ECONOMÍA

La contrarreforma laboral actuará como "arma de destrucción masiva de empleo"

El Instituto de Estudios Económicos (IEE) alerta de que esta medida, más la contrarreforma de pensiones y las medidas fiscales del Gobierno son los mayores riesgos para la economía española, que crecerá un 2,6% en 2018 y un 2,1% en 2019

José Luis Feito, presidente del Instituto de Estudios Económicos
José Luis Feito, presidente del Instituto de Estudios Económicos EFE

La contrarreforma laboral que quiere llevar a cabo el Gobierno de Pedro Sánchez provocará un auténtico "empleocidio" y actuará como "arma de destrucción masiva de empleo", tal y como ocurrió durante los años de la crisis, advierte el presidente del Instituto de Estudios Económicos (IEE), José Luis Feito.

"Si esta contrarreforma se lleva a cabo reactivará el arma de destrucción masiva de empleo que multiplicó el paro por tres en la economía española durante la anterior recesión, generando mucho más desempleo que en cualquier economía de nuestro entorno", alerta Feito, que pronostica un crecimiento del PIB para España del 2,6% este año y 2,1% en 2019.

En concreto, Feito lamenta que la subida "sin parangón" del Salario Mínimo Interprofesional, de 735,9 euros mensuales a 900, provocará un aumento de la contratación a tiempo parcial o temporal y afectará sobre todo a sectores como el agrario, la hostelería, la restauración, el textil, "cuando se atisbe en el horizonte un cambio de ciclo y, sobre todo, cuando llegue a materializarse".

En este sentido, advierte de que la próxima recesión no se producirá necesariamente cuando caiga el PIB, sino que podría sobrevenir con un crecimiento leve del PIB unido a la destrucción de empleo.

Lo más preocupante son las incertidumbres que despiertan algunas medidas del Gobierno en el ámbito del mercado laboral, las pensiones y los impuestos

Otras medidas que considera perjudiciales son la obligatoriedad del registro de horas en las empresas, el destope de cotizaciones o la prevalencia del convenio sectorial sobre los convenios colectivos de empresa, entre otras.

"Es muy preocupante también la reinstauración de medidas como el registro horario en las empresas", que califica como "anacronismo con aroma de otros tiempos" y compara incluso con la intervención de precios o el uso de la cartilla de racionamiento. "Cree que van en contra de la flexibilidad y de la conciliación".

No obstante, lo más preocupante para él es la intención de que las empresas tengan que seguir "ciegamente" los convenios de ámbito nacional, lo que supone "eliminar la ultraactividad de la reforma de 2012".

"Mediante la limitación de la ultraactividad se fuerza a los agentes sociales a negociar un nuevo Convenio y, de esta manera, las condiciones se pueden adaptar de forma más eficiente a la realidad de las empresas (...) Esta medida supone que las negociaciones entre empresa y sindicatos, ante los procesos de conclusión de los Convenios Colectivios, se ralenticen, con sus consecuencias sobre la renovación de los contenidos de los Convenios", explica.

Por su parte, las subidas de cotizaciones, que incrementarán las nóminas y los costes laborales de las empresas, llevarán a las empresas a "ajustar personal".

Otros riesgos

Esta contrarreforma laboral, que junto con la contrarreforma de las pensiones constituye uno de los mayores riesgos para la economía española, resentirá la inversión internacional y su impacto más dañino -en el empleo- se sentirá en 2020 y a partir de los años siguientes.

La segunda amenaza principal para la economía es, en su opinión, la persistencia del déficit público estructural y el elevado nivel de deuda pública, "ya que se sigue recurriendo a aumentos de impuestos directos para reducir el desequilibrio".

El experto alerta de que España está inmersa en una senda de desaceleración y pone el foco en que cuando llegue la recesión, el Banco Central Europeo (BCE) "no podrá estimular la economía" con su política monetaria, por lo que habrá que recurrir a la política fiscal.

Pero "si llegamos a ese momento con una deuda del 100% del PIB y un déficit tan alto (cree que cerrará en el 2,7% del PIB este año y por encima del 2,2% el próximo año) tampoco habrá margen para usar la política fiscal, "así que a ver qué hacemos para luchar contra la recesión".

"A la próxima crisis se llegará precisamente por eso, porque se normalizarán los tipos de interés, y si los tipos de interés reales se acercan al crecimiento de la economía (algo para lo que no tiene porqué quedar mucho), subirá la parte de gasto público necesario para pagar la deuda con lo que no se podrá mantener el resto de partidas del gasto sin incurrir en un déficit muy elevado", comenta.

Con respecto al empleo, Feito cree que aumentará la ocupación en el sector inmobiliario residencial, lo que "compensará" la ralentización del empleo en otros ámbitos de la economía.

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