Economía

Las farmacéuticas GSK y Pfizer culminan la creación de la filial de productos sin receta más grande del mundo

La operación, anunciada a finales de 2018, estaba pendiente de la aprobación por parte de la Comisión Europea, preocupada por posibles conflictos de competencia 

GSK
GSK flickr/ Peter aka anemoneprojectors

GlaxoSmithKline (GSK) y Pfizer, dos de los gigantes del sector farmacéutico a nivel internacional, han cerrado de manera definitiva el acuerdo anunciado hace algo más de seis meses que establece la creación de una joint venture de productos de salud sin receta que copará, de acuerdo con los analistas, casi un 8% del mercado global.

Pfizer está apurando los últimos meses que le quedan de la patente de su fármaco más conocido, Viagra, por lo que ha puesto en marcha una estrategia de diversificación que pasa por crear, junto a GSK, una filial conjunta basada en lo que en el sector se conoce como Consumer Health -es decir, dietéticos, medicamentos sin prescripción o productos de cuidado personal- que se convertirá en la más grande del mercado hasta la fecha.

A pesar de que la joint venture fue anunciada en diciembre de 2018, no ha sido hasta el pasado 1 de agosto cuando se ha cerrado de manera definitiva el acuerdo, según han informado las compañías. El retraso se ha debido a que, para poder concluir la transacción, necesitaban la aprobación de la Comisión Europea, concedida por la institución el pasado 25 de julio.

Las farmacéuticas estiman que con la nueva filial obtendrán unas ventas globales de unos 10.000 millones de euros anuales, lo que supone una inyección de capital muy importante para ambas. Según informó al anunciarse la alianza en diciembre la agencia de noticias Reuters, se estima que la joint venture se convierta en un gigante dentro del sector que cope una cuota de mercado de un 7,3%, muy por delante de sus competidores más cercanos, como Johnson & Johnson, Bayer y Sanofi.

Accionista mayoritario: GSK

No obstante, la joint venture no está repartida a partes iguales. La británica GSK cuenta con el 68% del negocio, mientras que Pfizer controlará el 32% restante y recibirá los dividendos correspondientes a esta participación de manera trimestral. Por tanto, la nueva compañía operará bajo el nombre de GSK Consumer Healthcare, estará presidida por Emma Walmsley, CEO de GSK, y liderada por Brian McNamara, actual CEO de GSK Consumer Healthcare.

Al gestionar una participación menor del 50%, Pfizer ha anunciado que separará de sus balances financieros la unidad de Pfizer Consumer Healthcare. No obstante, la ‘farma’ norteamericana ya hizo hincapié en que esta separación no iba a tener impacto en el crecimiento de la empresa ni a corto ni a medio plazo. Lo cierto es que el mítico fabricante de Viagra ha experimentado durante la primera mitad de 2019 un crecimiento de un 30%.

Luz verde de la Comisión Europea

La operación no ha podido finalizar hasta este verano debido a que no ha sido hasta finales de julio cuando la Comisión Europea dio luz verde a la joint venture tras estudiar posibles conflictos de interés en materia de competencia, debido a su tamaño. A pesar de recibir la aprobación, la decisión de la CE está condicionada a la venta global por parte de Pfizer de ThermaCare, su filial de productos para la gestión del dolor.

Desde la CE han explicado que la operación tenía que ser sometida al control de las autoridades europeas para que estas pudieran estudiar que no se violaban leyes de competencia, ya que ambas empresas operan en el Espacio Económico Europeo en el mismo segmento de mercado de productos de venta libre.

Según ha explicado la propia comisión, la institución “temía” que con la fusión los dos segmentos de Consumer Health “se redujera la competencia en el sector de los productos tópicos para el tratamiento del dolor, lo que podría dar lugar a aumentos de precios en varios países del EEE, entre ellos Austria, Alemania, Irlanda, Italia y los Países Bajos".

Como consecuencia, las dos compañías han ofrecido a las autoridades europeas que Pfizer se desprenda de ThermaCare a nivel mundial. Tras ponerlo a la venta, la farmacéutica estadounidense debe informar a la comisión de su comprador, que debe ser aprobado por el órgano europeo.

Además, la venta debe incluir la fábrica de Pfizer situada en Estados Unidos dedicada a la producción de productos ThermaCare, de todos los derechos de propiedad intelectual relacionados con los productos y la marca ThermaCare, así como de los productos en desarrollo.

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