Economía

La presidencia de la Camara de Comercio, nuevo campo de batalla política en Barcelona

La 'Cambra tiene poder en instituciones económicas de la importancia de Fira o Turisme Barcelona. De ahí que Ayuntamiento y Generalitat no pierdan de vista el proceso

La presidencia de la Camara de Comercio, nuevo campo de batalla política en Barcelona
La presidencia de la Camara de Comercio, nuevo campo de batalla política en Barcelona

Tras la placida reelección de Josep González al frente de PIMEC, María Helena de Felipe en FEPIME y la unánime elección de Josep Sánchez Llibre al frente de Foment del Treball ha llegado el momento de la renovación de la Presidencia de la Cambra de Comerç de Barcelona. La elección del substituto de Miquel Valls, presidente de la Cámara desde 2002, a la que están convocadas 400.000 empresas, se celebrará el primer trimestre de 2019 tras sufrir varios meses de demora debido a la inestabilidad política catalana.

La elección, como todo lo que sucede en Cataluña, no está exenta de barniz político. La Cambra tiene poder en instituciones económicas de la importancia de Fira o Turisme Barcelona. En Fira de Barcelona hace ya tiempo que el Presidente del Consejo de Administración, José Luis Bonet, que también preside la Cámara de Comercio de España, tiene el cargo vencido pero entre el 155 y el desacuerdo entre los socios de Fira, o sea Cambra, Ayuntamiento y Generalitat, la institución ferial vive un largo período de interinidad.

Miquel Valls lleva meses disfrutando de una prórroga de su mandato e intento pactar con el Ayuntamiento y la Generalitat el nuevo presidente del Consejo de administración de la Fira y tras varios intentos fallidos se acordó el nombre de Pau Relats, Presidente de FEMCAT, un think Tank empresarial próximo a la tesis independentistas y que  en el pasado ya intervino para intentar disputar, sin éxito, la presidencia de Fomento a Joaquín Gay de Montella. El nombramiento de Relat está actualmente en suspenso porque los vocales del Consejo de Administración, siguiendo quizás la estela de los vocales nonatos del CGPJ, se han sentido ninguneados al enterarse por la prensa de la propuesta de nuevo presidente. Dos de los precandidatos a la presidencia de la Cámara, Ramón Masià y José María Torres habían solicitado que la renovación del órgano gestor de la Fira no se llevará a cabo hasta que la Cambra no tuviera nueva dirección con el fin de no condicionar el margen de actuación del nuevo equipo que ha de dirigir los destinos de la Cámara con sede en el histórico edificio de la Llotja de Mar pero Valls, Colau y la Consejera Chacón hicieron caso omiso de esta petición ahora en suspenso por la revuelta de los consejeros de Fira.

Los que han dado un paso adelante

Los candidatos a la presidencia que ya se han lanzado a la arena son cuatro. El más madrugador fue Ramón Masià, persona de larga trayectoria en la Cámara de Barcelona que lleva más de un año trabajando aunque la suya puede considerarse una candidatura outsider. El financiero Carlos  Tusquets, Presidente de Banco Mediolanum en España parecía llamado a ser el candidato de consenso apoyado por el establishment pero tanto José María Torres, Presidente de Numintec, con fuertes apoyos en PIMEC y otras organizaciones territoriales así como el último en saltar a la arena, Enric Crous, Consejero Delegado de Cacaolat y ex presidente de Mercabarna han abierto la carrera electoral.

Crous, también con vínculos en FEMCAT, fue presentado por los medios en primera estancia como el candidato preferido por el empresariado cercano a los postulados independentistas cosa que el propio Crous se esforzó en desmentir en su presentación, y es que el aventurismo político ha conseguido predicamento fuera de Barcelona capital pero genera urticaria a la mayoría del empresariado barcelonés. La caída del turismo, el freno de las inversiones, la fuga de empresas y capitales o la perdida de oportunidades como la Agencia del medicamento no hacen del independentismo una buena carta de presentación para el viaje a la presidencia de la Cámara.

La elección de la Junta de la Cámara barcelonesa no es una elección a tumba abierta, un tercio de sus miembros se reservan para empresas que pagan una importante suma para ocupar un asiento y, por lo tanto, como se reparten los votos de estos “grandes electores” entre los cuatro candidatos es decisivo para la designación del Presidente. Foment y PIMEC también pueden designar vocales, y en consecuencia, su voz es también importante. A día de hoy la elección se presenta abierta y la campaña se librará entre las 400.000 empresas con derecho a voto, de las que en las últimas elecciones solo un 2% lo ejercieron, y entre bastidores las conversaciones entre patronales y grandes empresas será decisiva.

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