Economía

El agua embotellada dispara su producción un 50% en España desde 2001

La facturación del sector ronda hoy los 1.000 millones, según la patronal

Aguas embotelladas
Aguas embotelladas EFE

La producción de la polémica agua embotellada ha crecido en España cerca de un 50% desde el año 2001, según han apuntado a Vozpópuli desde la propia Asociación Nacional de Empresas de Aguas de Bebidas Envasadas.

El volumen de litros ha pasado así de unos 4.200 millones de litros en 2001 (el primero comparable con el presente) a unos 6.200 millones en la actualidad, destinados "fundamentalmente" al público nacional. En el mismo periodo, la población española creció un 12%.

Según han apuntado desde la 'patronal' del sector, la demanda sufrió una caída "como el resto de la industria de alimentación y bebidas" durante la crisis: en 2013 cayó al nivel del año 2002. Sin embargo, "desde el año 2014 se empezó a crecer hasta los niveles de hoy".

La facturación del sector, que se beneficia de concesiones administrativas para explotar manantiales y la llegada progresiva de gigantes como Coca Cola, Pepsi, Danone y Nestlé, ronda hoy los 950 millones

La facturación del sector, surgido en los años 70 del siglo pasado, se beneficia de concesiones administrativas para explotar manantiales y la llegada progresiva de gigantes como Coca Cola, PepsiDanone y Nestlé. Su facturación ronda hoy los 950 millones anuales tras crecer de forma constante desde 2014 en España según la propia ANEABE.

Asociaciones ecologistas ponen esa cifra en cuestión y sospechan de hecho que se está vendiendo más de lo que se declara.

Un estudio de la consultora DBK de Informa, por ejemplo, ha estimado que la facturación del sector fue de 1.245 millones ya en 2016 y que seguiría al alza en los años siguientes a un ritmo del 7% anual. Según el mismo estudio, el mercado está compuesto de unas 100 empresas, aunque las cinco primeras controlan cerca del 50% del mercado.

Al cierre de esta edición, la Asociación no ha respondido sobre las cifras de facturación del año 2001. "Se ha mantenido relativamente estable desde entonces", aseguran. En el año 2007, la facturación por ellos declarada rondaba los 850 millones.  

Polémica

El agua envasada es cuestionada por el, para muchos, evidente impacto ambiental que plantea a la hora de ofrecer un producto que, al menos en esencia, ya se ofrece como un servicio público.

"En España no debería haber debate, no tiene sentido. Al margen del sabor, el agua de grifo es segura; es más, pasa por más controles que la mineral", aseguran desde Greenpeace. Existe un consenso científico, reconocido por la propia ANEABE, de que las dos aguas, en el caso de España, son seguras.

"El agua de grifo es segura pero el agua mineral da un plus de calidad"

Paralelamente, el coordinador del Departamento de Economía del Agua del Instituto IMDEA Agua y consultor internacional de las Naciones Unidas, Gonzalo Delacámara, ha estimado que el agua embotellada cuesta 1.000 veces más que el agua de grifo a pesar de que la calidad de esta pueda llegar a ser incluso superior dependiendo del caso.

Desde Greenpeace amplían el margen de beneficio: "Hoy pueden venderte un litro de agua embotellada por entre 0,5 y 5 euros. Mil litros de agua de grifo cuestan solo 1".

"Son productos diferentes"

"Son productos diferentes", reivindican la secretaria general de ANEABE, Irene Zafra. "El agua de grifo es segura pero el agua mineral da un plus de calidad y no sabe a cloro o cal como a veces pasa con el agua de grifo (por ejemplo, en Murcia, Canarias o Valencia). La mineral es pura en su origen, no recibe ningún tratamiento químico para su consumo, tiene una composición mineral estable y previsible - recomendable para personas con problemas renales - y, gracias al envase, se puede consumir en cualquier momento, responde a los valores que se buscan para mantener una correcta hidratación".

La asociación reivindica además que genera unos 4.500 empleos directos en España y tiene un declarado compromiso hacia contribuir a un mundo más "sostenible y saludable".

Algo que cuestiona el portavoz de Greenpeace, Julio Barea. "La industria, entre el plástico y los traslados, supone un dispendio medioambiental increíble, estamos hablando de 10 millones de botellas puestas en el mercado cada día", dice Barea, haciéndose eco de las cifras sobre botellas de la Federación Europea de Aguas Envasadas, la mitad de las cuales no se recicla. "Si la demanda ha crecido, ha sido por las campañas de marketing del sector y por descuidos en abastecimientos públicos de agua que han hecho que el sabor del grifo sepa peor. Pero aún en ese caso, el agua de grifo está incluso más controlada y no está expuesta, por ejemplo, al riesgo de las sustancias que pueden liberar las botellas de plástico, peligrosas en grandes cantidades. En cualquier caso, el debate no pasa por la seguridad sino por el hecho de que, por prácticamente el mismo producto, haya un dispendio ambiental innecesario". 

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