Bofill espera que la Ley esté aprobada en verano para que comience el primer proyecto en otoño. El abogado explica que el 'sandbox' tiene muchos beneficios, entre los que destaca el ahorro de costes y de tiempo, ya que las licencias tardan mucho tiempo en tramitarse. 

En el caso de una fintech, entrar en el marco regulatorio podría suponer la obtención de la certificación necesaria para operar en seis meses, que es lo que suelen durar las pruebas. Un avance muy positivo que también atraería mas inversores internacionales porque en Europa la única competencia que existe ahora es la de Reino Unido, que ya está de salida de la Unión Europea. 

Pisando los talones está Malta, pero este bufete no considera que sea una competencia real, ya que España es más potente como país, pero alerta de que si no se construye ya, se puede perder esta oportunidad de oro.  

Hogan Lovells también espera que el 'sandbox' cuente con las dos modalidades, que son las de exención y no sujeción. La primera de ellas permite que una entidad quede 'fuera' de algunos apartados de una Ley para constituirse como sociedad. Por ejemplo, una aseguradora que no llegue al capital mínimo, pero que tiene una buena base de clientes. En ese caso, dentro del banco de pruebas podría testear su producto, a pesar de no tener el dinero suficiente para constituirse como compañía. 

El caso de la no sujeción sería para todas aquellas empresas innovadoras que no están reguladas porque no existe un marco normativo, como es el caso de las criptomonedas. Esto ayudaría a que la CNMV, por ejemplo, creara una regulación sobre la base de esa experiencia. 

El bufete teme que el Tesoro planee un 'sandbox' sólo de exención ya que sería un error porque se perdería la ventaja competitiva de tener las dos patas cubiertas, asegura Bofill

Las fases

El primer paso de un 'sandbox' sería el pliego que sale en el BOE en el que se expone los requisitos que deberá tener la idea innovadora. El segundo paso es la evaluación de los candidatos ante un comité de la CNMV en la que se verán las propuestas. 

La tercera, es la experimental, en la que se desarrollan las ideas con asesoramiento de la administración y se puede actuar sin estar sujeto estrictamente a la Ley. 

La fase final será la evaluación del proyecto, en donde se verá si ha cumplido con los requisitos y puede obtener su licencia. A partir de ahí puede ocurrir dos cosas. Que se suspenda, o que se alargue más el proyecto porque el tiempo no ha sido suficiente. 

Para que todo esto funcione, Hogan Lovells prevé que se tendrían que destinar unos 20 funcionarios para hacer que el 'sandbox' funcione correctamente. Desde el bufete aseguran también que los grandes bancos españoles están muy interesados en que este proyecto salga adelante, porque también les beneficia. 

Protección al consumidor

El cliente que pruebe los servicios no será de un tipo específico, pero si tendrá una serie de garantías que asegurarán su inversión. Se tendrán que crear seguros 'ad hoc' e inicialmente tendrá que ser el propio Estado el que asegure, dando facilidades a la contratación de seguros con entidades concertadas.

Esto no quiere decir que todo valga, porque al final se tendrá que correr con el riesgo intrínseco de estos productos financieros. Además, existirán una serie de lineas rojas que no podrán saltarse. 

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