Hipotecas

Las hipotecas a tipo fijo ya son la opción para 4 de cada 10 nuevos propietarios

En 2007, solo el 1,2% de las contratos era a tipo fijo mientras que en 2017 ya suponen el 38,7% del total. Con el euribor en negativo, las entidades bancarias buscan resultados a largo plazo ofreciendo a los clientes que firman un crédito hipotecario un diferencial más alto o una hipoteca a tipo fijo.

Imagen de una casa en venta.
Imagen de una casa en venta. EP

La crisis en el sector del ladrillo no solo desencadenó una caída vertiginosa en el número de hipotecas firmadas sino que, con el tiempo, también ha motivado un cambio en el comportamiento del cliente a la hora de adquirir un crédito hipotecario. Una situación impulsada por la caída del euribor y la cantidad de ofertas que presentan las entidades financieras a los futuros propietarios.

Con todo ello, las hipotecas a tipo fijo ganan terreno a las de tipo variable y concretamente a las que marca el índice de referencia euribor, la opción preferida por los españoles hasta hace relativamente poco. De acuerdo con las estadísticas de los registradores de la propiedad, en el primer trimestre de 2007 únicamente el 1,2% de todas las hipotecas firmadas era a tipo fijo. Un porcentaje que se ha multiplicado hasta el 38,7% en 2017. Un crecimiento repentino que empezó a despuntar en 2013 y que se materializó desde el primer trimestre de 2016 coincidiendo con la entrada del euribor en negativo.

Este 2017 también marca la diferencia en el terreno inmobiliario. De acuerdo con las estadísticas que publica el Instituto Nacional de Estadística (INE), durante el primer trimestre de este año se han firmado casi 111.500 hipotecas, es decir, un número superior al de los años precedentes, síntoma de recuperación en el sector.  

Las cifras demuestran que en plena burbuja inmobiliaria se firmaron exactamente 1.780.627 hipotecas. Un panorama bien distinto al que nos encontramos diez años después. En 2016 se registraron 399.258 hipotecas, es decir, menos de una cuarta parte de la cifra total alcanzada una década antes. Eso si, el año pasado se anotó el récord de contratos firmados por la compra de un inmueble desde 2013.

Este repunte en la firma de hipotecas, constante desde 2013, coincide con la caída del euribor -a principios de ese año marcaba el 0,543% muy lejos de la cifra de 1,937% de 2012- y con el auge de los créditos hipotecarios a tipo de interés fijo frente al variable que empezaban a despegar por entonces. Con el euribor en negativo, 2016 ha sido el año clave, pues consolidó la tendencia al alza en la concesión de hipotecas y en la preferencia por el tipo fijo frente al variable.

Tradicionalmente en España, casi la totalidad de los créditos hipotecarios eran a tipo variable y con el euribor como principal índice de referencia. Un comportamiento bien distinto al de los países de nuestro entorno. Así lo asegura José Luis Martínez Campuzano, portavoz de la Asociación Española de la Banca (AEB), que afirma que "en Europa predominan las hipotecas a tipo de interés fijo, todo lo contrario que en España, aunque de forma reciente sí es cierto que las hipotecas a tipo de interés fijo han aumentado su peso sobre el total".

David Solís, portavoz de Adicae, considera que "esta subida de los créditos hipotecarios a tipo fijo responde a la situación en la que se encuentran los tipos -euribor-, lo que impulsa a la entidades financieras a buscar productos que garanticen resultados a largo plazo". Esto ha comportado que "las entidades bancarias, en los últimos años, ofrecieran el diferencial más alto -que se suma a lo que marca el euribor- o hipotecas a tipo fijo para compensar la bajada del euribor".

A tipo fijo, un valor seguro

Según el portavoz de Adicae, las hipotecas a tipo fijo son, por lo general, más caras con lo que la entidad bancaria se asegura un beneficio. Sin embargo, la principal ventaja para el cliente es que sabe lo que pagará desde el inicio hasta el final del crédito sin incertidumbre.

Otra opción son las hipotecas mixtas, es decir, aquellas que después de aplicar un tipo fijo pasan al variable. El peligro de esta alternativa es que el período fijo coincida con un euribor muy bajo o incluso negativo y que con el cambio al período variable el euribor recupere con fuerza al terreno positivo.

Desde la AEB insisten en que "el cliente es siempre quien decide si quiere una hipoteca con tipos de interés fijo o variable, para lo que los bancos deben ofrecer a sus clientes todas las opciones posibles de forma transparente y responsable".



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