España

Un socio de El Pozo denuncia a Greenpeace ante la Guardia Civil tras fotografiar una "macrogranja contaminante"

El grupo ecologista irrumpió en la macrogranja de Cefusa en Albacete para "visibilizar" los 130.000 metros cuadrados de balsas con excrementos porcinos "contaminantes" que opera la planta

Balsas de Cefusa
Balsas de Cefusa Greenpeace

130.000 metros cuadrados de balsas para gestionar excrementos porcinos. O lo que es lo mismo, unas 120 piscinas olímpicas de productos potencialmente contaminantes. Es la denuncia que ha hecho Greenpeace contra la "macrogranja" porcina de Cefusa en Albacete, la "más contaminante de España", en palabras de los ecologistas, tras irrumpir en ella en la mañana de este jueves

Desde la empresa socia de El Pozo - pertenecen al mismo holding empresarial, el Grupo Fuertes -  han indicado a Vozpópuli que han puesto en conocimiento de la Guardia Civil y el Seprona "la entrada ilegal a la granja por parte de un grupo de personas externas a la organización, violando las normas de bioseguridad". Según confirman desde la propia Greenpeace, la Benemérita realizó intervenciones en el lugar pero, al menos de momento, ningún ecologista ha sido detenido. 

Imagen de la entrada de Greenpeace
Imagen de la entrada de Greenpeace Greenpeace

La versión de los activistas es que entraron "pacíficamente" a las inmediaciones de la planta con el objetivo de "visibilizar" la evidencia que arroja la granja sobre productos potencialmente contaminantes, entre ellas, las balsas con los excrementos de los hasta 150.000 cerdos que ha acabado concentrando este complejo ubicado en Hellín.

Según apunta Greenpeace, las plantas del complejo tienen una concesión del Complejo Hidrográfico del río Segura para emplear cerca de un millón y medio de metros cúbicos al año, y "utilizan un número y tamaño de balsas sin parangón en el resto de España".

Casos como el de esta planta, con los excrementos que se acumulan de forma tan grande en los purines" son los que hacen que España "incumpla las exigencias de amoniaco de la Unión Europea"

"Se trata de la macrogranja de porcino más contaminante de España y emite una tercera parte del amoniaco que la fábrica de productos químicos de Solvay en Torrelavega, la más contaminante de España, y más que cualquier refinería de petróleo, planta de tratamiento de residuos peligrosos o fábrica de fertilizantes sintéticos de España", esgrimen desde Greenpeace. "Además, según el mismo Registro Estatal de Emisiones y Fuentes Contaminantes se puede constatar que este complejo industrial de Cefusa es también la explotación ganadera más contaminante en cuanto a emisiones de metano, un gas de efecto invernadero 25 veces más potente que el CO2".

Fotografía de cerdos en la macrogranja
Fotografía de cerdos en la macrogranja Greenpeace

Fuentes de Greenpeace han incidido en que "casos como el de esta planta, con los excrementos que se acumulan de forma tan grande en los purines" son los que hacen que España sea el país europeo que más incumple en estos momentos las exigencias de amoniaco de la Unión Europea. "Hay que cambiar el modelo de ganadería intensiva", insisten.

La respuesta de Cefusa

Por su parte, desde la firma proveedora de carne porcina para El Pozo han esgrimido que "la compañía mantiene un compromiso firme con el medio ambiente y aplica las mejores técnicas disponibles para reducir los impactos que su actividad puede tener sobre su entorno" y que la macrogranja de Alicante  "cumple estrictamente la normativa ambiental y de bienestar animal europea y española vigente". 

"La instalación ganadera que la empresa tiene en Hellín cuenta con más de 4.500 hectáreas, de las que 1.700 están destinadas a superficie agrícola, y el resto, a masa forestal. Solo en esta finca, la compañía emplea a más de un centenar de personas y genera medio millar de puestos indirectos", dicen desde Cefusa.

Imagen difundida por Greenpeace
Imagen difundida por Greenpeace Greenpeace

"Los purines que se obtienen de la actividad son sometidos a un estricto tratamiento para su transformación en abono destinado a los cultivos agrícolas de su entorno, como la vid, el cereal, el almendro y el nogal. Con este proceso que se aplica en la granja, los purines no solo no contaminan, sino que mejoran la fertilidad del suelo y ayudan a frenar la desertización en una de las zonas más áridas y despobladas de España. De esta forma, se ha conseguido duplicar las cosechas, lo que lleva implícito captar el doble de CO2 de la atmósfera y emitir el doble de oxígeno, con lo que se produce un efecto ambiental positivo".

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