Urbanismo

Revisando a Bravo Murillo: la operación Chamartín cambiará 170 años de canalización de agua a Madrid

El proyecto Madrid Nuevo Norte obligará a realizar modificaciones en un sistema de abastecimiento que dio lugar al nacimiento del Canal de Isabel II y que he llevado el agua a la capital de España durante casi dos siglos

Instalaciones del Canal de Isabell II en el norte de Madrid.
Instalaciones del Canal de Isabell II en el norte de Madrid. VP

El desarrollo urbanístico del norte de la capital que pretende el proyecto Madrid Nuevo Norte, la tradicionalmente conocida como 'operación Chamartín' supondrá revisar y modificar el sistema de abastecimiento de agua de la ciudad, ni más ni menos que 170 años después de su construcción. El subsuelo de los terrenos afectados por el ámbito acoge una compleja infraestructura de la que depende aproximadamente el 80% del agua que llega a la capital y que será trasladada y modernizada. Toda una revisión a un sistema que dio pie al nacimiento del Canal de Isabel II.

Por aquella época, mediados del siglo XIX, era muy difícil imaginar que aquella ciudad que apenas contaba con unos 200.000 habitantes por aquel entonces fuera a extenderse hasta los terrenos sobre cuyos planos se ha planificado lo que prácticamente es una nueva urbe. Lo que sí era un hecho es que la capital del reino no podía seguir abasteciéndose del agua del subsuelo, como hasta entonces, por mucho más tiempo. El sistema encarecía de forma notable el producto y el aumento de la población lo ponían en cuestión, especialmente en épocas de sequía.

Todo cambió con el entonces ministro de Comercio, Instrucción y Obras Públicas, Juan Bravo Murillo. Su empeño por dotar de un sistema de abastecimiento sostenible a una ciudad cuya condición de capital del reino estaba en riesgo precisamente por problemas como éste desembocó en la idea de llevar hasta Madrid las aguas del río Lozoya a través de un canal de casi 70 kilómetros, gestionado por una empresa a la que se daría el nombre de la reina gobernante por entonces.

Por aquella época, los ingenieros optaron por trazar el canal de manera que mejor se adaptara a las necesidades del abastecimiento de la ciudad, a través de terrenos que no sólo no albergaban rastro alguno de civilización sino que tampoco aspiraban a hacerlo en unas cuantas décadas. De este modo, el tramo final del canal pasa muy cerca del suelo hoy en día ocupado por la autovía M-607 en su confluencia con la M-40, precisamente uno los límites del ámbito de Madrid Nuevo Norte.

Nuevas instalaciones

Los sucesivos canales que se construyeron posteriormente, a medida  que la ciudad fue creciendo, imitaron en gran medida la trazada del original, en el sentido norte-sur. En especial destaca el Canal de Santillana, que debe su denominación a la compañía que obtuvo su concesión, que pertenecía a Joaquín de Arteaga, marqués de Santillana. Este canal fue construido a comienzos del siglo XX e incluía dos depósitos, uno de los cuales, el de El Olivar, aún en funcionamiento, será protagonista de una de las modificaciones previstas para la urbanización de la zona puesto que será eliminado.

El otro depósito, situado en la zona de Valdelatas, permanecerá pero estará acompañado de uno nuevo que incrementará su capacidad hasta los 55.000 metros cúbicos.

Los terrenos por donde discurre gran parte de la infraestructura hídrica que abastece Madrid nunca han sido urbanizados, por lo que las únicas actuaciones que se han acometido sobre ella han sido de mantenimiento. En el momento en el que se inicien los trabajos de Madrid Nuevo Norte será necesario trasladarlas, lo que se aprovechará para remozar las instalaciones e instalar las más modernas tecnologías para incrementar la eficiencia del sistema, la detección de averías y la activación de cortes para evitar fugas masivas.

Inversión de 80 millones

Las diversas actuaciones, que afectarán a los canales, depósitos y conducciones distribuidos por el ámbito serán gestionadas por el Gobierno de la Comunidad de Madrid a través del Canal de Isabel II. La inversión estimada asciende a unos 80 millones de euros y será financiada en su totalidad por Distrito Castellana Norte, la promotora de la operación.

El desafío es incrementar el volumen de abastecimiento para atender el incremento de población de la zona, estimado en cerca de 30.000 personas y que se triplicará si se tienen en cuenta los puestos de trabajo que se generarán según vaya desarrollándose el ámbito. 



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