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Neumático de invierno, el gran ignorado entre los conductores españoles

En Europa suponen el 30% de las ventas totales, pero en España seguimos dando la espalda a un neumático que apenas cuesta un 5% más y que facilitaría la movilidad en episodios como el actual

Neumático de invierno, el gran ignorado entre los conductores españoles
Neumático de invierno, el gran ignorado entre los conductores españoles

Sustituyen a las tradicionales cadenas y pueden ser utilizados además en condiciones normales. La nueva generación de neumáticos “toda temporada” están basados en los algo más conocidos neumáticos de invierno, y ambos permiten no sólo de forma eficaz enfrentarse a carreteras nevadas con la máxima seguridad sino también de forma “legal”. La DGT permite la movilidad en tramos complicados por nieve o hielo bien con cadenas o con este tipo de neumáticos. Además, especialmente los de “toda temporada”, rinden en condiciones de calor con la misma eficacia prácticamente que un neumático convencional.

Pero aunque en Europa está bastante extendido su uso, en España sigue siendo todo un desconocido, y apenas representan un 8% de las ventas de neumáticos, cuando su precio además apenas supone de media un 5% más caro que uno convencional. Sin duda una utilización más extendida en nuestro país permitiría afrontar situaciones como las vividas en estos últimos días con mejores garantías de movilidad, y tanto ambulancias como otros vehículos de emergencias podrían mantener su actividad con mayor facilidad y seguridad.

Es un neumático relativamente nuevo, llevan apenas seis o siete años en el mercado, pero es casi tan desconocido o más que el propio neumático de invierno, un neumático que apareció hace ya más de cuatro décadas, aunque no fue hasta finales de los años ´80 cuando comenzaron a popularizarse, sobre todo en los países nórdicos, en los que los largos inviernos hicieron de este tipo de neumáticos la solución más eficaz en lo que a la movilidad se refiere. Permiten moverse en situaciones de nieve y hielo en condiciones de mucha mayor seguridad que un neumático convencional, una eficacia que llega de un diseño muy diferente, con multitud de pequeñas laminillas –unas 6 ó 7 veces más que uno convencional- que se “pegan” sobre la nieve y con unos compuestos de goma especiales que no pierden su capacidad de agarre a temperaturas muy bajas.

Y es que este tipo de neumáticos están diseñados para ofrecer su mejor rendimiento a temperaturas por debajo de los 7 grados, hasta tal punto que la evolución tanto del neumático de invierno como del “toda temporada” les ha llevado a convertirse en una alternativa real y legal a las tradicionales cadenas, siempre incómodas y complicadas de manejar y muy limitadas funcionalmente en cuanto superamos el tramo de nieve. Así, el propio Reglamento General de Vehículos señala que cuando sea obligatorio o recomendado por las circunstancias de la vía se deberá hacer uso de cadenas u otros dispositivos antideslizantes autorizados o utilizar neumáticos especiales que irán marcados con la inscripción “M + S”, “MS” o “M & S", denominación que identifica actualmente a los neumáticos de invierno.

En invierno... y en verano

Frente a las cadenas convencionales, únicamente válidas para transitar de forma temporal por carreteras nevadas, estos neumáticos de invierno aportan muchas ventajas y su utilización no presenta las limitaciones de las cadenas, que únicamente sirven para resolver de manera puntual un problema de tracción. Así, aunque los primeros neumáticos de invierno se deterioraban muy rápidamente al rodar por carreteras secas, la evolución ha llevado ya a que estos neumáticos, especialmente los más nuevos de “toda temporada” soporten perfectamente incluso una utilización en condiciones de calor, como si de un neumático convencional o de verano se tratase.

Y al igual que en estos últimos, cuentan con un límite legal de desgaste, una profundidad mínima en el dibujo de 1,6 milímetros. Aunque tienen mayor profundidad que un neumático convencional, cuentan con un indicador situado a 4 milímetros que señala en momento en el que estos neumáticos dejan de ser idóneos para su utilización con la máxima eficacia sobre nieve, pudiendo ser utilizados sin problemas hasta alcanzar el límite legal de 1,6 milímetros para el resto de utilizaciones.

Pero no sólo ofrecen sus mejores virtudes en condiciones de nieve, sino que basta circular con ellos bajo la más habitual lluvia en cualquier época del año para descubrir que la capacidad de tracción, adherencia y frenada resulta más eficaz, especialmente a temperaturas bajas. Cuanto más frío, mayor diferencia existe respecto al neumático convencional.

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