Economía

El 'Netflix' del crimen: pagar por ver ilegalmente lo que graban cámaras de seguridad

Los ciberdelincuentes se hacen con el control de cámaras de seguridad de hogares y empresas. Después venden el directo a cambio de una cuota. Las mafias pueden saber de esta forma en qué momento es mejor asaltar una vivienda o comercio

Cámara de seguridad
Cámara de seguridad Pxhere

Los investigadores de ciberseguridad de la empresa Trend Micro han detectado un crecimiento en el hackeo de cámaras de seguridad. Los ciberdelincuentes cobran una cuota a quienes están interesados en acceder a las imágenes en directo.

La clave para los 'malos' está en encontrar dispositivos de videovigilancia fácilmente vulnerables. Una vez detectadas, se hacen con el control de las mismas y alojan el contenido, en riguroso directo, en plataformas de pago por las que cobran una suscripción a los 'espectadores'.

La oferta de cámaras es muy nutrida, y abarcan un gran abanico de ubicaciones, desde habitaciones de matrimonio -con lo que esto conlleva- hasta chalets, comercios, almacenes, naves industriales, fábricas o tiendas.

Monetizan la vulneración de las cámaras comercializando el acceso de terceros a las mismas. Se venden de múltiples maneras, hasta por paquetes: cámaras en salas de masaje, dormitorios, comercios..."

David Sancho, responsable de investigación en Trend Micro

"Las imágenes permiten a los ciberdelincuentes conocer la seguridad de un comercio o nave industrial, los periodos en los que no hay personal. Es información muy interesante para sus tareas delictivas. Pueden entrar en una tienda con menos riesgo de ser sorprendidos", explica David Sancho, responsable de investigación en Trend Micro y experto en ciberseguridad.

En cuanto a la forma de pago, las mafias que vulneran las cámaras optan por las criptomonedas, concretamente por los bitcoins. El motivo es que es una divisa digital difícilmente rastreable.

Rusia y España

Se trata de una práctica que los investigadores de Trend Micro han detectado con especial virulencia en mafias procedentes de Rusia, aunque es una técnica que ya afecta a España.

"Se venden de múltiples maneras, de manera individual o por paquetes. Hay 'clientes' que se decantan por la vertiente más sexual y se suscriben a cámaras de seguridad de dormitorios, baños o salas de masaje. Otros prefieren acceder al vídeo en directo de tiendas o estaciones de servicio para asaltar posteriormente los establecimientos con una menor exposición a ser sorprendidos", explica Sancho.

Cuando se paga la cuota, nadie garantiza el tiempo acceso a las cámaras de seguridad; todo dependerá en gran medida del tiempo que tarde el local o comercio en darse cuenta de que sus dispositivos han sido hackeados

El anzuelo

Para hacer más atractiva la venta de los vídeos en directo, los ciberdelincuentes muestran imágenes o porciones de grabaciones, e incluso contenidos en directo durante un tiempo determinado. Este medio ha tenido acceso a estos contenidos. En concreto, accedimos al vídeo en directo de una cámara de videovigilancia situada en una estación de servicio de Lleida, Cataluña, y a otra sita en una nave industrial de Valladolid.

"Cuando se paga la cuota, nadie garantiza el tiempo acceso a las cámaras de seguridad, todo dependerá en gran medida del tiempo que tarde el local, nave o comercio en darse cuenta de que sus dispositivos de videovigilancia han sido hackeados", explica Sancho.



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