Economía

Financiación autonómica: la eterna reforma que espera a Sánchez guardada en el cajón

Es una de las grandes reformas pendientes que reclaman los Ejecutivos regionales desde hace años 

La ministra de Hacienda en funciones, María Jesús Montero (izq), se acredita como diputada en el Congreso de los Diputados.
La ministra de Hacienda en funciones, María Jesús Montero (izq), se acredita como diputada en el Congreso de los Diputados. Marta Fernández / Europa Press

La reforma del modelo de la financiación autonómica es uno de los asuntos que espera encima de la mesa a cualquier nuevo Gobierno. Un sistema complejo cuya última reforma se acometió en 2009 y mediante el que las regiones reciben los fondos necesarios para el gasto de los servicios que prestan. Pero nadie está satisfecho con el actual modelo que todas las regiones piden cambiar desde hace años. 

El prolongado bloqueo político no ayuda y la reforma permanece congelada a pesar de las protestas de los distintos dirigentes regionales de todos los colores y de los estudios encargados para acometer cambios. La guerra abierta la pasada semana entre el ministerio de Hacienda que dirige María Jesús Montero y la Junta de Andalucía que gobiernan PPCiudadanos volvió a poner sobre la mesa las discrepancias entre las autonomías sobre el sistema al que muchas tachan de injusto, poco transparente y al que señalan como el culpable de una presunta 'infrafinanciación'. El asunto salió en la ronda de conversaciones mantenida por el propio Pedro Sánchez con los dirigentes regionales en el marco de las negociaciones para la investidura. 

Por lo pronto, la Junta andaluza no podrá acudir a los mercados en 2020 para captar financiación por haber incumplido el objetivo de estabilidad, de deuda pública y de la regla de gasto en 2018, cuando los socialistas de Susana Díaz y la propia Montero gobernaban la Comunidad. Ahora deberá acogerse al Fondo de Liquidez Autonómica (FLA), la herramienta creada durante la crisis para facilitar la financiación de las autonomías con más deuda y al que también están acogidas Murcia (recibió 1.486,1 millones), Aragón (1.293,2), Castilla-La Mancha (1.746,9), Comunidad Valenciana (6.784,9) y Extremadura (508,1). 

¿Cómo se financian las Comunidades?

El dinero procede de dos vías fundamentales. Por un lado, de los impuestos (cedidos y compartidos) y, por otro, de los fondos. Las regiones del régimen común (todas, excepto País Vasco y Navarra) recaudan tributos cedidos completamente por el Estado -como el Impuesto sobre el Patrimonio o el Impuesto sobre Transmisiones Patrimoniales y Actos Jurídicos Documentados- y otros, cedidos parcialmente -como los Especiales (bebidas, tabacos, hidrocarburos...), una parte del IRPF o una parte del IVA-.

Por otro lado, están los fondos de Garantía, de Suficiencia, de Cooperación y de Competitividad, que sirven para redistribuir los recursos entre las regiones. Los fondos del primero se reparten de acuerdo a una fórmula que trata de asegurar un nivel equiparable de servicios públicos básicos en todas las Comunidades. Pero no se reparten de forma equitativa en base al número de habitantes, sino que para su cálculo se tienen en cuenta variables como la población, la edad, la insularidad o su dispersión sobre el territorio. Aunque los criterios para calcular el coste de los servicios no convencen a todos. 

Frente común 

Las Comunidades más pobladas como Andalucía o la Comunidad Valenciana reclaman que pese más el número de habitantes frente a regiones como Asturias, Aragón, las dos Castillas, Galicia o La Rioja, que llegaron a conformar un frente común para pedir que el envejecimiento de su población y la dispersión en pequeños municipios sea tenida más en cuenta. 

Varias regiones impulsaron un frente común para pedir que el envejecimiento de su población y la dispersión en pequeños municipios sea tenida más en cuenta

Por su parte, el Fondo de Suficiencia cubre la diferencia entre las necesidades de financiación de las autonomías y lo que reciben por los tributos cedidos más el Fondo de Garantía. Los Fondos de Convergencia tratan de evitar grandes desequilibrios entre las regiones.

El de Competitividad se puso en marcha para reducir las diferencias en financiación per cápita entre Comunidades, tratando de garantizar que las regiones con recursos por habitante ajustado inferiores a la media, vean elevados dichos recursos teniendo en cuenta su capacidad fiscal. Y el de Cooperación se creó para equilibrar y armonizar el desarrollo regional, aunque su efectividad ha sido puesta en cuestión.

Junto a estas fuentes de financiación coexisten los Mecanismos Extraordinarios de Liquidez, como al que ahora debe acogerse Andalucía. Pensados como una mediada extraordinaria en su día, se han perpetuado en el tiempo generando no poco debate al respecto y restando incentivos para que las Comunidades vuelvan a salir al mercado en busca de financiación. 

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