Economía

Las plantillas de Navantia y la extinta Izar recibieron 1,8 millones en cestas de Navidad en 2017

La Sepi sacó a concurso el pasado año el suministro y distribución de cestas de Navidad para los trabajadores de los antiguos centros de los astilleros públicos en Gijón y Sestao. Los lotes debían contener botellas de vino, sidra, turrón, pimientos, bombones, chorizo, salchichón…

Protesta de trabajadores de Navantia.
Protesta de trabajadores de Navantia. Efe.

La peor crisis económica vivida en la España democrática, la que surgió en 2008 tras el estallido de las burbujas inmobiliaria y financiera, acabó con una costumbre arraigada en la empresa del país, la del reparto de cestas de Navidad entre la plantilla. Sin embargo, la compañía pública Izar, los astilleros que fueron a liquidación hace cerca de 15 años, y también Navantia, mantienen esa costosa tradición.

El año pasado el Estado pagó 1,8 millones de euros en cestas de Navidad atrasadas a los extrabajadores de los astilleros dependientes de la Sepi, y sacó a concurso el suministro y distribución de nuevas cestas para, al menos, los exempleados de los centros de Gijón y Sestao.

Como consecuencia de pérdidas millonarias acumuladas, Izar entró en causa de disolución en el año 2004, por lo que se tomaron una serie de medidas para tratar de mantener la actividad y el empleo. Izar traspasó a lo que hoy es Navantia las ramas de actividad de las factorías de Ferrol, Fene, Cartagena, Puerto Real, San Fernando, Cádiz, y el centro corporativo de Madrid.

En 2017 el suministro y reparto de 4.400 cestas de Navidad entre extrabajadores de Izar tuvo un coste de más de 202.000 euros

La actividad militar de Izar, valorada en 150,9 millones de euros, se concentró en una nueva sociedad, que en 2005 se vendió por ese mismo importe a la Sepi. También se puso en marcha un Plan Laboral que contemplaba bajas incentivadas y prejubilaciones para los nacidos hasta el 31 de diciembre de 1952.

Tras la imposición de esas medidas, Izar entró en liquidación, en abril de 2005. La compañía presentó ante el Ministerio de Trabajo la extinción de 4.028 contratos garantizándose el 76% del salario bruto hasta alcanzar la edad de los 65 años.

Algunos de los beneficios sociales que se aplicaban a los trabajadores de Izar en ese Plan Laboral está soportado por los convenios de Navantia. El IV Convenio de Navantia acordó la supresión del obsequio de Navidad en todos los centros de Izar, dejándose así de entregar las cestas en los años 2013 y 2014.

Sin embargo, la Audiencia Nacional declaró nulo dicho convenio en sentencia de febrero de 2015, ratificada por el Tribunal Supremo, y en diciembre de ese año la compañía pública retomó el reparto de las cestas de Navidad entre la plantilla.

El pasado año Navantia e Izar procedieron a pagar en metálico los importes correspondientes a los obsequios de los años 2013 y 2014. En las cuentas del pasado año de Izar, consultadas por este diario, se expone que la empresa pública registró un gasto por este concepto de 1,83 millones de euros.

Fuentes sindicales de Navantia apuntan que las cestas de Navidad "no dejan de ser parte de salario diferido" y que se trata de "un derecho antiguo que se ha logrado mantener". No obstante admiten que, en la actualidad, "en una nueva empresa no tiene mucho sentido mantenerlo", y que se opta "por otros beneficios como seguros dentales".

Cestas en 2017

También el pasado año, según figura en la web de contratación del Estado, Izar sacó a concurso el suministro y distribución de cestas de Navidad para el personal que formaba parte de la compañía pública en los centros de Sestao y Gijón.

De acuerdo a los pliegos de dicho concurso, el reparto de las cestas debía producirse antes del pasado 16 de diciembre en Sestao, y del 14 del mismo mes en Gijón. Los obsequios debían dejarse en locales habilitados para ello; los viudos/as de los exempleados de los astilleros también podían pasar a recogerlos, presentando copia de libro de familia y de la partida de defunción.

El presupuesto total previsto para el suministro de las cestas,  4.250 lotes en Sestao y 150 en Gijón, fue de 202.589 euros, IVA excluido. El importe máximo por cada lote era de 46,5 euros.

Las cestas debían contener los siguientes artículos: dos botellas de vino tinto Rioja, crianza; una de vino blanco de Rueda, crianza; dos botellas de sidra o similar; una pieza de chorizo ibérico de 450 gramos; otra de salchichón; una crema de orujo; una lata de pimientos de piquillo; un frasco de aceite de oliva; una lata de espárragos extra de 9/12 piezas; un paquete de café; un turrón de yema tostada; caja de bombones; torta imperial suprema; tableta turrón de chocolate al whisky; un turrón Alicante; y una tableta de turrón de Jijona.



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