Infraestructuras

El Gobierno entierra el plan estrella de Rajoy para atraer inversión privada en infraestructuras

El llamado Plan de Carreteras, que preveía inversiones de hasta 5.000 millones de euros, la mayoría del ámbito privado, será sustituido por un nuevo modelo en el que ya trabaja el nuevo Ejecutivo, que está dispuesto incluso a asumir el riesgo derivado de las expropiaciones

Una de las imágenes de la A-3
Una de las imágenes de la A-3 EFE

El Gobierno de Pedro Sánchez ha ratificado el final definitivo del llamado Plan de Carreteras, la medida diseñada por el anterior Ejecutivo para atraer inversión privada al sector de infraestructuras de hasta 5.000 millones de euros. El programa, que se encontraba desde hacía unos meses (incluso antes de la moción de censura) en vía muerta por discrepancias internas en Moncloa y el rechazo de las constructoras, será sustituido por otro en el que ya trabaja el Ejecutivo socialista, que también apostará por la participación privada, aunque con un mayor protagonismo de lo público.

El ministro de Fomento, José Luis Ábalos, aseguró en su primera comparecencia ante la comisión del área del Congreso, recién aprobado su nombramiento, que el departamento no se planteaba hacer ningún tipo de tabla rasa con los planes del equipo de su antecesor, Íñigo de la Serna, aunque también matizó que esta estrategia no se llevaría a cabo a cualquier precio.

El del Plan de Carreteras debió ser muy elevado porque ya es historia. De esta forma, se entierra una de las joyas de la corona del último Gobierno del ex presidente Mariano Rajoy, hasta el punto de que fue él mismo el encargado de realizar los primeros anuncios. El plan levantó una elevada expectación, tanto que las grandes constructoras se lanzaron a negociar alianzas, especialmente con fondos de inversión especializados en el sector, para tratar de llevarse una parte de un pastel que, en principio, parecía de lo más atractivo.

Sin embargo, los pliegos quedaron encallados en el Ministerio de Hacienda, concretamente en su cuerpo de interventores, que consideraban excesivos los riesgos que corría la Administración para atraer la inversión privada. Tampoco las constructoras parecían especialmente felices con un plan que parecía más destinado a evitar los errores del pasado con las tristemente célebres radiales que a dotar de la necesaria seguridad jurídica a una apuesta tan ambiciosa.

Dispuesto a asumir riesgos

"Entendemos que el Plan de Carreteras no estaba maduro desde el punto de vista de la rentabilidad de las concesiones ni de la sostenibilidad, ni siquiera del medioambiental", resumió el secretario general de Infraestructuras del Ministerio de Fomento, Javier Izquierdo. Durante su intervención en la jornada "Infraestructuras pendientes y prioritarias", organizadas por la patronal de las grandes constructoras y concesionarias, Seopan y Fidex, que agrupa a buena parte de las principales ingenierías del país, Izquierdo avanzó que el actual Gobierno trabaja en un nuevo programa "que sea atractivo para todos y que no sea oneroso para el presupuesto público", para lo que mantendrán contactos con los principales actores del sector.

Esto no quiere decir que el Ejecutivo de Sánchez dé la espalda a la inversión privada. De hecho, minutos antes, el secretario de Estado de Infraestructuras, Pedro Saura, aseguró que "para la financiación de las infraestructuras no se nos ocurre otra fórmula que no sea la colaboración público-privada".

Sin embargo, a diferencia del Plan de Carreteras, la participación de la parte privada será menos importante. Y el modelo planteará, además, una alianza entre ambas a más corto plazo, con concesiones que no superen los diez años de duración. Para hacerlo más atractivo, Izquierdo adelantó que el Gobierno estaría dispuesto a asumir los costes de las expropiaciones, uno de los factores que, al dispararse muy por encima de cualquier previsión, hizo inviable el modelo de las autopistas de peaje de segunda generación.

En línea con el sector

Eso sí, a priori el Gobierno no parece tener problemas para hacer suyos algunos mensajes lanzados por la industria. "La música de lo que se dice es muy coincidente con lo que piensa el Gobierno", apuntó Saura. No obstante, en lo referido a la posibilidad de que las infraestructuras se financien a través del pago por uso no rehusó ser tan explícito como Ábalos el pasado jueves, tras el consejo de ministros.

El secretario de Estado se limitó a expresar su deseo de que antes de que se acabe la legislatura haya un modelo ya definido pero no adelantó si incluirá el pago. "Habrá que escuchar a todas las partes y tomar una decisión en consecuencia".



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