Economía

La indemnización por despido se dispara hasta niveles próximos a los de la crisis de 2008

El coste medio de un trabajador despedido superó en septiembre el umbral de los 10.000 euros, lo que adelanta serios problemas en el mercado laboral en el primer trimestre del año recién estrenado

Exterior de una Oficina de Empleo de Madrid.
Exterior de una Oficina de Empleo de Madrid. Europa Press

Hay indicadores que adelantan tendencias de futuro. El comportamiento de la Bolsa suele ir en torno a un año por delante de los acontecimientos reales. Los analistas no se cansan de repetir que se debe comprar con el estruendo de los cañones y vender con la sinfonía de los violines. 2020 ha sido un año nefasto también desde el punto de vista económico, pero la confirmación de los demoledores efectos que está teniendo la pandemia y puede tener están aún por llegar.

Uno de esos indicadores predictivos es el del coste de la indemnización por trabajador despedido, que en el tercer trimestre de 2020 se ha disparado hasta los 10.015 euros, una cifra que no se recordaba desde hace cinco años en un tercer trimestre, y desde 2013 si la referencia se hace para el conjunto del ejercicio, lo que augura serios problemas en el mercado laboral durante los próximos meses.

Dicen los empresarios que el despido es la última posibilidad a la que recurren cuando los problemas se multiplican; cuando no queda otra solución para continuar con la viabilidad del proyecto. Las alarmas han saltado en los tres meses de verano, últimos datos de los que dispone el Banco de España. En los tres primeros meses del año, el despido medio de un trabajador estaba en 5.348 euros; entre abril y junio, en 8.427, y entre julio y septiembre, en 10.015. En apenas seis meses, se ha incrementado nada menos que en un 87,26%. Y lo peor es que no parece que haya encontrado techo.

El Banco de España ya ha adelantado que la economía no recuperará el nivel previo a la crisis del coronavirus hasta mediados de 2023 y hasta entonces faltan dos años y medio. El Banco Central Europeo comparte esa misma tesis para el conjunto de los países miembros y de la eurozona.

Lo que preocupa del dato no es solo que se produce después de 20 trimestres sino que, además, el aumento del coste medio de los despidos llega cuando no ha habido ninguna modificación normativa o regulatoria que lo justifique. Las últimas modificaciones datan de la época de José Luis Rodriguez Zapatero (33 días por año trabajado para determinadas situaciones) y la reforma laboral de Mariano Rajoy en febrero de 2012, que instauró el despido por causas económicas, que se paga a razón de 20 días por año trabajado. Se entiende por causas económicas negativas la existencia de pérdidas actuales o previstas, o la disminución persistente del nivel de ingresos o ventas durante tres trimestres consecutivos.

A lo largo de estos últimos años, desde 2014, la indemnización media por trabajador despedido se ha situado en 8.506 euros, y se ha movido en una horquilla entre los 7.504 euros de 2018 y los 9.950 de 2014.

La referencia a qué ocurrió en los años de la crisis financiera internacional, que arrancó con los problemas de las hipotecas “subprime” y alcanzó su plenitud con la quiebra de Lehman Brothers, el 15 de septiembre de 2008, es obligada.

En el año 2008, cuando las preocupaciones económicas internacionales cumplían su primer año sin que se hubieran aclarado demasiado las razones para el pesimismo, la indemnización media por despido estaba en 7.669 euros, aunque un año después aumentó hasta 9.757 euros, un 27,2%. Este incremento estaba adelantando lo que iba suceder un par de años después. En 2009, el PIB español cayó un 3,8%; en 2011, un 0,8% (tras una tregua en 2010); en 2012, un 3% y en 2013, un 1,4%.

En el mercado laboral estos datos tuvieron una rápida repercusión. El número de ocupados disminuyó en 2010 en 383.000 personas, en 303.000 en 2011, en 788.00 en 2012 y en 494.000, en 2013. El número de parados pasó de 4,15 millones en 2009 a 6,051 millones en 2013. Como consecuencia de la contracción de la economía, el coste de los despidos subió, pese a que la regulación del momento, la aprobada en febrero de 2012, jugaba algo más a favor de las empresas. En 2011, la indemnización media fue de 10.955 euros (un 12,2% más que en el año anterior) y en 2013, de 11.391 euros, un 18,9% más que en 2012.

Los ERTE son una solución coyuntural para un problema circunstancial y los despidos son una solución estructural para un problema estructural

Despedir en tiempos de covid no es solo caro sino que, además, no es fácil. A cierre de noviembre había en España 746.900 trabajadores sujetos un expediente de regulación temporal de empleo (ERTE). En el mes de abril llegó a haber 3,576 millones. Las empresas que han solicitado un ERTE no pueden despedir a los trabajadores toda vez que están exoneradas del pago de las cuotas a la Seguridad Social. Podrían hacerlo llegado el caso, pero tendrían que reintegrar el dinero no abonado, con los correspondientes intereses de demora.

Y es que, como algún economista ha destacado, los ERTE son una solución coyuntural para un problema circunstancial y los despidos son una solución estructural para un problema estructural. Y el problema de las empresas, especialmente las de los sectores más afectados por las restricciones de movilidad y aforo, turismo, hostelería y comercio, ha dejado de ser coyuntural.

¿Qué ha pasado en el tercer trimestre? Seguramente que los empresarios han visto peligrar el futuro de la empresa y han concentrado el ajuste de costes en la última pieza que quedaba sin revisar: la mano de obra. El precio medio pagado por cada despido se ha incrementado porque se ha tratado de trabajadores con más edad y sueldos más altos y en el momento en el que más pérdidas contabilizan las empresas.

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