Economía

Los inversores castigan a la Bolsa española durante la recuperación por la inestabilidad política

La española es, junto a la italiana, la única de las grandes plazas del Viejo Continente que pierde terreno en los últimos tres años, en los que se han apreciado señales de recuperación económica pero que han estado marcados en ambos países por la inestabilidad política

Interior de la Bolsa de Madrid.
Interior de la Bolsa de Madrid. Efe.

A finales de 2015, España afrontó un proceso electoral que marcaría un antes y un después en el parlamentarismo de su democracia. El inédito reparto de representantes abrió una etapa de inestabilidad que incluyó una repetición de los comicios y una estéril legislatura interrumpida por el triunfo, por vez primera, de una moción de censura. En los mercados, este escenario ha tenido reflejo en un errático comportamiento de la Bolsa que, al contrario de lo que ha sucedido en el resto de las principales plazas europeas, ha perdido terreno en este periodo, caracterizado por la llegada de señales de recuperación económica.

En concreto, en estos últimos tres años el Ibex-35, índice de referencia de la Bolsa española, se ha dejado algo más de un 5,5%, lo que le convierte en el segundo indicador con peor comportamiento entre los principales del Viejo Continente, tan sólo superado por el Mibtel italiano, que acumula descensos muy próximos al 10% en el mismo periodo. La inestabilidad política también ha sido una constante en el país transalpino en los últimos trimestres.

Un rendimiento que contrasta con el registrado por mercados como el francés o el alemán. Sin ir más lejos, el índice de la Bolsa de Francfort cotiza en estos días más de un 4% por encima de los registros de hace tres años, mientras que la plaza de París se ha revalorizado en torno a un 6,5%. Por encima de todos se sitúa el FTSE-100 de Londres, cuyos avances en este periodo se aproximan al 11%, a pesar de las múltiples turbulencias relacionadas con el Brexit.

La evolución bursátil de estas plazas ha estado relacionada con los síntomas de recuperación experimentados por las economías europeas, flanqueados por positivos datos de crecimiento, una buena evolución del consumo y también de los resultados empresariales. El cóctel lo ha completado un factor determinante como ha sido el hecho de que los tipos de interés se han mantenido en cotas históricamente reducidas.

Contexto de tipos bajos

Los síntomas se han trasladado a la economía española y también a los resultados empresariales pero no ha ocurrido lo mismo con la confianza de los inversores, que durante estos tres años han asistido a un periodo de diez meses de Gobierno en funciones (con repetición de elecciones incluida), que dio paso a una legislatura en la que la complicada aritmética parlamentaria ha bloqueado la aprobación de normativas.

Las únicas excepciones han sido aquellas que suponían la transposición de una directiva europea o las normativas que contaban con un más que amplio consenso político (aunque ninguna de ellas tienen un notable calado económico).

Los expertos consideran que a la economía española aún le queda pendiente abordar reformas importantes que no han podido ser abordadas por el bloqueo existente en el Parlamento. Esta circunstancia hace que la Bolsa no esté actuando como indicador adelantado de las noticias positivas que llegan desde la parte de la macroeconomía.

"Resulta especialmente llamativa la circunstancia debido a que los tipos de interés se han mantenido muy bajos y los planes de estímulo del Banco Central Europeo han sido muy notables. Con este escenario, la Bolsa española debería haberse comportado, al menos, como sus pares europeas", apuntan desde una firma de Bolsa internacional.



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