Economía

El gasto asociado a las tarjetas de crédito permanece estancado desde abril

El 'Black Friday', las Navidades y las perspectivas de una solución definitiva para la crisis sanitaria son los factores que pueden ayudar a multiplicar su uso

Tarjetas de crédito.
Tarjetas de crédito.

El gasto de las familias españolas sigue sin levantar cabeza en lo que va de año. Según el Instituto Nacional de Estadística (INE), ha caído en términos interanuales un 10,4% en el tercer trimestre. Este terremoto se ha dejado sentir aún más en el comercio, transporte y hostelería (-22%), los sectores, junto con las actividades artísticas y recreativas (-18,5%), donde más se utiliza la tarjeta de crédito como medio habitual de pago. El viernes llega el 'Black Friday' y con él el pistoletazo de salida para unas semanas tradicionalmente de consumo descontrolado. Son la tabla de salvación a la que se agarra el comercio, grande y pequeño.

Los emisores de tarjetas también depositan sus esperanzas en estas últimas semanas del año, porque el uso de las tarjetas de crédito está estancado desde el pasado mes de abril. Según los datos del Banco de España, el saldo vivo permanece en el entorno de los 10.300 millones, con mínimas oscilaciones en estos últimos seis meses. Se trata de un nivel que no se recordaba desde 2016.

En España había en circulación, a finales del primer semestre del año, un total de 87,06 millones de tarjetas, de las que 37,15 millones eran de crédito y las otras 49,9 millones, de débito. Son un 2,91% y un 4,37% más, respectivamente, que en el mismo periodo de 2019. Sin embargo, el camino seguido por unas y otras es bien diferente. Mientras el número de tarjetas de débito se ha duplicado en apenas cinco años (en 2015 había 25 millones en circulación), el de tarjetas de crédito está en regresión. Alcanzó su cifra máxima en 2017, con 52,35 millones de copias, y desde entonces ha perdido 15 millones de usuarios: un 29% en apenas tres años.

Diferencia entre crédito y débito

La principal diferencia entre un tipo de tarjeta y otro es, según señala BBVA, el hecho de que cuando se utiliza una tarjeta de débito, los pagos se cargan directamente y de forma más o menos inmediata a la cuenta bancaria del titular, mientras que con las tarjetas de crédito el pago suele aplazarse al menos un mes en la mayoría de los casos.

Se trata en definitiva de “una especie de préstamo que la entidad emisora pone a disposición del titular de la tarjeta, normalmente en el entorno de los mil euros (salvo en los casos de las tarjetas “oro” y “platino”) reservadas para clientes especiales), hasta el periodo de liquidación, que suele ser, generalmente, de entre uno y dos meses.

Si llegado el momento de la liquidación el titular de la tarjeta dispone de fondos en su cuenta corriente, la entidad emisora le cargará los gastos en que haya incurrido sin tener que abonar ni comisión ni intereses adicionales. En caso contrario sí deberá abonarlos.

Su principal ventaja radica en la posibilidad de poder acceder a un dinero del que, en un momento determinado, no se dispone y en tiempo real. Se suele recurrir a él cuando surgen gastos imprevistos y no se dispone de liquidez para poder afrontarlos ni de tiempo para formalizar un crédito al consumo, más barato, pero que conlleva un periodo de tramitación. 

Altos tipos de interés

Como contrapartida, los tipos de interés que soportan las tarjetas de crédito no son baratos. Según el Banco de España, en el mes de septiembre pasado alcanzaban el 18,34%, muy por encima del vigente para los préstamos al consumo, que se situaban, como media, entre el 2,91% y el 7,42% en función del plazo de amortización. Pero ni siquiera su menor costo ha servido para dinamizar su concesión. Las nuevas operaciones realizadas en septiembre pasado (2.255 millones de euros) han sido inferiores en un 20% a las del mismo mes de año anterior.

Puede que su alto coste sea una causa más de que los préstamos asociados a las tarjetas permanezcan estancados desde el mes de abril, además de la contención del gasto llevada a cabo por los hogares españoles desde el comienzo de la crisis sanitaria. A finales del pasado año, el saldo vivo del crédito concedido mediante el uso de las tarjetas estaba situado en 13.620 millones de euros. Sólo en el mes de diciembre aumentó en 622 millones, debido al incremento de las compras que se realizan durante el periodo navideño. A partir de ese momento todo el camino que ha recorrido ha sido cuesta abajo.

El periodo comprendido entre el “Black Friday” y el “Cyber Monday”, (este año, entre los días 27 y 30 de noviembre) es uno de los más esperados por los comercios para atraer a los consumidores, después de someter a éstos a un bombardeo de ofertas publicitarias desde comienzos de mes. En 2018 se notó más el uso de las tarjetas de crédito que en el pasado ejercicio. No hay previsiones para este año por la especial situación sanitaria por la que atraviesa el país, con buena parte del territorio sometido a restricciones de movilidad diversas, aunque los emisores confían, al menos, en un cambio de tendencia, aunque solo sea temporal.

En 2019, se realizaron en España 4.536 millones de operaciones de compra con tarjeta (débito y crédito), un 16,2% más que en el año anterior. El importe de estas operaciones ascendió a 161.343 millones de euros, un 9,44% superiores a las de 2018. En el primer trimestre de este año se llevaron a cabo casi un 1.100 millones de operaciones (+7,7%), por un valor de 36.856 millones de euros (+2,26%).

Los tres primeros meses de 2020 fueron esperanzadores para el sector, con crecimientos en línea con la tendencia de los últimos trimestres. Pero todo vino abajo entre abril y junio. El número de operaciones se desplomó un 16,26%, hasta 933 millones, por un importe de 33.125 millones de euros, un 17,13% menos.

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