Energía

Los productores fracasan en su intento de asegurar un petróleo caro a largo plazo

La OPEP y el resto de grandes productores de petróleo alcanzan un acuerdo para reducir el bombeo con el fin de parar las caídas de los precios pero volverán a sentarse en breve para revisar la estrategia, poniendo así fin a casi tres años de pactos a largo plazo

La OPEP para la sangría del precio del petróleo con nuevos recortes de producción
La OPEP para la sangría del precio del petróleo con nuevos recortes de producción EFE

Los principales productores de petróleo han logrado frenar en seco la notable caída que los precios han experimentado en la última semana tras una tensa reunión en el seno de la OPEP y del cártel con el resto de los grandes actores del mercado y con la necesidad de pactar un importante recorte en el ritmo de bombeo. Cuando todo apuntaba a un desacuerdo que amenazaba con provocar un cataclismo en la cotización del crudo, la reunión acabó con un resultado incluso mejor de lo esperado, una reducción de 1,2 millones de barriles diarios.

Sin embargo, pese a que la reacción del mercado no se hizo esperar y el precio del barril repuntó cerca de un 5%, las dudas no quedan despejadas. Porque los productores volverán a reunirse dentro de cuatro meses para revisar la estrategia. En definitiva, una medida de corto plazo, lejos de los históricos acuerdos de la OPEP a partir de 2016, por entonces para tratar de revivir un mercado reducido a cenizas por la pujante producción estadounidense, que había dejado el barril por debajo de los 30 dólares.

De este modo, el mercado no tiene la certeza de que los precios vuelvan a las cotas registradas después del verano, cuando llegaron a sus máximos de los últimos cuatro años, en el entorno de 80 dólares. Por entonces, los responsables energéticos de Arabia Saudí manifestaron sentirse cómodos con estas cifras, que les permitían alimentar su economía sin el riesgo de que EEUU volviera a hundir el barril.

Los grandes protagonistas del recorte de la producción son la propia Arabia Saudí, por parte de la OPEP, y Rusia por el lado del resto de grandes productores. El primero asumirá cerca de dos tercios del recorte al que se ha comprometido el cártel (un total de 800.000 barriles diarios), mientras que el segundo se apuntará más de la mitad de los 400.000 barriles que corresponden a los otros productores.

Los sacrificios de Arabia Saudí

A este sacrificio, Arabia Saudí (cuya dependencia económica del crudo aún es muy notable) añade el de permitir que miembros de la OPEP como Irán, Libia y Venezuela queden eximidos de la medida debido a sus especiales circunstancias (bloqueos estadounidenses y situación política). En los días previos al encuentro del cártel, las autoridades saudíes habían dejado claro que un posible recorte de producción tendría que recaer en todos los actores del mercado, sin excepción.

A la concesión saudí ha contribuido, sin duda, el esfuerzo adicional de Rusia, que había situado su límite máximo de recorte de producción en 150.000 barriles diarios, mientras que las fuentes apuntan a que su compromiso final está por encima de los 200.000 barriles. Con todo, la duda que queda en el aire es durante cuánto tiempo podrá prolongarse esta situación. Y también si todos serán capaces de cumplir el compromiso.

Los expertos habían alertado de que una posible falta de acuerdo de los productores podría hacer que el precio del barril siguiera perdiendo terreno de forma notable. Incluso, consideraban insuficiente todo recorte que no superara el millón de barriles diarios. La tranquilidad absoluta solo llegaría con cifras en torno al 1,5 millones de barriles.

EEUU, en contra

El mercado celebró que no se diera el primero de los escenarios. El Brent, que había llegado a perder la referencia de los 60 dólares, superó la barrera de los 63 prácticamente con las primeras referencias del acuerdo. Sin embargo, los analistas indican que el recorte acordado podría ser insuficiente para compensar la producción estadounidense, que se ha situado en volúmenes récord en los últimos meses.

Precisamente, el presidente de EEUU, Donald Trump, se mostró durante los últimos días contrario a que la OPEP aprobara un recorte de producción con el fin de provocar una recuperación de los precios del petróleo. Las dudas generadas por la evolución de la demanda y de los inventarios de crudo precisamente en la primera economía mundial también contribuyen a incrementar la volatilidad del mercado.

Como prueba, hace apenas unas semanas los analistas no descartaban que el barril cerrara el año próximo a los 100 dólares debido a las tensiones que iba a provocar en el mercado el inicio de las sanciones norteamericanas a la exportación de petróleo iraní. Poco después, la OPEP ha tenido que intervenir de urgencia para evitar que los precios se desplomaran. Y, a vistas del resultado del acuerdo, no hubiera podido hacerlo en solitario.



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