Urbanismo

Dos ejes infinitos, una Castellana peatonal… la operación Chamartín que aprobará Carmena

El informe de impacto medioambiental que el Ayuntamiento de Madrid ha remitido a la Comunidad, paso previo para la aprobación inicial de la operación Chamartín, muestra pinceladas de lo que será el desarrollo del norte de la capital, a falta de un buen número de detalles por concretar

La alcalde del Ayuntamiento Madrid, Manuela Carmena, el ministro de Fomento, Íñigo de la Serna, y el presidente de Distrito Castellana Norte (DCN), Antonio Béjar
La alcalde del Ayuntamiento Madrid, Manuela Carmena, el ministro de Fomento, Íñigo de la Serna, y el presidente de Distrito Castellana Norte (DCN), Antonio Béjar Ballesteros

A Madrid Nuevo Norte, nombre con el que ahora es conocida la célebre ‘operación Chamartín’, aún le resta un buen trecho burocrático para ser una realidad. Sin embargo, los primeros pasos ya firmes hacia su aprobación definitiva dejan entrever algunos detalles de lo que será el desarrollo urbanístico de la zona norte, que la capital lleva esperando un cuarto de siglo. Sin ir más lejos, su articulación a través de dos ejes kilométricos, que llegarán hasta los límites de la M-40 (y ninguno de ellos será la prolongación de la Castellana). O la abundante presencia de viviendas (unas 2.600 de las 10.500 que se construirán en todo el ámbito), en torno a la estación de Chamartín y el centro de negocios.

Hace unos días, después de algunos retrasos e incluso inusitados problemas técnicos, el Ayuntamiento de Madrid remitió al fin a la Comunidad de Madrid la documentación referente al impacto medioambiental del proyecto, el paso previo para que el Consistorio ejecute la primera de las dos aprobaciones que debe dar a la modificación urbanística que lo hará posible. Entre los informes figura una memoria del proyecto en la que, además de los antecedentes, se recogen los primeros esquemas del desarrollo que fueron acordados con el Ministerio de Fomento y Distrito Castellana Norte (DCN), la promotora de Madrid Nuevo Norte, a mediados del pasado mes de abril.

En ellos se puede apreciar que el desarrollo se articulará a través de dos grandes ejes, en concreto las calles Agustín de Foxá y Antonio de Cabezón, que cambiarán radicalmente el aspecto deprimido y semiabandonado que presentan en la actualidad. Especialmente relevante será la primera, que atravesará el centro de negocios que se levantará detrás en la renovada estación de Chamartín y albergará además, parte de las viviendas que se construirán en torno a las torres de oficinas.

El proyecto prevé que Agustín de Foxá se convierta en el referente de la nueva zona, el lugar de moda, con una intensa actividad comercial y de ocio. Además, está previsto su desarrollo en dos alturas para permitir un acceso peatonal a la estación de Chamartín y su intercambiador de transportes y dar además continuidad a la extensión de la ciudad tanto en el entorno de la estación como en relación con el cruce con la M-30.

Agustín de Foxá acabará confluyendo a la altura de Valverde con el otro gran eje, la calle Antonio de Cabezón, que llegará hasta el final del desarrollo, lindando con la otra gran circunvalación de Madrid, la M-40.

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A pesar de que, en términos urbanísticos, la operación siempre se ha conocido con el nombre de "prolongación de la Castellana", ésta acabará teniendo un protagonismo secundario. A partir de su actual límite en el nudo norte, el Paseo de la Castellana quedará como un elemento más de unión entre los barrios existentes y separados por el desarrollo ferroviario de los años 60.

Además, cabe la posibilidad de que el nuevo tramo de la Castellana, el que queda dentro del ámbito, tenga un uso prácticamente peatonal. La intención del Ayuntamiento de Madrid es que la prolongación de la Castellana esté restringida, a efectos circulatorios, al transporte público.

Un extremo que aún no es definitivo y que forma parte de los múltiples aspectos que está actualmente negociando con DCN, entre los que también se encuentra la ubicación definitiva de las torres de oficinas que formarán parte del centro de negocios. Circunstancias que no serán obstáculo para que el Ayuntamiento de Madrid pueda proceder a aprobar de forma provisional la modificación urbanística que permitirá llevar a cabo Madrid Nuevo Norte.

Cercanía electoral

Una vez obtenida la aprobación del informe medioambiental por parte de la Comunidad de Madrid, el Consistorio dará la mencionada luz verde provisional (probablemente en junta de gobierno) antes del verano.

Posteriormente se abrirá un periodo de consulta pública para la formulación de las correspondientes alegaciones. En este punto podrían llegar algunos cambios en el proyecto aunque no se esperan que sean en ningún caso sustanciales. Tras la revisión e incorporación de las alegaciones, el Ayuntamiento deberá proceder a su segunda aprobación, la provisional, esta vez sí en el marco del Pleno.

La aprobación definitiva deberá llegar por parte de la Comunidad de Madrid. Incluso en los calendarios de los más optimistas, este supuesto no está contemplado antes de 2019, año de elecciones municipales y autonómicas en las que, más que nunca, va a haber muchas cosas en juego en Madrid.

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