PGE

¿Cómo se financiarán los PGE? IRPF e IVA ya recaudan más que en 2007, Sociedades sigue a la mitad

La mejora de la recaudación permitirá al Gobierno dar más dinero a las comunidades, mejorar el sueldo de los funcionarios y aumentar la dotación de la dependencia y la I+D, entre otras cosas.

Aunque con seis meses de retraso, el Gobierno ha aprobado finalmente el anteproyecto de ley de los Presupuestos Generales del Estado (PGE) para 2017. Más dinero para las comunidades autónomas, subida salarial para los funcionarios, más dotación para I+D y dependencia y aumento de los recursos para la educación, el fomento del empleo y la lucha contra el fraude. Eso sí, el gasto se va a mantener en la línea de lo que finalmente se gastó en 2016.

¿Cómo es posible? Lo explicó el ministro de Hacienda y Administraciones Públicas, Cristóbal Montoro, en la rueda de prensa posterior al Consejo de Ministros: a través de la mejora de la recaudación. Y es que es cierto que los ingresos van a seguir mejorando en 2017. Tanto es así, que el IVA y el IRPF, dos de las grandes figuras, recaudarán ya más que en 2007, antes de que estallara la crisis.

Sociedades, en cambio, sigue anotándose registros mucho más bajos, aunque lo cierto es que sus ingresos mejorarán considerablemente en 2017 y acabarán el año con un crecimiento del 12,6%. Eso sí, hay que tener en cuenta que los últimos hachazos fiscales de Montoro a finales de 2016 para cuadrar las cuentas ayudarán bastante. Y aún así, el impuesto recaudará unos 24.000 millones, lejos de los 45.000 que aportó en 2007.

Pero, según el Gobierno, los registros de 2007 no eran sanos para la economía, así que el objetivo no tiene que ser recuperar esas cifras. En cualquier caso, hay que tener en cuenta que si el equipo de Montoro no hubiera hecho los cambios que hizo a finales de 2016, la recaudación de esta figura se habría quedado muy por debajo de lo presupuestado para 2016. 

El Gobierno ha aparcado los cambios en algunos Impuestos Especiales hasta la reforma de la financiación autonómica

Los Impuestos Especiales también crecerán este año, pero solo un 4,6%, menos que el resto de figuras. Estos tributos son los que menos han sufrido los golpes de la crisis y han conseguido mantenerse, con más o menos fuerza según el año, en el entorno de los 20.000 millones. De hecho, no se descartan novedades que afecten a estos impuestos, aunque el Gobierno ha decidido, de momento, dejarlas a un lado.

Y es que, según Montoro, cualquier cambio en los Impuestos medioambientales se debe realizar en el marco de la reforma de la financiación autonómica. Y el anunciado tributo para gravar las bebidas azucaradas se ha parado temporalmente por la controversia que generaba. "Hay que pensarlo bien", ha dicho el ministro.

En cualquier caso, los ingresos tributarios totales aportarán al Gobierno unos 200.000 millones, lo mismo que se recaudó en 2007. Y permitirán financiar los gastos, aunque las cuentas seguirán con un desfase del 3,1%, siempre que se cumplan las previsiones del Gobierno. De hecho, el Ejecutivo ha decido fiar el cumplimiento de este objetivo a la recuperación económica para ahorrarse el mal trago de subir de nuevo los impuestos.

Los gastos

¿Y cómo se van a gastar estos ingresos? Aún no se conoce el Presupuesto con detalle, pero sí sabemos que el límite del gasto no financiero asciende a 118.337, una cifra muy similar a la finalmente ejecutada en 2016. Y que se destinarán destinarán 32.171 millones al pago de intereses. Además, se gastarán 31.492 millones en pagar otros gastos no ministeriales (órganos constitucionales, clases Pasivas, relaciones financieras con la UEy otras cosas) y 54.674 millones en el gasto no financiero de los ministerios.

Las partidas concretas no se conocerán hasta el martes, cuando Montoro presente el famoso libro amarillo en el Congreso de los Diputados, pero es cierto que ya ha adelantado algunas perlas. Por ejemplo, las comunidades autónomas recibirán 5.000 millones más que en 2016, los recursos de Justicia subirán un 7,6%, la dotación para la dependencia aumentará en 100 millones y la inversión en I+D crecerá un 4,1%.

Además, se convocará una Oferta de Empleo Público (OEP) de unos 67.000 puestos de trabajo y parte de una oferta extraordinaria de 250.000 plazas para solucionar el problema de la interinidad en la Administración. Y para cubrir las necesidades más urgentes de algunos sectores, el Gobierno ha adelantado ya la convocatoria de 8.000 plazas para educación, Fuerzas Armadas, Guardia Civil y policía. Y ha dado permiso para que las comunidades autónomas hagan lo mismo.

Así, el nuevo empleo público llegará antes de lo previsto. Y es normal porque la negociación presupuestaria será larga y complicada, y lo más posible es que las cuentas no queden definitivamente aprobadas hasta finales de junio. Y algunos sectores, como la educación, no pueden esperar tanto tiempo por la urgencia que marca el inicio del curso escolar a la vuelta del verano.



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